lunes, 15 de octubre de 2012

0278. Hablando mal y pronto: El implante coclear es un audífono - Por : Olivia Castro Cranwell - Argentina





Hablando mal y pronto: 
El implante coclear es un audífono
Buenos Aires - Argentina, octubre 14, 2012 
por: Olivia Castro Cranwell 

El facebook es un gran hermano global. Las personas se juntan en grupos en que se sienten afines, tanto en política, ecología, viajes, moda, asuntos sobre varios tipos de discapacidad, etc. Un mundo infinito de informaciones interesantes por momentos y banales por otros conviven en esta red virtual. Ciertas personas relatan sus estados de ánimo minuto a minuto en un: “me voy a bañar”, “me duele la cabeza”, “voy a comer un bife”, “estoy triste”, “la gente me decepcionó” y así en más. Tenemos acceso a fotos, videos domésticos, pinturas, chistes y músicas de los muros de nuestros amigos, amigos de amigos o públicos. Se organizan marchas y contramarchas. Se hacen amistades con desconocidos. Hay reencuentros con amigos de la infancia, juventud y ex-compañeros del colegio. La intimidad dejó de existir, somos todos un poco voyeurs. 

El facebook tiene un lado positivo al igual que negativo, Depende de como se lo use. Este medio de comunicación me acercó a mi familia francesa – que no veo hace nueve años – a través de las fotos y novedades que mis primos y tía escriben en sus muros. Me reencontré con amigos queridos, que viven lejos y hace años que no veo. Tengo un taller de arte virtual y la gente puede apreciar los cuadros que pintan mis alumnos y yo también. Enlazo el blog que escribo sobre mi experiencia con el implante coclear en mi muro. Participo de grupos de ayuda para implantados cocleares porque fornecen informaciones para disfrutar mejor de nuestro aparato auditivo. A veces se escriben y escribo banalidades, pero eso forma parte del facebook. 

Hay todo tipo de grupos de ayuda en el facebook. Yo busqué comunidades para dejar de fumar y para personas con implante coclear. A partir de ahí recibí una avalancha de pedidos de amistad de gente relacionada con estos dos temas, muchos de ellos no los he visto nunca. 

En las comunidades las personas están unidas por un interés común. Son grupos de identificación y contención. Mi primera experiencia con estos tipos de grupos la tuve en el año 2007, al buscar ayuda para dejar de fumar. Cuando me hice el implante coclear busqué información y aliados de ese tipo por la internet. El primer grupo de implantados cocleares que conocí fue el foro de implante coclear en Argentina, por Yahoo. Encontré varias informaciones importantes allí de leyes que protegen y permiten tener acceso al implante coclear a todos los que lo necesitan. Este aparato tiene un costo muy alto y pocos se lo pueden pagar con su bolsillo. 

Los grupos son una experiencia nueva para mi. Soy hija única y me acostumbré a andar sola por la vida. Fui a un colegio bilingüe de oyentes, sin saber que era hipoacúsica, una palabra que descubrí hace sólo cinco años atrás. Siempre me sentí un bicho de otro pozo y por eso busqué refugio en mi interior. Los libros y el arte fueron me salvaron. La cuestión que nunca me sentí parte de nada. En Francia me consideraban una india argentina y en Argentina una franchuta. Era la rara en mis dos familias, y para completar sorda. A los 28 años usé mi primer audífono, aunque lo necesitase usar desde los 12, o antes. Aprendí la lectura labial a los 30, con una fonoaudióloga maravillosa, que conocí de casualidad, por ser la madre de una amiga de la mía. Esta le explicó a mi madre angustiada que existía este método de comunicación para quién no escuchaba. Hice un curso intensivo durante mis vacaciones en Argentina y después la necesidad hizo el resto. Leo los labios, pero no lo domino. Discrimino las palabras y la música pero no oigo. Para los sordos soy oyente y para los oyentes soy sorda. Vivo en el mundo del nunca jamás. 

Tengo una otoesclerosis bilateral conductiva y ya no me queda audición. Mi realidad es el silencio aunque mi cerebro haya aprendido a escuchar. Pueden poner la música a todo volumen en mi cuarto y yo duermo cómo un león. 

De adolescente hice de la soledad y libertad mi lema. Me enamoré de Herman Hesse al leer El lobo estepario y Narciso y Goldmundo. Dejé a mi novio de 15 años cuando terminé de leer El extranjero de Camus. Me identifiqué en demasía de ese personaje descolocado de la realidad que veía absurda. En mis viajes de mochila adoraba estar en un lugar desconocido y que nadie supiese mi paradero. 

