miércoles, 7 de noviembre de 2012

0300. Los diez principios de la Terapia Auditiva Verbal



LOS DIEZ PRINCIPIOS 
DE LA TERAPIA AUDITIVA VERBAL

Te presentamos las bases del Dr. Warren Estabrooks para una rehabilitación efectiva y optimizada, que potencie las capacidades auditivas de cada paciente.

La terapia auditivo verbal es una de las alternativas más eficientes para la rehabilitación de pacientes implantados, y por ende, la más utilizada por los profesionales.

El Dr. Warren Estabrooks, presidente y CEO de We Listen International Inc. en Toronto, Canadá, y uno de los rehabilitadores más importantes del mundo, desarrolló LOS DIEZ PRINCIPIOS de esta terapia, que son una adaptación de los creados por Doreen Pollack en 1970.

En enero de 2006, estos PRINCIPIOS fueron adoptados por la institución Alexander Graham Bell Academy for Listening and Spoken Language, para que sean llevados adelante por todos los profesionales de la terapia auditivo verbal.

“La idea es hacer pensar a los rehabilitadores respecto de su labor diaria y sobre cómo potenciar sus habilidades como profesionales, y así potenciar el desarrollo de cada paciente”, asegura.

En esta oportunidad, mencionamos cada uno de ESTOS  PRINCIPIOS y desarrollamos su alcance con la explicación que el propio Estabrooks facilitó a Oír Ahora y Siempre:

PRIMER PRINCIPIO

Promover un diagnóstico precoz respecto de la hipoacusia de recién nacidos, bebés y niños, seguido de inmediato por una apropiada gestión audiológica y terapia auditivo-verbal.

La detección rápida de la pérdida auditiva seguida de la gestión audiológica durante la infancia temprana es crucial.

La privación auditiva prolongada durante los primeros años de vida provocará retrasos significativos en el desarrollo del lenguaje receptivo y expresivo. La terapia auditivo-verbal es la compañera natural de la gestión audiológica en la que los terapeutas pueden guiar a los padres o al núcleo de cada niño para ayudarlo a maximizar su potencial recién adquirido y para que los retrasos en el lenguaje receptivo y expresivo se puedan prevenir.

SEGUNDO PRINCIPIO 

Propiciar una evaluación inmediata y el uso de tecnologías apropiadas para obtener los máximos beneficios de la estimulación auditiva.

Una vez que la pérdida de la audición se identifica, la evaluación inmediata y el uso de la tecnología y los equipos apropiados son necesarios para que el niño pueda empezar a recibir la estimulación auditiva. Los sonidos del entorno del niño, sobre todo los del habla, deben llegar a los centros auditivos del cerebro para que el desarrollo pueda tener lugar. El crecimiento y la maduración de las vías auditivas y los centros del cerebro ayudarán al niño a desarrollar las habilidades necesarias para escuchar como un sonido natural a la comunicación hablada.

Se han producido avances realmente significativos en torno a los audífonos y la tecnología de implante coclear en la última década. Las mejoras en la tecnología de la audición en la actualidad hacen frente a problemas tales como oír en la distancia, los ruidos y la interferencia, la confusión direccional, la distorsión de frecuencia y rango de frecuencia limitada, entre otros. Como resultado, las oportunidades para el aprendizaje de idiomas incidentales se han incrementado, y muchos niños con pérdidas auditivas profundas ahora pueden estar al mismo nivel que sus pares en el desarrollo del lenguaje.

TERCER PRINCIPIO

Guiar y aconsejar a los padres a ayudar a su niño a usar la audición como la modalidad sensorial primaria en el desarrollo del lenguaje hablado sin el uso de lenguaje de señas o con énfasis en la lectura de labios.

La discapacidad auditiva es un asunto de la familia, ya que puede alterar la dinámica familiar, cambiando las expectativas y las formas en que el grupo se comunica. Para que los niños alcancen con éxito las facilidades que ofrece la terapia auditivo-verbal, los padres deben ser activos y eficaces comunicadores. Los niños aprenden mejor de sus padres, y se sentirán alentados al ver que sus padres tienen confianza en sus habilidades para escuchar con audífonos, implantes cocleares, o ambas cosas. A su vez, escuchando (en lugar de observando) ayudan a los niños a desarrollar un sonido natural de voz.

