miércoles, 16 de enero de 2019

0841- Reflexión: Los abuelos nunca mueren, se vuelven invisibles

Reflexión:
Los abuelos nunca mueren, se vuelven invisibles

Puedes tener un abuelo muerto, pero no están realmente muertos, simplemente no puedes verlos. Están en lo profundo de tu corazón y permanecerán allí por el resto de tu vida.

Probablemente quieras escucharlos una vez más, su voz conmovedora y sus divertidas historias. 

Extrañas su cuidado, amor y ternura. Tus abuelos podrían verte crecer de un bebé a un adulto. Por otro lado, ves cómo crecen cada vez más, hasta que finalmente dejan este mundo. 

De hecho, la primera despedida que muchos niños deben enfrentar es la muerte de sus abuelos. Es el primer dolor emocional real que tienen que atravesar en la vida. Pero los niños desarrollan un vínculo increíblemente fuerte con sus abuelos. 

Un vínculo especial que les enseña sobre el respeto, el amor y la apreciación. Por eso es difícil para ellos lidiar con la muerte de sus abuelos. El dolor puede afectarlos de muchas maneras. 

Lidiando con la pérdida 

Debes considerarte realmente afortunado si alguno de tus abuelos sigue vivo cuando llegues a la edad adulta. 

Como niño, es posible que no entiendas exactamente qué es la pérdida, por lo que realmente no puedes saber qué sucede cuando alguien muere. Es por eso que la muerte de un abuelo puede “no doler”. 

Pero, la mejor manera de entender la muerte y suavizar el golpe es cuando los padres son honestos sobre este tema. No deben contarles a sus hijos historias de cómo sus abuelos los cuidan desde el cielo, sino la verdad. 

Además, los padres deben centrarse en las emociones y los sentimientos, en lugar de la religión, cuando explican la muerte a sus hijos. Un niño no puede procesar completamente explicaciones elaboradas desde un punto de vista religioso. Final del formulario 

Los padres deben ser abiertos sobre este tema con sus hijos y hablar libremente sobre el tema. Solo así los niños pueden ver que no es un tabú. Y, poco a poco comenzarán a entender su significado. 


Los abuelos siempre están presentes 

Tus abuelos muertos todavía están en los lugares con los que solías pasar el tiempo como familia. Tal vez sea difícil de creer, pero siempre están aquí para ti. Están presentes en cada parte de tu vida, viviendo en tu corazón y guiándote con su memoria. 

Puedes sentirlos incluso en los objetos inanimados a los que estaban adheridos, como su ropa, muebles o creaciones hechas a mano. Entonces, guarda algunas de esas cosas y cuídalos. 

Tus abuelos te guiarán y te mostrarán cómo ser tú mismo a través de los nudos que ataste y las historias que compartieron. Siempre estarán allí para que le muestre cómo disfrutar cada momento de su vida 

Compartiendo en silencio 

Es posible que no pueda verlos o escucharlos, pero los siente profundamente en su corazón. Están en las pequeñas cosas que dejaron atrás, como las antiguas reliquias. Todo lo que puedes hacer es honrar, amar y recordarlos. 

El amor entre un niño y un abuelo va más allá de las palabras. Es eterno por lo que nunca podrás olvidarlo. 

Piensa en tus abuelos y en el amor que sientes por ellos todos los días, ya que solo así podrán vivir en tu corazón. 

Lo más importante es que no olvides compartir el aprecio, el amor y el cuidado que tus abuelos te han brindado. De esa manera, usted mostrará que recuerda las lecciones más valiosas que aprendió de ellos.

viernes, 28 de diciembre de 2018

0840. Reflexión: Oración para el año que termina y el que comienza


Oración para el año que culmina y el que comienza

Gracias señor por todo cuanto me diste en el año que termina.

Gracias por los días de sol y los nublados tristes, por las tardes tranquilas y las noches oscuras.

Gracias por lo que nos prestaste y luego nos pediste.

Gracias señor por la sonrisa amable y por la mano amiga, por el amor y todo lo hermoso, por todo lo dulce, por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños y de las personas buenas.

Gracias por la soledad y por el trabajo, por las inquietudes y las dificultades, por las lágrimas, por todo lo que nos acerco a ti.

Gracias por habernos conservado la vida, por habernos dado techo, abrigo y sustento.

¿Que nos traerá el año que comienza?

Lo que quieras Señor pero te pedimos:

FE: para mirarte en todo.

ESPERANZA: para no desfallecer.

CARIDAD: para amarte cada vez mas y hacerte amar por los que nos rodean.

Dadnos paciencia, humildad, desprendimiento y generosidad.

Dadnos Señor lo que Tu sabes que nos conviene y no sabemos pedir.

Que tengamos un corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activos y que nos hallemos siempre dispuestos a hacer tu voluntad.

Derrama Señor tu gracia sobre todos los que amamos y concede tu paz al mundo entero.  Así sea.
Copiado de Google

lunes, 3 de diciembre de 2018

0839 - Reflexión: Cuando se tiene un hijo con discapacidad - Escrito por: Eliana Tardi




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Cuando se tiene un hijo con discapacidad
Por: Eliana Tardi
January 6, 2015

Cuando uno tiene un hijo con discapacidad, la gente puede ver:
-Las características físicas,
-los retos de desarrollo,
-las posibles complicaciones médicas,

Pero nadie se imagina:
-La fortaleza,
-las enseñanzas
-y la fe que hay detrás de cada una de estas experiencias.

Nadie que no lo viva comprende que:
-Llega el día en que no cambiarías por nada del mundo esos ojitos rasgados,
-Esas manitos de dedos cortos,
-y cada una de las características que lo hacen único y perfecto siendo tu hijo.

Nadie sabe que...
-Detrás de la frustración y los temores de ver que el tiempo pasa y todavía no se nivelan en su desarrollo, o que las palabras aún faltan o no son todavía suficientemente claras, hay una fuerza mayor que te enseña a celebrar todo esfuerzo, a festejar cada avance por grande o por pequeño, a hacer a un lado el prejuicio comparado con lo típico, para aprender que los regalos más grandes y los premios más importantes llegan de diferentes maneras y en diferentes tiempos.

Nadie piensa que...
-Dentro de su complejidad, nuestras vidas pueden ser más simples y sencillas que las de muchos.
-No es que no tengamos expectativas, es que la situación nos enseña a aceptar, a entender y encontrar la magia en situaciones cotidianas que para otros pasarían desapercibidas.

Nunca se acaba la esperanza, 
yhasta en los días más difíciles y las situaciones más conflictivas, siempre se las ingenian para hacernos sonreír.

Sus vidas son un constante recordatorio de que...
-Todos podemos, si nos empeñamos por hacer nuestro mejor esfuerzo.
-Que poder es un logro sin comparación.
-Que la habilidad no tiene parámetros ni límites. 

Pocos comprenden que ante el diagnóstico médico de retraso o deficiencia, los padres aprendemos a ver la dicha del avance y de los logros.

No importan las cosas que no han aprendido o que no han conseguido lograr aún, en cambio nos motiva y fortalece comprobar que aunque sea de un modo más lento, cada día algo nuevo se aprende.

Cuando los escuchas hablar, cuando los ves caminar, cuando los ves caerse y levantarse... tu mente no piensa en la discapacidad, tu mente como padre piensa en la !capacidad!

Es difícil:
-Explicar con palabras lo que solo se entiende con el corazón,
-Cambiar los prejuicios para transformarlos en oportunidades de evolución y aprendizaje.

Pero la mejor manera de educar, de concientizar, de cambiar poco a poco el mundo es celebrar,
Celebrar la diversidad, el amor, la alegría;
La magia que nos regalan nuestros hijos sin importar su condición, cuando estamos dispuestos a ser los mejores padres del mundo:
Los que aman sin comparación, los que aceptan sin complejos, los que se sienten agradecidos y bendecidos por ese amor perfecto.

Dedicado a los dos que amo, y que cada día iluminan mi vida, me hacen un mejor ser humano, y llenan mi vida de amor, inspiración y felicidad. Sería injusto no sentirme la madre más bendecida del mundo gracias a ellos...

