viernes, 27 de enero de 2012

0102. Reflexión: Esperanza



ESPERANZA

Grande es el error de los que creen que aquellos que la muerte se lleva nos dejan para siempre. No, no nos dejan; junto a nosotros permanecen.

¿Dónde están? ¿En la sombra? Ah, no, nosotros somos los que quedamos en la sombra.

Ellos están al lado nuestro, como bajo un velo; más presentes que nunca. Nosotros no los vemos porque una oscura nube nos rodea. Pero ellos sí nos ven. Ellos sí clavan sus ojos llenos de gloria en los nuestros llenos de lágrimas. Grande, inefable consuelo. Los muertos no son seres ausentes. Son seres invisibles.

Y he pensado muchas veces cuál será el mejor remedio para los que lloran. Y lo he encontrado.

Es la fe en la presencia real, ininterrumpida, de nuestros queridos muertos. Es la intuición clara, penetrante, de que con la muerte no se han extinguido, no se han ausentado, no se han alejado. Por el contrario, viven y viven cerca de nosotros. Felices, transfigurados, no han perdido en su gloriosa mudanza ni la delicadeza del alma, ni la ternura del corazón, ni las preferencias del amor.

Los que no habían sido más que cristianos ordinarios se han hecho perfectos; los seres que no eran bellos se han hecho buenos; los que eran buenos se han hecho sublimes.
                                                             Mgr. Bougaud

No hay comentarios:

Publicar un comentario