La lectura de labios no fomenta el desarrollo del circuito del sistema auditivo de retroalimentación, que ayuda a los niños a hacer un seguimiento de su propio discurso. Los padres que han optado por la terapia auditivo-verbal han hecho el compromiso de proporcionar las experiencias más productivas y positivas para estimular la comunicación verbal a través de la escucha.

CUARTO PRINCIPIO 

Guiar y aconsejar a los padres para que se conviertan en los principales facilitadores de la audición y el desarrollo del lenguaje hablado de su hijo, a través de la participación activa y constante en el marco de una terapia auditivoverbal individualizada.

Los terapeutas auditivo-verbales se han comprometido a orientar, aconsejar y apoyar a los padres, cuidadores y a todos los miembros de la familia del paciente. A su vez, deben ofrecer sesiones individuales para aumentar al máximo el desarrollo tanto del niño como comunicador verbal, como el de los padres como modelos de atención primaria. Estas sesiones permiten un diagnóstico auditivo-verbal más eficaz, una mayor atención a la singularidad del niño y sus padres, y mejores resultados. Durante las sesiones, el terapeuta demuestra a los padres cómo la audición, el habla, el lenguaje, la cognición y la comunicación pueden ser integrados en el juego natural con su hijo. Se dan sugerencias para realizar en las actividades del entorno diario del niño, para maximizar el progreso de las maneras más eficientes. El terapeuta demuestra la ciencia y el arte del desarrollo auditivo-verbal a través del uso creativo de técnicas, estrategias y procedimientos para ayudar a incorporar los objetivos de la sesión en las actividades diarias. Los objetivos de cada sesión serán generalizados en todas las rutinas del paciente.

QUINTO PRINCIPIO 

Guiar y aconsejar a los padres a crear ambientes que apoyen la escucha, en pro de la adquisición del lenguaje hablado, a través de las actividades diarias del niño.

Los terapeutas ayudan a los padres a crear entornos de escucha ideales que hacen que la recepción de la voz a través de la escucha sea lo más fácil posible. Teniendo en cuenta las necesidades únicas del niño, el terapeuta auditivo-verbal facilita el desarrollo de la escucha y del habla utilizando una gama de técnicas y estrategias. Los padres deben practicar las mismas durante el período de sesiones y luego incorporarlas a las actividades diarias. Deben aprender a gestionar su entorno para que el niño pueda convertirse en un participante de pleno derecho en las interacciones diarias con sus compañeros, familiares y miembros de la comunidad. Cuando el niño es capaz, se integra al ambiente de escucha, al igual que las personas con audición normal.

SEXTO PRINCIPIO 

Guiar y aconsejar a los padres a ayudar a su hijo a integrar la escucha y el lenguaje hablado en todos los aspectos de la vida del niño. Incluso con la tecnología de hoy, los niños que son sordos o tienen problemas de audición necesitan ayuda y apoyo para integrar el lenguaje de escucha y habla en su desarrollo total.

Una vez que los padres aprenden a sacar provecho de las experiencias auditivas, redescubrirán a su hijo como oyente activo. A medida que la familia valora la escucha, el niño habrá de valorarla de igual modo y luego integrar la audición en su personalidad. Así, el niño empezará a percibirse a sí mismo como un niño “que escucha”. El objetivo final es que el niño sea una persona bien integrada, que usa la escucha y el habla para interactuar con éxito con otras personas en el hogar y en la escuela, en la comunidad y en el mundo.

SEPTIMO PRINCIPIO 

Guiar y aconsejar a los padres para que utilicen los patrones de desarrollo naturales de la audición, el habla, el lenguaje, la cognición y la comunicación.