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Post escrito por: Eliana Tardio
Líder Hispana y Defensora De La Diversidad at Vivir con Pasión, Compasión y Estilo
En este espacio Eliana comparte su pasión por un mundo inclusivo a través de las historias de integración natural de sus dos hijos, Emir y Ayelén, quienes crecen y desarrollan sus talentos como modelos de diferentes marcas internacionales. Viviendo con pasión, compasión y estilo; esta es una vida totalmente imperfecta que celebra pequeños grandes triunfos mientras interpreta las enseñanzas en los retos. Eliana fue nombrada el 2015 como Mejor Activista Latina en US gracias a Latinos in Social Media.

domingo, 20 de mayo de 2018

0838. Reflexión: ¿Orgulloso de ser sordo? - Escrito por Marcos lechet


¿Orgulloso de ser sordo?
Escrito por: Marcos Lechet

Orgulloso? cuando me hablan algo importante y crucial y no lo oigo?

Orgulloso? cuando voy a un cine a ver una película y no me entero por muy alto que pongan el volumen, si es de miedo no me asusta mucho porque no escucho la música de terror, preámbulo de que algo malo va a pasar y si es de humor, me río de las caras de la gente riendo a más no poder, aunque yo no sé por qué se ríen.

Orgulloso? cuando voy a un concierto y todo el mundo baila al son de la música que no puedo entender, pero si me pongo lo más cerca de un altavoz puede ser que sienta la vibración y me ponga a bailar, y la música se detiene y puede que siga bailando.

Orgulloso? cuando me llaman por teléfono y tengo que buscar a alguien que se ponga por mi y que sea capaz de expresar las cosas tal y cómo lo quiero decir, dando énfasis e importancia a palabras clave, para descubrir que no fue así.

Orgulloso? en el trabajo, cuando me mandan tareas que no me agradan por que mis superiores consideran que al no oír no estoy capacitado para ciertas responsabilidades, cuando lo único que me limita es mi falta de audición, y sé que no soy menos capacitado que mi compañero, es sólo que no oigo.

Orgulloso? cuando de forma instintiva miro a mi espalda y veo gente furiosa porque me hablaron y no contesté.

Y que me hablan demasiado lento y aun menos logro entender.

Orgulloso? cuando me hablan sin mirarme a la cara, me hablan deprisa y no puedo responder por que no le entiendo, y le pido que me lo escriba o me hable despacio.

Esas risas en mi cara que no sé por qué, que se tapan la boca a propósito, sólo por hacerme rabiar, que conteste lo que no es, una respuesta incorrecta a una pregunta distinta.

La impaciencia, el luego te lo digo y nunca me lo dicen, la soledad en los grupos en donde me siento perdido, esas copas en zonas de oscuridad.

Pero orgulloso? SI!!!, siempre orgulloso, no de ser sordo, sino de cómo vivo mi vida, con ganas, con fuerza, con superación, cómo demuestro y me demuestro todo lo que soy capaz, cada logro conseguido... que voy, que vengo, que vivo, que sueño, y lo feliz que me siento, orgulloso de mi, Si!!! y de mi personalidad.

Marcos Lechet

viernes, 3 de noviembre de 2017

0837. Ejemplo de Superación: Guido Fernández Cornide... Estuvo al borde de la muerte, despertó ciego y sordo con un diagnóstico irreversible, pero con un objetivo: volver a ver y escuchar a sus hijos como nunca antes lo había hecho


"Algunos creían que era mejor no seguir viviendo a estar incomunicado"

Estuvo al borde de la muerte, despertó ciego y sordo con un diagnóstico irreversible, pero con un objetivo: volver a ver y escuchar a sus hijos como nunca antes lo había hecho.

El peor de los silencios, la oscuridad más espesa. ¿Estaría soñando? Sin éxito, Guido forzó todo lo que pudo sus sentidos; a su alrededor, ni una sombra, ni un sonido. Tal vez fuera una pesadilla, aunque se sentía demasiado alerta en el medio de esa nada. "¡Hola! ¡Alguien, por favor!", gritó con la garganta ahogada. No escuchaba ni su propia voz y sospechó lo peor. Seguro estaba secuestrado, encerrado en algún sótano perdido. Volvió a gritar y sus alaridos salieron otra vez mudos; lo más probable es que no sólo estuviera privado de su libertad, sino también sometido a una tortura psicológica extrema, con drogas potentes.

Guido no se rindió ante la posibilidad de que alguien lo oyera y así, entre la vigilia y el sueño, insistió con sus llamados desesperados por una semana más. Finalmente, volvería a escuchar y ser escuchado, aunque no de la manera que él imaginaba.

Veintiún días antes

Guido Fernández Cornide, un joven y exitoso productor audiovisual, no quiso ni pensar en parar por un simple dolor de oído. Tenía un sinfín de problemas urgentes por resolver. Decidió ignorarlo y seguir su rutina con movimientos mecánicos, tal como hacia cuando llegaba a casa. Su hija, Esmeralda, tenía 4 meses, pero él apenas si cumplía con el ritual de los mimos de padre para luego volver a la notebook y al celular. Con su hijo de 3, Benicio, había sido un padre muy presente pero, en algún momento, tras perder a su abuela tan querida y en medio de una insatisfacción laboral creciente, algo cambió; Guido se desconectó de sí mismo, se dejó llevar por la vorágine del sistema y del deber ser. Un deber ser desenfocado y en el cual había abandonado las necesidades propias del alma.

Al día siguiente, 25 de mayo, Guido tenía que trabajar en un exterior. El dolor de oído lo taladraba y, aunque su intención era volver a ignorarlo, ya le estaba resultando imposible; la dolencia, como lanzas punzantes, persistía y había ganado terreno hasta invadir su cabeza. Su pena se tornó insoportable y no tuvo más opción que parar en una guardia. Allí, en un mal diagnóstico, le declararon otitis, le dieron una medicación fulminante y lo dejaron dopado y listo para ir a su casa a descansar. Dormido en aquel anochecer patrio, su cuerpo convulsionó con violencia y Georgina, su mujer, no pudo volver a despertarlo.

Un nuevo amanecer

Despertó de un coma profundo 21 días después, tras sufrir múltiples infartos cerebrales y mucha presión intracraneal. Los médicos creyeron que no sobreviviría y que si lo lograba, las consecuencias podrían llegar a ser muy graves; incluso podría despertar loco.

Pero no despertó loco, despertó ciego y sordo. Y desde aquel instante y durante 7 días, Guido vivió sumergido en una pesadilla, convencido de que había sido secuestrado y que estaba bajo una terrible tortura psicológica. ¿Qué otra explicación podía existir? Bajo su perspectiva, esa oscuridad cerrada y ese silencio completo, correspondían al hecho de estar cautivo en algún lugar remoto.

Los gritos y pedidos de ayuda eran desesperantes y Georgina quería liberarlo de su pesar. Finalmente, junto a una amiga, encontró una solución: compró letritas de goma Eva y con paciencia y amor, le tomó la mano para que las recorriera. A lo largo de muchas horas y días, Guido comenzó a descifrar oraciones: "No estás secuestrado", "tuviste una meningitis severa", "estuviste en coma", "ahora no podés escuchar ni oír", "te amo", "tus hijos te aman".

Volver a existir

Primero no fue fácil asimilarlo, pero al poco tiempo recobró su fuerza anímica y le dio inicio a su segunda vida. "A través del sistema de las letras, logré una comunicación fantástica", cuenta Guido, "Pero lo más impresionante es que reactivé sentidos que tenía dormidos. A través de la percepción y el tacto, comencé a vincularme desde un lado más genuino, más profundo que el que tenía antes de enfermar. Y sentí que había vuelto a aparecer, porque cuando me supe ciego y sordo, lo primero que creí es que había desaparecido del universo. No sólo volví a sentir que sí existía, sino que tuve la sensación de que existía más que antes. Me sentía mejor, como si hubiera ganado y no perdido. Y en el camino, me acompañaron amigos irremplazables, familia, compañeros de trabajo con grillas armadas para reemplazar a mi mujer que tenía que amamantar. Yo no podía bajar los brazos al ver todo lo que recibía. Y esa lista la encabezaba mi mujer. La llamo la leona. Impresionante todo lo que dejaba, todo el amor que me daba día a día. Detrás de ella, todo su pelotón de guerreros. No podía bajar los brazos ante tanto amor. No podía."