Gracias a la internet conocí el poder de los grupos. Antes me sentía una extraterrestre en un mundo del cual no formaba parte. Cuando veía a alguien con un audífono por la calle le quería hablar y decir que yo era de los suyos. Existen comunidades sordas por todo el mundo y yo no lo sabía. De todos modos mi alma es libre y viviré eternamente entre dos mundos, lo que por un lado me permite permanecer con la mente abierta. 

Los sordos, hipoacúsicos, personas con sordera, o como le quieran decir se unieron para sobrevivir. Hasta no hace tanto tiempo atrás los recluían en hospicios o los abandonaban al azar. Se juntaron y crearon un idioma propio, que les permitió tener una vida más digna. Esto demuestra una vez más que la falta de audición no tiene nada que ver con la inteligencia. Hay que tener mucha inteligencia para inventar un idioma propio frente a la hostilidad del mundo exterior. Ha sido tan grande el sufrimiento que vivieron que se cerraron como ostras, para defenderse y de ahí vienen las discrepancias entre los sordos oralistas, gestuales e implantados cocleares. 

Me llama mucho la atención la hostilidad con qué se trata a los que tienen un implante coclear. Y claro, al ser implantada, me he sentido atacada más de una vez, por gente que nunca ví en mi vida. Existe una cruzada contra el implante coclear que vista desde fuera es ridícula e incomprensible. 

La falta de información y el miedo a dejar de pertenecer a una comunidad creó un tabú sin fronteras alrededor de este aparato electrónico. Porque la verdad de todo esto es que el implante coclear es un aparato, al igual que el audífono, sólo que se escucha a través del oído interno en vez del medio y se lo recomienda a personas con perdida auditiva de profunda a severa, cómo la que tengo yo. 

El miedo es un sentimiento irracional. Es absurdo creer que a una persona le va a cambiar la personalidad al implantarle 24 electrodos en la cóclea. No le implantan un nuevo cerebro, que es igual al de un oyente. Se toca el oído nomás. 

Nos ridiculizan a tal punto de decir que somos una secta. Justamente a mi, que nunca he formado parte de ningún grupo en mi vida. Creen que nos consideramos oyentes y se olvidan que este aparato funciona con pilas al igual que un audífono y cuando acaban dejamos de escuchar. Lo mismo si se rompe, nos duchamos, vamos al mar o a la pileta. El procesador no resiste al agua al igual que el audífono, nuevamente. Me quito el procesador para dormir y me despierto en el silencio. Me olvido de llevar baterías en la cartera seguido pero no me voy si se me apaga el procesador por ese motivo. La sigo en el silencio. 

Nos comparan con robots y piensan que SOMOS el implante con la excusa que decimos, “me calibré”,” me activé”,” estoy implantada” y se olvidan que en todo momento la gente habla así en el día a día. Nadie dice “soy una profesional en arquitectura” y sí, “soy arquitecta, periodista, artista, ama de casa”, etc. Todos dicen “estoy conectado” y no “conecté mi computadora a la internet y yo estoy frente a ella”. Estos tipos de metáforas para sintetizar no son propios de una persona que tiene un implante coclear, son propios de nuestra forma de hablar coloquialmente. Es repetitivo al cansancio decir: “Calibré mi implante coclear”, “activé mi implante coclear” y así siempre. 

Los hipoacúsicos que están contra el implante coclear son generalmente usuarios de audífonos y no se dan cuenta que los dos son aparatos electrónicos de ayuda para personas con deficiencia auditiva. Existen audífonos para varios tipos de perdidas auditivas y el implante coclear sirve para perdidas de profundas a severas. Nada más. 

Ver artículo http://oliviacastrocranwell.wordpress.com/

2 comentarios:

diegocr dijo...

hola Olivia por tu blogg, está padre yo tengo hipoacusia de severa a profunda de nacimiento, desde entonce uso aparatos auditivos, estoy buscando opiniones acerca del implante coclear, me gustaría platicar con alguien acerca de sus experiencias con el implante coclear.
sabes me identifiqué mucho contigo hoy precisamente cumplo 29 años, me gusta mucho la pintura y alguna vez pensé en estudiar arquitectura pero ya no, me orienté por la ingenieria y pienso hacer un posgrado en arquitectura del paisaje.

felicidad dijo...

Hola diegocr, te copio el link del Blog de Olivia para que le escribas directamente.....
http://oliviacastrocranwell.wordpress.com/

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