lunes, 20 de agosto de 2012

0252. Mi rol de madre - La estimulación a partir del primer mes de vida - Contenido II - Un hijo con implante - Ponchito - Chile



Un hijo con implante


Por: Guadalupe Ureta 

Contenido II 
Mi rol de madre 
La estimulación a partir del primer mes de vida 

Durante los primeros meses, nuestro miedo de no poder comunicarnos con nuestro hijo se convirtió en desafío para buscar otras formas de comunicación igualmente enriquecedoras. El contacto físico con Ponchito fue la base de nuestra comunicación. Hacerle cariño, darle besos y mirarlo largas horas en brazos constituyeron la base para formar el niño que es hoy: sensible, perceptivo y afectuoso. 

Por otro lado, Ponchito requería de una estimulación auditiva constante, por lo que mi dedicación a él fue del 100%. Si bien contábamos con el apoyo de un centro de Audición y lenguaje, el rol de los padres es fundamental. Es en el interior del hogar donde el niño se descubre a sí mismo y al mundo que lo rodea, y son los padres los responsables de entregarle al niño las herramientas para el desarrollo de sus habilidades comunicacionales. El centro y la terapeuta constituyen un soporte para lograr los desafíos que se vayan planteando, sin embargo, son los padres quienes realizarán en el día a día la tarea de lograr que el niño se comunique normalmente. 

Al tercer mes de vida, le pusimos audífonos. Si bien el beneficio no era mucho, ayudaría a mantener el nervio auditivo estimulado y de esta forma, tener una mejor respuesta futura del implante coclear. Con los audífonos, Ponchito podía detectar algunos sonidos fuertes, sin embargo, no lograba un nivel de audición óptimo para el desarrollo del lenguaje. Comenzamos a trabajar en la primera etapa de estimulación del lenguaje: la detección del sonido. Si era posible que escuchara algo, debíamos ayudarlo a detectar el ruido y ayudar a identificarlo. Dentro del propio hogar, enseñarle todos los distintos ruidos que se aprecian y darle un significado: el timbre, la puerta, el microondas, la llave, la radio, la cadena del escusado, el ruido de ollas y sartenes. También aprovechar los ruidos del ambiente: perros ladrando, aviones, autos, bocinas, etc. Ponchito muchas veces lograba escuchar algo, pero no discriminar ni reconocer de dónde provenía. Nuestra labor era ayudarlo a estar atentos a los ruidos y luego reconocer qué había sonado de determinada forma. Jugábamos con animales y le mostrábamos como hacía cada uno, al igual que los medios de transportes. 

Por otro lado, comenzamos a comunicarnos con él a través del lenguaje de señas. Sólo utilizamos señas para ciertas palabras que comúnmente utilizan los bebés y que consideramos importantes que él pudiera asociar. El doctor de Ponchito nos había recomendado terapia auditivo verbal, sin el apoyo de señas, ya que de acuerdo a su experiencia, muchos niños veían retrasado el lenguaje oral. Sin embargo, para nosotros fue de gran ayuda para mantener nivelado el desarrollo del lenguaje a nivel cognitivo y lejos de retrasar su lenguaje oral, disminuyó su frustración al momento de comunicarse. Fue así como a los 10 meses, Ponchito ya se comunicaba a través de sus manos, diciendo: leche, galleta, papá, tuto (sueño), pelota. Incluso logramos que emitiera algunos sonidos, junto con la seña. 

Nos dimos cuenta que lo que lograba captar Ponchito con sus audífonos era más de lo que esperábamos y pudimos pasar a la segunda fase de estimulación del habla: la discriminación, es decir, señalar la diferencia de distintos sonidos. Para determinar si un niño está respondiendo a todas las frecuencias del lenguaje, lo habitual es realizar el Test de Ling, que incluye 6 sonidos: 
A: ruido de un avión, U: ruido de un fantasma, I: ruido de un ratón, S: ruido de una serpiente, CH: ruido de un bebé durmiendo, M: ruido de un rico helado. 

El juego consistía en mostrarle imágenes de cada uno de estos ruidos y que él pudiera asociar el ruido a la imagen. Con ayuda visual y lectura de labios, su buen resultado nos sorprendía. Fue así como junto con su terapeuta, comenzamos a replantearnos el tema de implantarlo. Ponchito estaba avanzando enormemente y con la ayuda de la lectura de labios y la utilización de sus restos auditivos, era muy probable que con mucho apoyo, comenzara a decir sus primeras palabras. Volvimos a realizarle las audiometrías con y sin audífonos para confirmar la decisión de implantarlo y nuevamente estas nos arrojaron que era candidato para implante coclear. La tecnología de los procesadores actuales permiten que un paciente que antes se le aconsejaba seguir con audífonos, se vean beneficiados en mayor medida con un implante coclear. 

Las dos categorías siguientes de desarrollo del lenguaje: identificación y comprensión, tuvimos que trabajarlas más adelante, cuando Ponchito ya tenía su implante coclear. 

Ver artículo http://www.unhijoconimplante.com/ 


Continúa.... 

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