Guido tenía un objetivo madre: volver ver la cara de sus hijos, volver a escucharlos reír. Pero las noticias eran desalentadoras; le dijeron que restablecer su visión iba a ser imposible y que, mediante un implante coclear, podría recuperar algo de su audición. Sin embargo, conectado como nunca con su espíritu, él no se entregó a los diagnósticos y se propuso avanzar de a pequeños pasos, sin agobiarse, a fin de conquistar su mayor objetivo. Por eso, y como sus músculos estaban atrofiados, lo primero que hizo fue aprender a caminar otra vez. Primero logró 5 pasos, al tiempo 10, hasta que un día fueron los suficientes como para volver a casa.

16 maderitas

Con ayuda de Georgina, Guido se propuso levantarse y vestirse cada mañana como si fuera a trabajar. Su mujer, decidida a ignorar los veredictos de los oftalmólogos, le había enseñado unos ejercicios de internet para entrenar los nervios oculares. Con ellos en mente, él se sentaba ´cada día a contraluz frente a la ventana que daba al río y trataba de visualizar el espacio físico familiar, en especial las maderitas de la persiana semi baja. Un día pudo distinguir sombras y creyó ver dos. Otro día fueron tres y más tarde cuatro. Hasta que una mañana, Guido pudo contabilizar dieciséis maderitas de aquella persiana baja. "Creo que son todas", le dijo a su mujer. Ella las contó y le dijo que sí, que allí estaban. Fue un momento inolvidable.

Al poco tiempo visitaron a uno de los neurooftalmólogos más reconocidos para contarle las grandes novedades. "No vas a volver a ver. Son ilusiones generadas por la negación a la ceguera.", le dijo, contundente. "¿Cuántos Guidos habrá que se aferraron al diagnóstico de un médico así? Guidos a los que les dijeron que no se puede. Guidos que entonces se rindieron y deprimieron pensando una cosa que quizás no es tan así. Por suerte no elegí creer eso. Estaba seguro de que volvería a ver y a escuchar a mis hijos", reflexiona él hoy.

Y tal como lo había soñado, ese momento llegó. Fue después de muchos ejercicios, mucho esfuerzo, mucha introspección. Primero recuperó parcialmente la audición (porque como le había dicho el Padre Ignacio, "primero tenés que aprender a escuchar antes que a ver"), y luego parte de la vista. Jamás podrá olvidar aquellos días en los cuales comenzó a reconocer y redescubrir a sus hijos.

Mirar hacia adentro

"Debe ser difícil despertar ciego y sordo, me dicen. Pero mirando hacia atrás, lo difícil fue mirar hacia adentro. Yo venía mal espiritualmente, sin atender necesidades internas. El alma tira alarmas y cuando no las escuchás, pasa factura. Hoy todos los días me despierto con un objetivo que tiene que ver con lo real y que se puede seguir. Incluye ir derribando barreras respecto a mis posibilidades físicas pero, por sobre todo, respecto a mis discapacidades emocionales. Tuve que curar heridas del alma. Sanar heridas del pasado relacionadas con mis padres, mis afectos, cosas no resueltas. De la mano de eso, inevitablemente aparece la luz en todo sentido", cuenta emocionado.

Hoy, con 41 años, Guido da charlas para motivar a las personas a no rendirse. Le brinda su apoyo al instituto Fátima para sordociegos y a la asociación APPSMA (Asociación de Padres de Personas con sordoceguera y Discapacidad Múltiple de la Argentina), entre otros organismos. Lucha por una ley para el reconocimiento de la sordoceguera como una entidad única, escribió un libro para compartir su experiencia y retomó a su pasión audiovisual. "La gente piensa que un sordociego está aislado y eso no es verdad. Tiene otros canales y no hay que limitarlos diciendo: no, ya no se puede. Eso te anula. En mi caso algunos creían que era mejor no seguir viviendo a estar incomunicado. Pero acá estoy, comunicándome más que nunca", reflexiona Guido.
"Hoy disfruto de las pequeñas cosas como jamás lo hice; cosas que extrañaba cuando estaba en la oscuridad y silencio total, como poder buscar a mis hijos al colegio y brindar con mi mujer mirándola a los ojos. Era eso lo único que quería tener. Todo lo demás no existía. Lo material desaparece y te das cuenta de que lo único que vale la pena es eso: el amor. El amor aunque suene cursi, redundante, no me importa. Porque es la realidad."

Escrito por
Carina Durn
Para LA NACION
21 de julio de 2017
Artículo:

http://www.lanacion.com.ar/

Aqui sobre su libro...
http://www.abrirlosojos.net/libro/ 

martes, 5 de septiembre de 2017

0836. No todo está perdido. Soy hipoacúsico, me operé para oír bien a mi hija y quedé mal. Pero el problema me hizo más fuerte comenta Adrian Sandler

En Trelew. Adrián, con sus hijos Valentina y Maximiliano. Ahora está pensando en realizarse un implante coclear. Foto: Daniel Feldman

No todo está perdido.
Soy hipoacúsico, me operé para oír bien a mi hija y quedé mal. Pero el problema me hizo más fuerte comenta Adrian Sandler
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¿Cómo reaccionamos cuando algo sale distinto a lo que esperábamos? El autor cuenta que siempre hay que buscar nuevas alternativas y no quedarse en el lamento por lo que no fue.

Al salir de la operación escuchaba bien. Volví a mi casa después de un par de días de internación en los que ni los ojos cerrados me salvaban de que todo me diera vueltas y, con la oreja izquierda cubierta por una venda, me senté frente al televisor. “¿Escuchás lo que dicen?”, me preguntó mi hermana que, como el resto de mi familia, había ido a visitarme con gran expectativa. “Sí, lo escucho perfecto”, le respondí. “Qué bueno, porque el volumen está re bajo” me dijo.

Cuando mi esposa, Natalia, quedó embarazada de Valentina, que ya tiene 9 años, tomé una decisión: ir a una nutricionista para reducir los 101,8 kilos que había llegado a marcar la balanza con mis escasos 168 centímetros de altura. Y unos meses antes de que naciera tomé otra: operarme para oír mejor. Quería que mi hija no me conociera tan gordo, y poder escuchar lo mejor posible sus llantos, quejidos o lo que fuera, sobre todo por las noches.

Corría el año 2007 y el resultado de la primera decisión fue bueno: en poco tiempo bajé 10 kilos, que nunca hasta ahora llegué a recuperar del todo. La segunda decisión se parecía a la anterior en algún sentido: pensaba que con mi voluntad y con el médico, que me atendía desde hacía años, el éxito estaba asegurado.

Los que percibieron los primeros indicios de mi problema de audición fueron mis padres, por lo que a los 14 años me llevaron a hacerme mi primera audiometría. Un poco antes de ese estudio, tengo la imagen nítida de mi viejo preguntándome si escuchaba lo que estaba diciendo alguien desde el televisor, ubicado a algunos metros y en un ángulo demasiado cerrado como para que lo viera claramente. Le dije que sí, que escuchaba, y hasta le repetí algo que habían dicho. Pero fue con una pequeña trampa:aprovechando una distracción de mi viejo, había mirado la pantalla del televisor.

Aquella primera audiometría no dio perfecta, pero tampoco era para alarmarse. Mi vida en Trelew siguió con total normalidad. Pero tres años después, en los exámenes médicos que me hice antes de irme a estudiar a Buenos Aires, una nueva audiometría detectó una disminución un poco más evidente y alcanzó para que me diagnosticaran algo cuyo nombre ahí, a los 18, conocí: otoesclerosis, una especie de miopía de oído que consiste en la osificación del estribo, uno de los tres huesos del oído medio. Tiene dos orígenes posibles: uno genético y el otro, alguna otitis mal curada. De lo primero nunca recogí demasiadas evidencias. Y lo segundo siempre estuvo descartado. El médico dijo que lo mejor era operarme. Pero también, y fue a lo que le presté más atención, que de ahí en adelante debía cuidarme mucho, demasiado para mi gusto.

Pero había otro motivo por el cual no me convencía el hecho de operarme, pese a la incertidumbre acerca de si estaba haciendo o no lo correcto. No lo consideraba imprescindible: llevaba una vida normal, con un nivel de audición que no me impedía hacer nada de lo que hacía. Y tampoco me había impedido antes estudiar inglés en un instituto durante ocho años, jugar al básquet, e incursionar esporádicamente en otras actividades con el sello de los caprichos infantiles, como aikido y guitarra.

