domingo, 5 de agosto de 2012

0240. Reflexión: Tienes que ser sordo para comprender - Por: Elvi Soler Sanfélix


Reflexión:
Tienes que ser sordo para comprender
Por: Elvi Soler Sanfélix
España - Mayo 10 de 2012

¿Qué se siente “oír” una mano? ¡Tienes que ser sordo para comprender! ¿Qué se siente ser un niño pequeño, en la escuela, en un aula sin sonidos con la maestra que habla y habla y habla, y que cuando al fin se acerca a ti, te exige que sepas bien lo que ella dijo? Tienes que ser sordo para comprender.

¿O la maestra que piensa que para ser inteligente debes primero aprender a hablar con tu voz? Y así, obsesivamente, con las manos en tu cara durante horas y horas, sin paciencia y sin fin, hasta poder sacar un sonido como el que esperan. Tienes que ser sordo para comprender.

¿Qué se siente cuando tiene curiosidad, tener sed de conocimientos que puedas llamarlos tuyos, tener un ansia grabada a fuego en tu corazón, y preguntarle a tu hermano, a tu hermana, o a tu amigo para que te respondan diciendo tan sólo: “Ah, nada importante”? Tienes que ser sordo para comprender. 

 
¿Qué se siente estar de pie en una esquina aunque no hayas hecho nada malo, sólo por intentar decir en silencio con tus manos al que estaba a tu lado un pensamiento que de pronto surgió? Tienes que ser sordo para comprender.

¿Qué se siente cuando te gritan, creyendo que así te ayudarán a escuchar? ¿O no comprender las palabras de un amigo que trata de explicarte el sentido de un chiste y no lo entiendes? Tienes que ser sordo para comprender.

¿Qué se siente si se te ríen en la cara cuando tratas de repetir lo que se ha dicho, sólo para demostrar que has entendido y resulta que has leído mal sus labios y quieres gritar “por favor, amigo, ayúdame”? Tienes que ser sordo para comprender.

¿Qué se siente tener que depender de alguien que oye para llamar a un amigo por teléfono o llamar en nombre tuyo a una oficina y verte forzado a compartir algo tan personal, y después darse cuenta que tu mensaje no fue dado con claridad? Tienes que ser sordo para comprender.

¿Qué se siente ser sordo y estar solo en una fiesta en compañía de quienes pueden oír, tratando de adivinar lo que ocurre a tu alrededor, porque allí no hay nadie que te dé una mano mientras tratas de entender las palabras y las canciones? Tienes que ser sordo para comprender.

¿Qué se siente cuando en el camino de la vida te encuentras con un extraño que abre su boca y dice unas palabras rápidamente como si fuera una línea, y no puedes ni entender las miradas que te lanzan, porque no lo conoces y te sientes perdido? Tienes que ser sordo para comprender.

¿Qué se siente comprender unos dedos hábiles que describen una escena, unos dedos que tú entiendes y te hacen sonreír, y te serenan, unos dedos que te hablan de esperanza, con la “palabra hablada” de esa mano que se mueve y te hace sentir que tú eres parte del mundo? Tienes que ser sordo para comprender.

¿Qué se siente “oír” una mano? ¡Sí, tienes que ser sordo para comprender!.

4 comentarios:

Rodolfo de Las Rosas dijo...

Hola Marlene, una alegría volver a comentar en tu blog.
Hermosas las reflexiones, que tan ciertas, reales y cotidianas en nuestras vidas, seria bárbaro que los canales de televisión una ves por día pasaran una de estas y de cualquier discapacidad, seguramente habría muchas mas gentes "Felices" ¡¡¡ un sueño solamente..
Un saludo para vos

"felicidad" dijo...

Amigo Rodolfo, que "felicidad" ver tus comentarios, siempre tan positivos y que me motivan a seguir adelante en esta hermosa labor de apoyar, incentivar,orientar o simplemente informar al mundo entero los beneficios de IC.

Amparo Martínez Espinosa dijo...

Todas las TELEVISIÓNES, DEL MUNDO.Deberían poner á diario,está reflexión, qué yo por desgracia conozco, muchisiiiiimo ,Excelente ,contenido de estas.líneas.

Felicidad dijo...

Gracias Amparo... todos los que tenemos problemas de audición, nos llega al corazón esta hermosa "Reflexión" que escribió nuestra amiga de España: Elvi Soler Sanfélix.
Un abrazo desde Colombia,
Marlene "Felicidad"

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