domingo, 10 de junio de 2012

0220. Reflexión: La cruda realidad


La cruda realidad

Tenemos edificios más altos, pero templos más pequeños.
Autopistas más anchas, pero puntos de vista más estrechos.
Gastamos más dinero y tenemos cada vez más poco.
Compramos más y disfrutamos menos.

Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas.
Cosas más convenientes pero menos tiempo.
Más educación y menos sentido.
Más conocimiento y menos juicio
Más expertos y mayores problemas.
Más medicinas y menos bienestar.

Tomamos mucho, fumamos mucho, gastamos sin medida y reímos muy poco.
Manejamos muy rápido y nos enfurecemos demasiado rápido.
Nos acostamos muy tarde y nos levantamos muy cansados.
Casi no leemos, vemos demasiada TV y casi nunca oramos.

Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores.
Hablamos demasiado, amamos muy poco y mentimos casi todo el tiempo.
Hemos aprendido a ganarnos la vida pero no a disfrutarla.
Le hemos sumado años a la vida y no vida a los años.
Hemos ido y vuelto a la luna, pero no podemos cruzar la calle para conocer a un vecino.
Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior.
Hacemos cosas más grandes pero no mejores.
Hemos limpiado el aire pero no el alma.
Hemos dividido el átomo pero no a nuestros prejuicios.
Escribimos mucho pero aprendemos poco.
Planeamos mucho pero no conseguimos casi nada.
Hemos aprendido a hacer las cosas más rápido, pero no a tener mas paciencia.
Tenemos ganancias más altas pero moral más baja.
Tenemos más alimento pero menos paz.

Construimos más computadoras para guardar mas información para producir más copias que nunca, pero  nos comunicamos menos.
Cada vez tenemos más cantidad y menos calidad.
Esta es la época de la comida rápida y de la digestión lenta.
Hombres altos pero de carácter bajo.
Profundas ganancias y relaciones superficiales.
Es la época de la paz mundial y la guerra doméstica.
Más tiempo y menos diversión.
Más tipos de comida y menos nutritivas.

Ahora tenemos ingresos conjuntos y más divorcios.
Cosas más bellas, pero más hogares rotos.
Esta es la época de viajes rápidos, pañales desechables, moralidad en decadencia, pasiones de una noche, cuerpos con sobrepeso, pastillas que hacen todo... desde alegrarte, calmarte y hasta matarte.

Esta es la época donde tenemos todo en la exhibición y nada en el inventario.

Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro. Luego nos sentimos frustrados de que los hijos no sean lo suficiente mente grandes y que seremos felices cuando lo sean; después de eso nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de tratar)... pensamos: seremos más felices cuando salgan de esa etapa... luego decimos que nuestra vida estará completa cuando a nuestra pareja le vaya mejor, cuando tengamos un mejor coche o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando consigamos el ascenso, cuando tengamos más dinero, cuando nos retiremos.....

La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que ahora mismo. ¿Si no es ahora, cuándo? La vida siempre estará llena de retos, es mejor admitirlo y decidir ser felices ahora de todas formas.

Alfred D. Souza dice:
"Por largo tiempo parecía que para mí estaba a punto de comenzar la vida de verdad, pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar... entonces, la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que estos obstáculos... eran mi vida".

Esta perspectiva nos hace ver que "no hay un camino a la felicidad; la felicidad es el camino", así que, "atesora cada momento que vives y atesóralo más porque lo viviste con alguien especial, tan especial que lo llevas en tu corazón" y recuerda que "el tiempo no espera por nadie".... así es que deja de esperar hasta que termines la universidad, hasta que bajes 10 libras, hasta que encuentres un trabajo, hasta que te enamores, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que tus hijos se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que mueras... para decidir que "no hay mejor momento que justamente este para ser feliz".

"La felicidad es un trayecto, no un destino".

"Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo".

"La felicidad esta dentro de nosotros, no hay que buscarla solo descubrirla y disfrutarla".

Autor desconocido

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