“No quiero hacerlo”, les planteé a mis padres el día anterior a la operación, con todo ya preparado. “Bueno, es una decisión tuya y nosotros te apoyamos. Pero llamalo vos al médico y explicale”, me dijeron, más o menos con esas palabras. Entonces marqué el número, el médico me atendió y me entendió. Pero me dijo que era importante que me hiciera controles periódicos, y que tal vez en algún momento necesitaría medicación.

Así, sin ese peso encima, me fui a estudiar a la universidad. La carrera que elegí fue, casi como un desafío a mis oídos, Comunicación Social. El CBC y luego la carrera en la UBA fluyeron sin inconvenientes vinculados a mi problema, al que durante buena parte de mi estadía me dediqué a controlar con visitas periódicas a la clínica de un especialista que era una eminencia en la materia, y al que llegué por recomendación de mi médico de Trelew. Allí me hice las audiometrías que me prescribían y que mostraban que la enfermedad progresaba. Aunque no me complicaba la convivencia ni social ni familiar, era evidente que escuchaba menos con el correr de los años, pese a mi juventud. “Cuando usted me revisa, ¿se ve algo?” le pregunté una vez al especialista. “No, pero es como una manzana podrida. Por fuera se ve perfecta, pero por dentro…”, me graficó, con un tono casi desentendido y como si esa idea fuera fácil de olvidar.

Para ese entonces, hacía un tiempo que había comenzado a tomar medicación para evitar el avance de la otoesclerosis. Las pastillas de fluoruro de sodio, a decir verdad, nunca mostraron una gran eficacia. Y cuando un cálculo en un riñón me obligó a visitar un quirófano del Hospital Italiano, ante las sospechas de que la medicación pudo haber sido la causante, dejé de tomarla.

Aunque el problema de audición existía, mi vida seguía siendo normal. Me gradué de licenciado en Comunicación Social a fines del año 2003. Y una oferta laboral concreta en Trelew hizo que volviera a mi ciudad natal.

La otoesclerosis fue, desde mi regreso a Trelew, algo siempre presente, pero no demasiado limitante. Incluso, a principios de 2004 había comenzado a trabajar como redactor en uno de los principales diarios de Chubut, donde ascendí de manera rápida: un mes antes de cumplir 29 años, me convertí en Jefe de Redacción.

A principios de 2006 conocí a Natalia. Cuando había transcurrido poco más de un año de noviazgo, un análisis confirmó que llegaría Valentina, cuyo nombre ya estaba elegido de antemano en esas conversaciones que suelen entablar los novios aunque piensen que el futuro está lejos. La sorpresa fue para mí una motivación casi inmediata: ahí pedí turno con la nutricionista y empecé a pensar en la posibilidad de operarme del oído.

Mientras el embarazo avanzaba sin complicaciones y la dieta daba resultados rápidamente, pedí turno con el médico que me había diagnosticado la enfermedad más de diez años antes. Después de una serie de estudios, me dio la fecha y me dijo, puro optimismo: “Vamos a operar primero el izquierdo, que es el más afectado. Y más adelante operamos el otro”.

Yo no le tenía ni le tengo miedo a las operaciones: antes de esa, había visitado quirófanos por adenoides, la fractura de cúbito y radio de mi brazo izquierdo, fractura de mandíbula y hasta una uña muy encarnada, entre otras cuestiones que fueron solucionadas.

Con esa abundante historia clínica, una mañana de mayo de 2008 me interné para entrar una vez más a un quirófano. No recuerdo o no pregunté cuánto duró la operación. Pero jamás me voy olvidar del mareo incontenible que sentí cuando desperté de la anestesia y con el que conviví esos dos o tres días en la clínica. Ese mismo mareo que me llevé a mi casa y que me persiguió durante un mes y medio.

La permanencia del mareo me empezó a hacer sospechar quealgo no estaba saliendo como me habían dicho ni como había leído en publicaciones de Internet. En teoría, dos semanas alcanzaban para que cualquiera pudiera volver a hacer vida normal. Pero pasadas las dos semanas, mi cabeza seguía dando vueltas, y pasaba más tiempo acostado que parado, sin salir casi de mi casa. Y, con todo el dolor del alma, sin casi poder levantar a Valentina, que ya era una beba de casi 5 meses.

Eso no era todo: a medida que se acercaba la supuesta hora del alta, sentía que mi oído izquierdo, que inmediatamente después de la operación había mostrado signos de progreso, se tapaba. El médico, con algo de desconcierto pero todavía con optimismo, me dio gotas que supuestamente me ayudarían a mejorar y que Natalia, con el amor con el que siempre hizo cosas por mí, me colocaba con la frecuencia y en la forma indicadas.

A la última consulta antes de la supuesta alta médica llegué solo. Y entré al consultorio con la esperanza de que el oído se me destapara allí. O que el médico me dijera que debía seguir un tiempo más con las gotas para terminar de solucionar el tema. Pero mientras me revisaba el oído izquierdo escuché que de su boca salía, con volumen bajo y tono resignado, la frase: “Hay cosas que solo Dios maneja”.

Mi recuerdo posterior es el de mi papá, Natalia con Valentina en brazos, mi hermana y yo en el consultorio, pidiéndole explicaciones al médico, que decía cosas como “estoy mal, a Adrián lo conozco de chico”, “hice más de dos mil operaciones de este tipo y todas salieron bien”, “me ofrezco a operarlo gratis para tratar de corregirlo”. Para mí lo único que estaba claro es que había caído en el 2% de los que quedan peor después de esta operación. Mi oído izquierdo ya no volvería a escuchar. Y, más allá de cualquier hipótesis sobre las causas del fracaso quirúrgico, para mí lo más importante era conservar mi otro oído, también disminuido.

Los meses posteriores fueron complicados. Volví a trabajar, tratando de llevar lo mejor posible la situación. Pero, aunque no quería asumirlo, hacía un gran esfuerzo por comunicarme con mis compañeros de trabajo y con los que me rodeaban, con medio oído en total. Una mañana empecé a sentir que me bajaba la presión y que un sudor frío me transitaba la espalda. Estrés, me dijo el médico clínico después de hacerme el electrocardiograma de rigor y no ver ningún problema ahí, salvo algo de taquicardia.

Eso me llevó a ver a una fonoaudióloga (mi fonoaudióloga, Alicia, desde entonces) para usar un audífono en mi oído derecho. Una tarde de septiembre de ese 2008, mientras trabajaba en el diario, me sonó el celular y era ella. “Llegó tu audífono”, me dijo, “vení a buscarlo”.

Fui lo más rápido que pude. Y cuando volví al diario me di cuenta de que nunca había escuchado bien en mi vida. A pesar de la falta de sensibilidad en mi oído izquierdo, con el audífono en el otro escuché la rotativa, ubicada al lado de la redacción, con un volumen que no sabía que tenía. Percibí el golpeteo en los teclados de mis compañeros como nunca antes. Y hasta mi voz escuchaba más clara y más fuerte, además obviamente de las voces de mis compañeros de trabajo.

Ya pasaron casi 10 años desde ese momento. En este tiempo cambié dos veces de audífono, aprovechando los adelantos tecnológicos que hacen cada vez más chiquitos y mejores a estos aparatos. Tuve otro hijo, Maximiliano, que hoy tiene casi 6 años; cambié de trabajo, empecé otros y, aun con las situaciones amargas y tristes de la vida que siempre existen, como la muerte de mi papá, tuve una vida mejor en algunos aspectos que la que había tenido antes.

Ahora estoy más convencido que nunca de que es necesario salir a buscar el mensaje oculto en las cosas que nos marcan. Aprendí que los obstáculos están para ser superados, y que se acumulan en el espacio intangible de la experiencia. Y que cuanto más fuerte es la experiencia, mayor es el crecimiento.

En todo este tiempo, una vez por año, o año y medio, viajo a Buenos Aires para visitar a mi otorrinolaringólogo, que me hace los controles. Y de vez en cuando me hago audiometrías para conocer la evolución de la enfermedad en el otro oído. En la última consulta, hace pocas semanas, el médico me dijo que empezara a pensar en la posibilidad de un implante coclear para recuperar audición en el oído izquierdo, porque el nervio auditivo todavía sirve. Lo estoy pensando.

