lunes, 25 de junio de 2012

0229. Reflexión: Solo por hoy....


Solo por hoy......

Arrancaré de mi espíritu todo pensamiento triste o negativo. 

Me sentiré más alegre que nunca; no me lamentaré de nada. 

Agradeceré a Dios la alegría y la felicidad que me regala. 

Trataré de ajustarme a la vida. Aceptaré al mundo como es y me adaptaré a él.

Si algo sucediera que me desagrade, no me mortificaré, ni me lamentaré, agradeceré que haya sucedido, porque así se puso a prueba mi voluntad de ser feliz.

Seré dueño de mis pensamientos, de mis emociones y de mis actos. Porque para triunfar tengo que tener el dominio de mi mismo. 

Trabajaré alegremente con entusiasmo. Con amor haré de mi trabajo una diversión y comprobaré que soy capaz de trabajar con alegría. No pensaré en los fracasos.

Si las personas a quienes aprecio me desprecian, lo ofreceré a Dios. 

Seré agradable. Si comienzo a criticar a alguien, cambiaré la crítica por elogio.

Todas las personas tienen sus defectos y sus virtudes. Olvidaré los defectos y concentraré mi atención en sus virtudes. 

Evitaré conversaciones y disgustos desagradables.

Voy a eliminar dos plagas: la prisa y la indecisión.

Viviré con calma y paciencia porque la prisa es enemiga de la felicidad y el triunfo. No permitiré que la prisa me acose, ni que la impaciencia me perturbe.

Le haré frente a todos los problemas con decisión y valentía. Evitaré postergar. 

No tendré miedo, actuaré valientemente, el futuro me pertenece. Olvidaré todo lo desagradable del pasado. 

No envidiaré a los que tienen más dinero, más belleza o más salud que yo.

Trataré de resolver los problemas de hoy, el futuro se resuelve por si mismo. El éxito pertenece a los que luchan. 

Tendré un programa para realizar. Si algo se queda sin hacer no me desesperaré, lo haré mañana. 

No pensaré en el pasado y no guardaré rencor a nadie, practicaré la Ley del Perdón. 

Asumiré mis responsabilidades y no echaré la culpa de mis problemas a los demás. 

Haré un bien a alguien, incluso a mi mismo. 

Seré cortés, bondadoso y generoso. 

Trataré de pagar al mal con bien.

Y al llegar la noche, comprobaré que Dios me premió con un día de plena felicidad y le daré las gracias. 

¡Y mañana, haré otro día como el de hoy!.

Autor desconocido

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