viernes, 18 de noviembre de 2011

0063. Reflexión: El Poder de las palabras



El poder de las palabras

Las palabras no se las lleva el viento,
las palabras dejan huella,
tienen poder e influyen
positiva o negativamente.

Las palabras tienen el poder 
curar o herir a una persona.

Por eso mismo...
los Griegos decían que la 
palabra era divina y 
los filósofos elogiaban el silencio.

Cuida tus pensamientos,
porque ellos se 
convierten en palabras,
y cuida tus palabras, 
porque ellas marcan tu destino.

Piensa muy bien antes de hablar,
cálmate cuando estés irritado o resentido 
y habla sólo cuando estés en paz.

De las palabras depende,
muchas veces,
la felicidad o la desgracia, 
la paz o la guerra.

Una cometa se puede recoger
después de echarla a volar,
pero las palabras jamás se podrán recoger 
una vez que han salido de nuestra boca.

Las palabras tienen mucha fuerza, 
con ellas podemos destruir lo que 
hemos tardado tanto tiempo en construir.

¿Cuantas veces una palabra fuera de lugar
es capaz de arruinar algo 
por lo que hemos luchado? 

¿Cuantas veces una palabra de aliento
tiene el poder de regenerarnos 
y darnos paz?

Las palabras son la manifestación de
nuestro mundo interior,
al cuidar de nuestro lenguaje 
purificamos nuestro mundo interior.

Muchas enfermedades 
son únicamente el producto
de nuestros pensamientos desequilibrados;
la violencia, las mentiras,
el resentimiento y tantas otras.

Tenemos que cultivar cualidades 
de Amor, Verdad y Gratitud, 
creando un sólido mundo interior en
donde la Bondad y la Verdad brillen; 
para luego extender este mundo interior 
a las personas de nuestro alrededor.

Una palabra amable,
puede suavizar las cosas.
Una palabra alegre, 
puede iluminar el día.
Una palabra oportuna,
puede aliviar la carga.
Una palabra con amor,
puede curar y dar felicidad.

Una palabra irresponsable,
puede encender discordias.
Una palabra cruel,
puede arruinar una vida.
Una palabra de resentimiento,
puede causar odio.
Una palabra brutal,
puede herir o matar.

Las palabras tienen vida,
bendicen o maldicen,
alientan o abaten,
salvan o condenan.

Si todas nuestras palabras son amables,
los ecos que escucharemos también lo serán.

De ti depende si las usas
para bien o para mal,
tanto para ti como para los demás.

Cuida tus palabras,
porque ellas tienen poder.

Habla de tal manera que en tu alma  y  
en la de los demás quede paz.

Autor desconocido

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