Aunque algunas veces siento realmente que tengo una limitación -como cuando me saco el audífono para dormir o para bañarme, cuando mi esposa me cuenta a la mañana que se levantó a la madrugada porque un perro no paraba de ladrar, cuando alguien le habla a mi oído izquierdo y no lo escucho o cuando debo procurar en reuniones de amigos, asados u otro tipo de encuentros ubicarme en algún lugar que me permita escuchar a todos- en general estoy seguro de que el problema me hizo más fuerte. Es una buena enseñanza que les puedo dejar a mis hijos, causas fundamentales de mi felicidad.

Adrián Sandler se graduó de Licenciado en Comunicación en la UBA y vive en Trelew, donde nació hace 39 años. A los 17 escribió el ensayo “Levedad o trascendencia” que forma parte del libro “20 jóvenes ensayistas del Cono Sur”, editado por Colihue. Ya graduado, fue Jefe de Redacción del diario Jornada y desempeñó también el cargo de Director General de Prensa de la Provincia. Desde hace 13 años es docente de la Universidad Nacional de la Patagonia (en Letras y en Comunicación) y en la carrera de Locutor del ISER (se dicta en un instituo adscripto en Trelew). Este año se publicó el “Diccionario de Gentilicios Chubutenses” del que es coautor con Ana Virkel y Claudia Iun. Tiene pocos amigos pero muy buenos, disfruta de leer, de jugar al básquet y de estar con su familia.

Artículo:
https://www.clarin.com/

viernes, 1 de septiembre de 2017

0835. Apple anuncia el primer implante coclear compatible con el iPhone


Apple anuncia el primer implante coclear compatible con el iPhone
https://hipertextual.com/2017/07/

La empresa de Cupertino y la de asistencia auditiva Cochlear han lanzado un nuevo implante coclear compatible con los dispositivos de Apple

"Los usuarios del procesador de sonido Nucleus 7 podrán recibir llamadas o escuchar música directamente desde el implante".

La asociación de Apple y la empresa de asistencia auditiva Cochlear ha traído uno de los mayores avances para las personas con discapacidad auditiva. El nuevo implante coclear de la compañía es el primer modelo compatible con los dispositivos de la empresa de Cupertino. El procesador Nucleus 7 transmite el sonido directamente desde un iPhone, iPad o iPod Touch y ofrece las mismas herramientas para las personas que tengan un implante quirúrgico.

La diferencia del nuevo aparato de Cochlear es que ya tiene integrado el sistema operativo de Apple y así los usuarios no necesitan un procesador de sonido adicional emparejado con el teléfono, como era necesario hasta ahora.

Chris Smith, director ejecutivo de la empresa de asistencia auditiva explicó en un comunicado que el nuevo implante forma parte de su objetivo para ayudar a más personas con pérdida auditiva, y añadió:
"La aprobación del procesador de sonido Nucleus 7 es un punto de inflexión para las personas con pérdida auditiva, abriendo la puerta para que hagan llamadas telefónicas, escuchen música con sonido estéreo de alta calidad, vean vídeos y tengan llamadas de FaceTime transmitidas directamente a su implante coclear".

El nuevo modelo de Cochlear se sincroniza como cualquier otro dispositivo con Bluetooth a través de la opción de "Accesibilidad" en la barra de ajustes del teléfono. A diferencia del antiguo modelo de la compañía, el Nucleus 7 cuenta con una batería de mayor duración y es un 24% más ligero.

El procesador de sonido fue aprobado por la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos el pasado mes de junio y estará disponible a partir de septiembre en Estado Unidos y Canadá. Ni Apple ni Cochlear han especificado si el Nucleus 7 estará a la venta en otros países.

La colaboración de Apple y Cochlear no es la primera vez que la empresa de Cupertino colabora con compañías de asistencia auditiva. Apple también trabajó con GN ReSound y Starkey, cuyos dispositivos también pueden conectarse directamente al iPhone, pero el nuevo lanzamiento supone la primera aventura de la compañía en implantes cocleares.

La revolución de los implantes
 
El implante coclear es un dispositivo médico que realiza el trabajo de las partes dañadas del oído interno y proporciona señales sonoras al cerebro. El dispositivo da una sensación de sonido a las personas sordas o con graves problemas auditivos y una parte se coloca detrás de la oreja y otra detrás de la piel a través de una cirugía.

Un estudio recogido por la página Cochlear arroja que las personas con implantes cocteleras oyen mejor y tienen un promedio de comprensión de las frases de un 80% frente al 10% de las prótesis auditivas.

El procesador de sonido no permite, sin embargo, que las personas con problemas auditivos recuperen la audición, pero sí puede ayudar a que una persona pueda reconocer sonidos y entender conversaciones. A diferencia del audífono que amplifican el sonido, el implante coclear estimulan el nervio auditivo y este "envía las señales generadas por el implante al cerebro y el cerebro las reconoce como un sonido", explicó el National Institut of Deafness and Other Communication Disorders (NIDCD).

Se calcula que 360 millones de personas sufren una pérdida grave de audición y, además de avances como los implantes cocleares, la tecnología ha puesto a disposición una nueva manera de habilitar herramientas para hacer la vida de las personas sordas o con problemas auditivos mucho más fácil.

jueves, 24 de agosto de 2017

0834. Conozca sobre los beneficios de escuchar con dos oídos


Conozca sobre los beneficios de escuchar
con dos oídos
Agosto 23, 2017
http://www.radiosantafe.com/


La Asociación Colombiana de Otología y Neurotología (ACON), la Fundación ECO de Padres y Cochlear lanzan la campaña “¡Dos oídos son mejor que uno!”, con el objetivo de educar a los colombianos sobre la importancia de la audición binaural y el cuidado de la salud auditiva.

En Colombia 5 millones de personas sufren de algún tipo de hipoacusia, o pérdida de la audición, y, según la OMS, cerca de 1.1 billones de adolescentes y adultos jóvenes en el mundo están en riesgo de padecer esta condición, debido al uso inadecuado de dispositivos de audio personales y a la exposición a niveles perjudiciales de sonido en lugares de entretenimiento como discotecas, bares y eventos deportivos.

La hipoacusia es una condición que puede presentarse desde el nacimiento, o ser adquirida por diferentes causas como traumatismos, infecciones del oído, exposición a altos niveles de ruido, envejecimiento y diversas enfermedades infecciosas. La Dra. Ángela Campos, presidenta de ACON, señala que “la pérdida de la audición, en uno o ambos oídos, limita la capacidad de los pacientes para comunicarse efectivamente, afectando su calidad de vida. Escuchar con dos oídos permite entender lo que nos hablan cuando hay ruido alrededor y saber de dónde viene el sonido, lo que permite un adecuado desarrollo del lenguaje y una comunicación óptima a cualquier edad”.

La audición binaural es la capacidad de escuchar con los dos oídos. En situaciones de grupo y/o ambientes ruidosos escuchar con ambos oídos es clave para asegurar una mejor comprensión del discurso, porque permite al oyente concentrarse en una frecuencia de sonido específica así existan otros estímulos más altos. Además, la audición binaural ofrece una calidad de sonido superior y brinda a las personas un mayor rango de audición, lo que permite una mejor identificación del sonido.

“En muchas ocasiones las personas que viven con pérdida de audición unilateral creen que escuchar con un solo oído es suficiente, sin embargo, al recibir tratamiento para el órgano afectado se facilita el desarrollo pleno de las actividades diarias”, añadió la Dra. Campos.

Estudios de la Universidad de Washington en San Luis, señalan que la pérdida de audición unilateral en niños está asociada con un rendimiento más bajo en las pruebas de lenguaje oral. En general los niños con hipoacusia en un oído presentaron dificultades para comprender y usar el lenguaje a comparación de sus compañeros sin pérdida auditiva.

Natalia Cáceres nació con hipoacusia profunda en sus dos oídos. Hoy a sus 4 años asiste a un jardín infantil de niños oyentes y ha desarrollado el lenguaje oral gracias a los implantes cocleares que recibió en cada uno de sus oídos. “Apenas los médicos hablaron de la sordera de Natalia nos dieron la opción del implante coclear, a pesar de que en ese momento no sabíamos mucho de qué era decidimos que nuestra hija recibiera los dos implantes cocleares”, comentó Anibel Fandiño. “Estamos seguros de que esta fue la mejor decisión. En el colegio dicen que Natalia es una de las niñas que hace las cosas con más atención, termina sus actividades y es ordenada haciéndolo”.

