jueves, 9 de febrero de 2012

0111. Testimonio: Nolan Riley - Nuevo México



El ensayo universitario de Nolan

Posted on marzo 8th, 2011 by clinicajtc

Suzanne compartió recientemente un ensayo universitario de su hijo Nolan: Cómo cambió mi vida la tecnología. 

Nolan y su familia asistieron a la Sesión Internacional de Verano de la Clínica John Tracy en 1994. Suzanne escribió: “¡Hola! Les envío un ensayo breve que escribió mi hijo Nolan Riley… Cuando lo leí, pensé en cómo algunos padres podrían sentirse alentados si recién se hubiesen enterado de que su niño es sordo”.

“Cómo cambió mi vida la tecnología” 
de Nolan Riley

En el verano de 1992, un pájaro correcaminos revoloteó por una calle del centro de Albuquerque, Nuevo México. Mientras se detenía para examinar sus alrededores, alzó la vista para observar el hospital Presbyterian en donde yo nací. Luego, se perdió en la polvareda del día y nunca pensó nuevamente en ese lugar.

En el mismo hospital, cuando yo tenía dieciséis meses, me diagnosticaron una pérdida auditiva profunda. Cuando le informaron a mis padres, ellos se enfrentaron a una decisión difícil: hacer que yo aprendiera el lenguaje de señas y no aprendiera a hablar u oír, o aceptar que se me proporcionara un par de audífonos y dejar que me sumergiera en el mundo oyente. La última opción fue definitivamente la más difícil tanto para mis padres como para mí. Sin embargo, mis padres que son valientes y deseaban y aceptaban el desafío, eligieron la última. Entonces, se me colocó un par de audífonos y comenzó la terapia del habla y el lenguaje para que aprendiera cómo escuchar, aprender y hablar. Uno de mis primeros pasos en el aprendizaje de cómo hacerlo fue en la Clínica John Tracy ubicada en Los Ángeles cuando tenía dos años de edad. Mis tres semanas de educación intensiva del lenguaje y el habla ese verano fue el comienzo de una exitosa educación oral. Es así como pude desarrollarme en el mundo de la voz y el sonido.

Varios años después, empecé a perder aún más audición en mi oído derecho y, finalmente, perdí todo el potencial para oír en ese oído. Para combatir el problema, mis padres examinaron un producto llamado implante coclear, que es un dispositivo que se me implantaría quirúrgicamente y procesaría electrónicamente el sonido en mi cerebro. Después de que mis padres decidieron obtener este dispositivo, se programó el procedimiento de implantación muy pronto después de mi quinto cumpleaños.

Desde ese día, mi vida ha sido excelente, y si no fuera por esta tecnología, no hubiera podido escuchar utilizando algunas de las otras tecnologías, tales como el ipod o la radio, hablar por teléfono o celular, manejar y oír las sirenas de los vehículos de emergencia y, lo más importante, no hubiera podido trabajar en el mundo oyente. No me hubiera sido posible hacer estas cosas si no hubiera tenido el implante coclear. Sin embargo, han habido momentos en mi vida en que he tenido dificultades para oír a mi maestro en la clase, a un amigo cercano que me llamaba o en un entorno ruidoso en donde estaba absolutamente perdido no sabiendo qué debía escuchar. Otras dificultades a las que me enfrenté fueron aguantar avalanchas de insultos durante mis años en la escuela primaria y secundaria.

A pesar de todo eso, en vez de dejarme desalentar, pude sobreponerme y superarlo. Hoy en día, como estudiante de los últimos años de la escuela preparatoria, poseo el amor y respeto de todas las personas que conozco, tengo un grupo de amigos increíblemente unido y tengo la reputación de ser uno de los más simpáticos. Esto no podría haber sido sin mi implante coclear. Le agradezco mucho a esta tecnología por dejarme experimentar la vida por lo que la vida realmente es y no una versión con menos volumen de la misma.

Y es así como mi vida resultó ser lo que es ahora. Gracias a esta tecnología, he podido vivir con el mundo oral, y hablar y correr con los demás niños, nunca conocido por la diferencia, nunca dejado de lado. La tecnología ha cambiado totalmente mi vida, con el hecho de que he podido oír y hablar. Las áreas menores en que el implante coclear me ha afectado varían de la vida en el hogar a la escuela, a conocer personas muy buenas y maravillosas, tanto oyentes como sordas. Me hice muchos amigos, he estado en lugares espléndidos y, aunque es un desafío, mi vida no podría ser mejor.

Esta mañana, mientras manejaba yendo a jugar al fútbol, tuve que detenerme brevemente cuando un correcaminos pasó volando y se perdió en la meseta.

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