lunes, 1 de octubre de 2012

0269. Ponchito y la música - Contenido X - Un hijo con implante - Ponchito - Chile


Un hijo con implante


Por: Guadalupe Ureta 



Contenido X 
Reflexiones y anécdotas  
Ponchito y la música 

Al enterarnos que Ponchito era sordo, inmediatamente pensamos en cómo sería una vida sin música. Ponchito no iba a poder apreciar a Beethoven o Mozart, no bailaría al ritmo de una cumbia y probablemente no vibraría con los Rollings Stones…esto nos hacía pensar que su vida sería más apagada, con menos emoción, más triste… 

Durante el primer año de vida, en nuestra dedicación para mantener el nervio auditivo estimulado, siempre la música ocupó un espacio importante. Cuando era todavía un bebé, le cantábamos canciones de cuna y le poníamos música en el móvil de su cama. Más adelante, muchas de las rutinas que hacíamos con él, iban acompañadas de alguna canción. Siempre me ha gustado cantar, por lo que no era difícil para mí incorporar melodía a las oraciones y palabras que íbamos enseñándole. Si bien sentíamos que le gustaba cuando cantábamos, era tan poco su resto auditivo que no pensábamos que podía apreciar en algo la música. Cuando todavía llevaba puesto audífonos, un día vimos cómo Ponchito se pegaba al parlante del equipo de música (teníamos de esos grandes, que vibran cuando la música está fuerte) y movía sus patitas, queriendo bailar. No podíamos creerlo, inmediatamente pusimos la música más fuerte y nos pusimos a bailar con él. Fue increíble darnos cuenta que con lo poco que escuchaba, lograra disfrutar de la música e incluso bailar. 

Al implantarlo, su relación con la música comenzó a desarrollarse más fuertemente. El mismo tenía su cajita con instrumentos, con la que jugábamos a hacerlos sonar y luego adivinar qué instrumento era (flauta, tambor, cascabel,…) Todavía recuerdo la primera vez que toco un piano, se veía tan concentrado, descubriendo cada nota como quien descubre un mundo nuevo. El baile era para él su máxima diversión. A penas se escuchaba música en el ambiente, Ponchito se ponía a bailar, sobretodo ritmos con tambores o instrumentos fuertes de percusión. Seguíamos incorporando música a su rutina e incluso él ya lograba tararear algunas canciones. 

Hasta el día de hoy, Ponchito adora la música. Si bien continúa prefiriendo los ritmos más fuertes, con instrumentos más de percusión, que permitan una mayor vibración, a Ponchito le gusta todo tipo de música. Las canciones en el Jardín se las aprende rápido y las canta incluso afinadamente. Obviamente al escuchar algunos temas en la radio, le es más difícil entender las letras sin tener el apoyo visual, pero ahí está la Sara, que sirve de traductora. 


Continúa... 
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