La fonoaudióloga María Piedad Nuñez, asesora clínica de Cochlear, aseguró que “la audición binaural es esencial para el desarrollo de las competencias del lenguaje en los niños y su óptimo desempeño en el ámbito escolar. Padres y maestros deben estar atentos a señales de alerta como falta de concentración, dificultad en la comprensión del lenguaje y bajo rendimiento escolar, para determinar si un niño tiene deficiencia auditiva en alguno de sus oídos”.

Liliana Botero, miembro de la Fundación Eco de Padres a Padres, aseguró que producto de la experiencia vivida con su hijo de 14 años entiende la importancia de la audición binaural. “Andrés nació con sordera severa profunda y sólo tuvo un período en el que no gozó de la binauralidad. Esa condición se hizo muy evidente porque él empezó a dañar la textura del lenguaje, la dicción y la voz, no podía pronunciar bien”.

Expertos médicos también señalan que la hipoacusia unilateral afecta la salud psicosocial de la población adulta, que sufre pérdida de audición congénita o cuya capacidad para escuchar se ha deteriorado de manera progresiva. El impacto negativo en la calidad de vida de estos pacientes se debe a los sentimientos de frustración, vergüenza y molestia generados por su deficiencia auditiva, que pueden reflejarse en episodios de ansiedad o depresión.

“Fomentar el cuidado de la salud auditiva es fundamental para evitar la pérdida de la audición en uno o ambos oídos. En el caso de la hipoacusia congénita la detección temprana es muy importante, además se recomienda el acompañamiento interdisciplinario del equipo médico, audiólogos, fonoaudiólogos y la familia para asegurar que el paciente reciba el mejor tratamiento para su caso particular”, aseguró la fonoaudióloga y presidenta de la Fundación Eco de Padres a Padres, Constanza Acevedo.

La Dra. Campos también asegura que existen diferentes tipos de hipoacusia, por lo cual el tratamiento debe ser acompañado por un grupo interdisciplinario que analice la situación de cada persona. “Es importante que los pacientes con pérdida auditiva profunda y sus familias, sepan que existen alternativas acordes según sea el caso, como los implantes cocleares y los implantes de conducción ósea, para rehabilitar la capacidad auditiva en uno o ambos oídos”.

El cerebro humano está configurado para escuchar con dos oídos, dicha capacidad le permite distinguir sonidos y saber de dónde provienen. Por esto, en las personas con hipoacusia en uno o los dos oídos, es mejor contar con ayudas auditivas bilaterales, que simulen la configuración natural del ser humano. Especialistas médicos y pacientes se unen para decir que ¡dos oídos son mejor que uno!

martes, 22 de agosto de 2017

0833. Libro "SOS Mi hija es sorda" - Escrito en español por Loles Sancho


!!!SUPER RECOMENDADO!!!

!Sencillamente espectacular este libro, todos debemos leerlo cuantas veces sea necesario!

LIBRO "SOS Mi hija es sorda" Escrito en español por Loles Sancho (España)

Loles escribe... "Mi libro no habla de sordera, habla de cómo viví la noticia de la sordera de mi hija. Cuento todo aquello que viví y que nadie me contó en la consulta de un médico.

Muchos padres se han sentido identificados con mi historia. El libro también a ayudado a logopedas, profesores, audioprotesistas, familiares y amigos a ponerse en la piel de unos padres tras la noticias del diagnóstico".


Por cada Libro "SOS Mi hija es sorda" vendido en esta página web con el 📌código cupón MARLENE se donará el 20% a una causa benéfica. 

Pueden comprarlo aquí www.lolessancho.com/comprarlibro ⏩ tanto en papel como en ebook desde cualquier país.

NOTA: Si deseas entrar a la Página "SOS Mi hija es sorda" da clic aqui...
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lunes, 7 de agosto de 2017

0832. Desarrollo de la audición en el bebé


Foto | matsuyuki en Flickr en "Bebés y más" 


Desarrollo de la audición en el bebé

Ya antes de nacer, el sistema auditivo del bebé es capaz de responder a los ruidos que oye, tanto dentro del vientre materno (por ejemplo, los latidos del corazón de la madre) como a los externos producidos por la voz de la madre u otros sonidos diferentes (como, por ejemplo, la música.) 

Como veis, la audición en los seres humanos se inicia en el periodo gestacional. Desde este modo, la cóclea (que es una estructura en forma de tubo enrollado en espiral que se encuentra en la parte más interna del oído) funciona igual que la de un adulto a partir de la vigésima semana de gestación. Además, a lo largo del tercer trimestre, el feto es capaz de acoplar su cabeza sobre la pelvis de la madre, permitiéndole reconocer la voz de ésta.

Los recién nacidos reconocerán así la voz de su madre, pudiendo ser capaces de diferenciarla de la del padre de una forma rápida. Posteriormente, a lo largo de la primera infancia, el sistema nervioso irá madurando y permitiendo que las vías y centros nerviosos que emitirán los procesos auditivos, poco a poco se vayan especializando.

Esta especialización llevará al bebé a que al recibir las ondas sonoras del ambiente mediante el oído externo y oído medio, puedan transformar, en el oído interno, estos estímulos auditivos, convirtiendo la vibración mecánica recibida en una señal bioeléctrica que llegará, generalmente a zonas especializadas del hemisferio cerebral izquierdo, para su procesamiento por medio de los nervios auditivos.

Para la mayoría de los pequeños tanto la audición, como la hemisfericidad y el lenguaje mantienen una relación que permite la integración de los procesos perceptivos y de simbolización. Como bien sabemos, el cerebro está dividido en dos mitades o hemisferios: izquierdo y derecho, y cada uno de ellos muestra unas características determinadas.

El hemisferio izquierdo es el responsable de la comprensión y producción del habla, mientras que el hemisferio derecho, se encarga de los llamados parámetros suprasegmentales del habla (como son el tono, la melodía, la acentuación o la mayoría de los estímulos auditivos). 

Por ello, el oído derecho tiene ventajas sobre el oído izquierdo en lo referente a estímulos referentes a la comprensión y producción del habla, mientras que el oído izquierdo aventaja al derecho en aspectos melódicos, tonalidad...

Generalmente al existir algún tipo de deficiencia auditiva, además de la disminución de la recepción de la intensidad del sonido, existen otros efectos que alteran aspectos auditivos como la recepción del timbre, el tono, la localización espacial del sonido o incluso los componentes del habla. 

Los niños que presentan discapacidad auditiva suelen mostrar dificultades para desarrollar y manejar el lenguaje y el habla, así como para la categorizar conceptos, acceder a los procesos de aprendizaje, para la comprensión y uso de aspectos abstractos, manejar el lenguaje escrito (tanto lectura como escritura) o para los mecanismos de la memoria.

En general, cuando existen problemas a nivel auditivo, existen dificultades para el desarrollo de las habilidades cognitivas, como consecuencia de las restricciones causadas por una limitación sensorial (en este caso, del oído). 

Esto es importante ya que, desde pequeños, los niños que tengan problemas de audición pueden ver limitada su capacidad para comprender el mundo que les rodea y desarrollar sus habilidades, en especial aquellas relacionadas con el lenguaje y las relaciones sociales.

Como veis, el desarrollo de la audición en el bebé es un aspecto muy importante ya que depende de cómo evolucione, podrá tener más o menos dificultades en según qué aspectos de su vida cotidiana.

lunes, 31 de julio de 2017

0831. Reflexión: Diferencias entre escuchar con un IC y ser "oyente" Por: Mauricio Rivasplata


Reflexión
Escrita por: Mauricio Rivasplata

Diferencias entre escuchar con un IC y ser "oyente"...

Como con cualquier tema humano que implique estados sensoriales, se puede definir este concepto como una puerta de entrada de la información del entorno al sistema nervioso.

De la amplia gama de informaciones que conforma el mundo que nos rodea, esta es proporcionada por los receptores sensoriales que detectan estímulos tales como tacto, sonido, luz, dolor, frío, calor, etc.

Cada individuo posee una forma personal (distinta una de otra) de recibir la información existente, ya sea por la vista, olfato, oído o táctil. 

Sin duda, una de las preguntas que nos hacemos todos (y que nos haremos eternamente) es:
¿Escuchamos con un IC igual a cómo se escucha siendo oyente?.

Antes de contestar esta pregunta debemos aplicar la generalidad antes mencionada que es la existencia de 2 clases de "usuarios" sordos: 
los postlocutivo (sordos con memoria auditiva) y 
los prelocutivos (nacidos sordos).

Por un lado, los primeros ya conocen como descifrar estos estímulos nerviosos auditivos, los cuales aprendieron a convertirlos en fonemas, frases y oraciones (lenguaje), mientras los otros nunca pudieron aprender que hacer con estos estímulos, ya que jamás los recibieron.

Para aprender a escuchar y a la vez descifrar la información recibida, se necesita de tiempo y normalidad auditiva, a partir de una escala de 20 descibeles ya empezaremos a recibir información a través de nuestro oído, para luego procesarla por todos los elementos del sistema auditivo. Oído externo, medio e interno, este último de modo neurosensorial.

Adentro de este último se encuentra la Coclea, la cual se encarga de crear o mantener las células ciliadas, las cuales son como pelitos nerviosos que al recibir las ondas sonoras, chocan entre si, convirtiendo este movimiento en ondas electricas las cuales son convertidas a su vez en palabras o frases... de allí pasan al nervio auditivo o nervio Octavo u 8vo par, quien las envía al cerebro ya completamente audibles.

Cómo pueden ver este fenómeno no significa solo escuchar si no se trata de un mecanismo complejo y eficaz.

El IC interno se implanta dentro de la cochlea reemplazando así a las células ciliadas, recibiendo electrónicamente mensajes directos desde el procesador externo. 

Es de sabios predecir que el sonido que representa los electrodos en un IC, no va a ser igual al de las células ciliadas, por el contrario, el sonido será metálico e irreconocible para el que lo escucha por primera vez, pero para el que ya escucho antes y poseedor de la "memoria auditiva" el mensaje podrá ser descifrado en corto tiempo. (A mí me duró 4 meses).

Teniendo todos estos conceptos bien claros y sin ánimos de extender más mi relato, espero saquemos nuestras propias conclusiones con lo ya leído...

Un gran abrazo

Mauri

martes, 25 de julio de 2017

0830. Ejemplo de Superación: Alejandro Cruz Moreno


Ejemplo de Superación
Alejandro Cruz Moreno
10 de julio 2017 - Huelva, Andalusia, España

Como aportación al grupo os dejo mi testimonio sobre mi vida auditiva solo con el fin de transmitir que siempre hay esperanza para volver a disfrutar de los sonidos de la vida:

El camino que he tenido que recorrer hasta llegar a Baha 5 SP, ha sido largo con muchas piedras en el trayecto. Llevo desde el 20 de abril de 2016 (fecha de la activación) con mi Baha 5 SP en el lado derecho de la cabeza, y las sensaciones son muy buenas. He pasado de oír muy poco a captar todos los sonidos de mí alrededor, es una experiencia fascinante. Ahora no tengo que subir el volumen del TV o usar auriculares para no molestar a la persona que está a mi lado. Oigo con claridad sonidos que antes para mí no existían, el viento, el ladrido de un perro en la calle desde mi casa, el claxon de un coche, el canto de los pájaros, las conversaciones en un entorno social, y lo que es más importante oigo claramente a la persona que me habla. El cambio ha sido un paso de gigante con un futuro esperanzador y una mayor calidad de vida. Nada que ver con los audífonos convencionales que venía utilizando. Ahora tengo una plena integración social y estoy muy feliz y orgulloso de haber tomado la decisión más importante de mi vida.

A día de hoy mi Baha se ha convertido mi tesoro más preciado. Lo cuido y mimo como si fuera una obra de arte. Sigo al pie de la letra las indicaciones marcadas por el centro audiológico en cuanto a mantenimiento y conservación. En definitiva el Baha 5 SP se ha convertido mi compañero de viaje más fiel. Todo esto no hubiera sido posible si al final de este camino no me hubiera puesto en manos de uno de los mejores otorrinos de España, el Doctor Francisco Antolí-Candela Cano. El Doctor desde un principio tuvo un trato amable, cercano, afable y muy profesional conmigo. Es una gran Eminencia en su campo y está rodeado de un completo y cualificado equipo de profesionales.

Todo camino tiene un recorrido y éste recorrido comenzó siendo apenas un bebé de tres meses (nací el 25 de Noviembre de 1968). Mis primeros 5 años de vida los pasé en las frías paredes de un Orfanato con muchas carencias y unos cuidados sanitarios pésimos. La falta de éstos mínimos cuidados sanitarios unido a la mala alimentación fueron la consecuencia de que siempre estuviera enfermo con reiterados resfriados, bronquitis, fiebre, etc. Con 5 años y dos meses fui adoptado por una familia que me brindaron estos cuidados de los que estaba carente. Cuando me adoptaron presentaba un cuadro clínico preocupante con desnutrición severa, bronquitis aguda e infección en el oído derecho. Los médicos otorrinos de Huelva, ciudad donde vivo, empezaron a tratarme el oído con antibióticos y gotas. Pero el oído no mejoraba, al contrario cada vez iba a peor hasta que la infección se volvió severa. Ya empezaba a expulsar sangre con infección, el olor era maloliente y presentaba continuos episodios de fiebres altas.

Mi padre viendo que los Doctores no le daban una solución efectiva al tema y que mi situación con el oído se agravaba por momentos, decidió hablar con un amigo en Madrid que lo puso en contacto con el equipo médico del servicio otorrinolaringología del Hospital Ramón y Cajal. Este equipo médico lo dirigió el Doctor Francisco Antolí Candela Cebrían (una Eminencia de gran prestigio). En dicho equipo se encontraba el Doctor Felipe Álvarez de Cozar, que después pasó a ser Jefe de Servicio. A éste Doctor le debo la vida, ya que se trató de una operación muy complicada y del alto riesgo.

El Doctor les dijo a mis padres que yo tenía un colestatoma infeccioso severo que me estaba destruyendo el oído interno. Solo cabía la cirugía para extirpar el colestatoma dada la gravedad y que si no me operaba me originaría una meningitis con desenlace mortal. Así que el día 19 de Abril de 1978 (con tan sólo 10 años) quedé ingresado en el Hospital y después de innumerables pruebas, el día 2 de Mayo fui intervenido del oído. El colestatoma me había destruido toda la cadena de huesecillos y parte del hueso mastoides, tuvieron que extirpar los restos de la cadena de huesecillos y raspar el mastoides. Perdí más de un 70 % de audición. El postoperatorio fue duro con fuertes mareos, vómitos, dolor de cabeza, etc. Pero al final superé ésta primera prueba.

Como dije antes en el camino tropecé con muchas piedras, y la siguiente piedra fue una perforación de tímpano en el oído izquierdo. Tenía fuertes pitidos y zumbidos en el oído e infección. Fui intervenido en Huelva del oído izquierdo en Abril de 1990. Me practicaron una timpanoplastia pero la operación no fue un éxito y no salió como debiera. Mis padres volvieron a contactar con el Doctor Felipe Álvarez de Cozar y me atendió en su consulta privada en Madrid. El día 10 de Octubre de 1990 me intervino en La Clínica La Paloma y me sometió a una timpanoplastia reconstructiva. La operación salió bien pero perdí un 80 % de audición.

La siguiente parada en este camino transcurrió en el año 1992 cuando se me presentó en el oído derecho (del que fui operado del colestatoma) una infección complicada con pólipos. Dicha infección me provocó una inflamación severa del oído y no dejaba de expulsar tejidos epiteliales. En esta ocasión no dudé en acudir directamente al Doctor Felipe Álvarez de Cozar en Madrid. El Doctor me intervino quirúrgicamente y me extirpó varios pólipos y me realizó aspiración y limpieza del oído para eliminar los tejidos epiteliales e infección. Todo volvió a salir bien con este Doctor, que dicho sea de paso ha sido un otorrino de prestigio nacional e internacional. Un Doctor que para mí ha sido una gran Eminencia en su campo, no en vano su mentor y profesor fue otra Eminencia el Doctor Francisco Antolí Candela Cebrían que D.E.P.

Durante los siguientes años seguí acudiendo al Hospital Juan Ramón Jiménez de mi ciudad (Huelva) para las revisiones periódicas y limpieza de los oídos, hasta que en el año 2007 se me detectó un granuloma en el oído derecho (otra vez el mismo oído). Me extirparon el granulona y tuve que ir una vez a la semana durante varias semanas para aspiración, limpieza y curas de dicho oído. Durante este proceso sufrí una parálisis facial temporal de la parte derecha de la cara que, gracias a Dios, remitió y desapareció.

Llegamos a la penúltima parada en este camino hacia Baha 5 SP. El año pasado 2015 después de varios meses con unos síntomas que los médicos indicaban que eran del oído derecho debido a un nuevo colesteatoma. Ante esto decidí viajar de nuevo a Madrid a solicitar una segunda opinión médica. Esta vez no dudé en acudir a la consulta privada del Doctor Francisco Antolí-Candela Cano, hijo del Doctor Francisco Antolí Candela Cebrián (ya fallecido). Dr. Francisco Antolí-Candela Cano se formó y trabajó con su padre hasta llegar a ser hoy una gran Eminencia en España en el campo de la cirugía del oído.

Gracias a Dios, el Doctor descartó que tuviera un colesteatoma y opinaba que las molestias que presentaba eran debido a problemas mandibulares sin gravedad. Me hizo una audiometría y me dijo que tenía una hipocausia mixta severa, algo que yo ya sabía debido a las múltiples operaciones por las que pasé. Me planteó hacerme un implante osteointegrado auditivo, cosa que desconocía por completo y nunca había oído hablar de ello. Sabía que existían los implantes cocleares, pero nunca tuve información sobre este tipo de implante auditivos. Me explicó todo con suma claridad y en qué consistía la cirugía. Me hizo una prueba con diadema y de inmediato recuperé la sonrisa al escuchar todos los sonidos con gran nitidez. El Doctor me propuso realizarme el implante con el sistema Baha Attract, que consiste en un implante de titanio que va fijado al hueso temporal del cráneo y en el mismo de enrosca y fija un placa imantada de formada circular.

Dicho sistema queda totalmente oculto debajo de la piel. El procesador de sonido externo está fijado a otro imán circular y por atracción de los dos imanes (interior y exterior) queda colocado en la cabeza, de ésta manera se puede poner o quitar el procesador, según cuando lo vayamos a utilizar.

El hecho de volver a oír de nuevo los sonidos que estaban vetados para mí me hizo recuperar la ilusión y la esperanza. De éste modo tomé la firme decisión de que me realizaría el implante. Nunca en mi vida había tomado una decisión tan seguro de mí mismo y con todas las consecuencias, pero saber que estaba de nuevo en muy buenas manos debido al prestigio del Doctor no me hizo dar marcha atrás. Y llegó el gran día, el 17 de Noviembre de 2015, donde se me realizó bajo anestesia general sedada el implante del sistema Baha Attract. La intervención, que se efectuó en el Hospital privado HM Sanchinarro de Madrid, duró como una hora, más o menos, y tuve un despertar, después del efecto de la anestesia, placentero como si hubiese despertado después de una buena siesta. En el postoperatorio tuve los dolores y molestias típicos de una cirugía complicada y precisa como ésta. Pero poco a poco iba remitiendo los dolores y la inflamación, bajo tratamiento con antibióticos y antiinflamatorios. Estuve más de un mes sin poder lavarme la cabeza, solo en seco, para dejar cicatrizar la herida. El Doctor me hizo las curas correspondientes y el seguimiento oportuno.

Se fijó como fecha de colocación y activación del procesador Baha Attract BP 110 Power, el 11 de enero de 2016. Cuando llegó dicho día estaba muy nervioso y expectante. En el centro audiológico RV Alfa, en Madrid, me explicaron todo con suma claridad y procedieron a la colocación y activación del procesador.

Cuando regresé a mi ciudad, Huelva, todo iba bien. Pero a los pocos días empecé a notar molestias en la zona del implante. Cuando llevaba colocado el procesador unas horas, no tenía más remedio que quitármelo debido a los fortísimos dolores y pinchazos en la zona del implante. No era capaz de tener colocado el procesador más de una hora, los dolores se iban irradiando a toda la zona derecha de la cabeza y no podía apoyar de ese lado la cabeza en la almohada de la cama. Me enviaron un imán de fuerza 2 (menos potencia de atracción), pero las molestias eran las mismas y no cesaban.

Ante éste panorama lo consulté con el Doctor por teléfono y me indicó que acudiera a su consulta para estudiar donde radicaba el problema. Previamente a ésta visita el Doctor me pidió que me hiciera una Radiografía de la cabeza y se la enviará vía e-mail para descartar que hubiera un rechazo al implante (algo que es posible en este tipo de cirugía pero un porcentaje mínimo).

Una vez en la consulta del Doctor estuvo analizando la zona del implante y decidió infiltrarme corticoides en la zona alrededor del implante para poder conseguir que remitieran y desaparecieran dichas molestias. Me dio un plazo de diez días, desde la fecha de infiltración, para que lo llamara telefónicamente y explicarle si había mejorado o desaparecido las molestias.

Le transmití al Doctor que todo seguía igual con los dolores y molestias. Llegados a este punto el Doctor me planteó que la única solución que quedaba era otra infiltración o bien realizarme un nuevo implante pero con el sistema Baha Connect (qué consiste casi en lo mismo que el Baha Atttract, pero con la diferencia que en vez de ir fijada un placa imantada al implante, va enroscado y fijado un pedestal de titanio que sobresale unos milímetros del cuero cabelludo de modo que se puede colocar y quitar el procesador externo, según convenga. No lo dudé en ningún momento y dí la autorización firme a una segunda intervención con dicho sistema, por que soy de los que piensan que cuando tomas una decisión hay que llegar hasta el final con todas las consecuencias, a pesar de los inconvenientes y dificultades que te encuentres por el camino. Así que de este modo llegamos a la meta, a la última parada de este largo camino empedrado.

El 29 de Marzo de 2016 fue el día señalado para realizarme la segunda intervención con el nuevo sistema. La intervención duró casi el mismo tiempo que la anterior y tuve un despertar un poco mas confuso, pero enseguida fui reanimado y me subieron a planta. Puntualizar que las molestias que se me presentaron con el anterior sistema de implante eran totalmente ajenas al Doctor, ya que el diagnóstico se razonaba en “reacción a cuerpo extraño” (la placa interior imantada). Al día siguiente me dieron el alta hospitalaria, me recetaron antibióticos y antiinflamatorios. Me quedé en Madrid una semana para que el Doctor me practicara las dos curas previstas y retirada de puntos, antes de regresar de nuevo a Huelva. Se fijó como fecha de colocación y activación del procesador, el día 20 de abril.

Ahora sí, cuando llegó dicho día fue el mejor de mi vida por dos motivos; por un lado el paso definitivo para volver a oír sonidos olvidados por mí y por otro porque el centro Audiológico me sorprendió con una sorpresa, me iban a colocar el último procesador del mercado, más discreto, más moderno, más pequeño y con mayores prestaciones para mi sordera, y todo sin ningún sobrecoste adicional con respecto al presupuesto inicial del primer procesador. Dicho procesador es el Baha 5 SP (Súper Power), lo último de lo último en el mercado de procesadores Baha.

Le estaré eternamente agradecido al Doctor D. Francisco Antolí-Candela Cano por su profesionalidad, comprensión y humanidad conmigo, gracias de corazón por haber estado presente en esta parte final de este largo camino en mi complicada vida auditiva. Por supuesto mil gracias a todo su equipo de profesionales y todo su personal de la Clínica que tantas atenciones amables me brindaron. También muchas gracias al Centro Audiológico RV Alfa por una atención tan profesional y amable conmigo, en especial a mi audióloga Sonia Bajo.

Para concluir animo a los futuros implantados y los que hayan estados en parecidas situaciones a la mía y que estén pensados someterse al implante pero tienen sus dudas o miedos, que no lo duden, que den un paso adelante y tomen la firme decisión de hacerlo. El esfuerzo y sacrificio merece la pena con creces, el hecho de volver a disfrutar de los sonidos de la vida es algo que no tiene precio.