Los terapeutas desarrollan planes de tratamiento individualizados, basados en patrones naturales de desarrollo, vinculados a la escucha, el habla, el lenguaje, la cognición y la comunicación. El terapeuta y los padres ayudarán a los niños a desarrollar habilidades en estas áreas comparables a las de sus compañeros oyentes. Por lo tanto, el terapeuta guiará a los padres en los objetivos que son apropiados para el niño teniendo en cuenta su capacidad auditiva, la edad cronológica, y el nivel actual de sus habilidades. Las nuevas habilidades se basarán en las previamente adquiridas, y los objetivos se establecerán para ayudar a los niños a que experimenten el éxito tan pronto como sea posible en el aprendizaje del lenguaje hablado a través de la escucha.

OCTAVO PRINCIPIO 

Guiar y aconsejar a los padres a ayudar a que su hijo controle por sí mismo el lenguaje hablado a través de la escucha.

En las primeras etapas de la terapia, a los padres se los anima a imitar las vocalizaciones de sus hijos, para ayudar al niño a establecer un sistema de retroalimentación auditiva, y para animar al niño a escuchar a sus propias verbalizaciones y sus intentos de comunicación. Entonces, los padres modelan de modo apropiado el lenguaje, y el niño se anima a escuchar y verbalmente seguir estos modelos, para lograr, con el tiempo, modificar su discurso por sí mismo. La escucha efectiva y la modulación de la voz preparan al niño para la comunicación verbal independiente, con una mínima necesidad de aclaración o interpretación.

NOVENO PRINCIPIO 

Administrar el curso de las evaluaciones de diagnóstico formal y no formal para el desarrollo de los tratamientos de la terapia auditivoverbal, para monitorear el progreso y evaluar la eficacia de los planes para el niño y su familia.

Con el fin de monitorear el progreso del niño y su familia después de establecer el plan de tratamiento, el terapeuta debe administrar evaluaciones de diagnóstico, formales e informales. Cada sesión de terapia funciona como diagnóstico del funcionamiento auditivo del niño y el uso de la comunicación en contextos significativos, que se observan y registran. Basándose en estas observaciones, el terapeuta puede introducir nuevos objetivos dentro de la sesión para ayudar a estimular las áreas de audición, el habla, el lenguaje, la cognición y la comunicación. El desarrollo del niño también se evalúa a través del uso de pruebas estandarizadas, que normalmente se administran una vez cada 6 meses.

DECIMO PRINCIPIO 

Promover la educación del niño en aulas de escuelas regulares, con compañeros con audición normal y con servicios de apoyo adecuados desde la primera infancia.

Los servicios de apoyo apropiados deben reflejar la preparación para los padres, maestros, consultores y profesores especializados para el niño. Este equipo puede determinar si la colocación en el aula común es de hecho el mejor ambiente educativo y social para el niño, de acuerdo a su potencial. A veces el éxito en el aula común no llega, y un cambio es necesario. El audiólogo educativo, en colaboración con los padres, profesores y el terapeuta auditivo-verbal, ayuda a crear una “red de seguridad” que garantice que las necesidades de desarrollo del niño se cumplan en la escuela. El papel del audiólogo no puede ser relegado, ya que en él recae el trabajo de todo el equipo de contención del niño.

WARREN ESTABROOKS

Es presidente y CEO de We Listen International Inc. en Toronto, Canadá. Como entrenador mundial, asesor y profesional, da conferencias en todo el mundo sobre la terapia auditivo-verbal para niños y adultos sordos o con dificultades auditivas, sus familias y los profesionales que los atienden. A su vez, es un embajador mundial de la Asociación Alexander Graham Bell para el Lenguaje de Sordos e Hipoacúsicos y director fundador de la Academia de AG Bell de escucha y lenguaje hablado.
Fue director fundador del Auditory-Verbal International Inc. y Director Honorario de Bundesverein für Deutschland Auditiv-verbal Therapie (BVAVT), en Israel. Está inscripto en el Colegio de Profesores de Ontario y ha ocupado el cargo de profesor adjunto en la Facultad de Medicina de Universidad de Toronto.
Fue también director del Centro de Aprendizaje Auditivo de la Fundación Aprender a Escuchar, en Toronto, entre 1980 y 2007. Ha sido galardonado con el Susann Schmid-Giovannini, premio a la excelencia internacional en la práctica auditivo-verbal.

Publicado en:
Revista Oír ahora Y siempre
Año 3 - Número 9
Argentina - Septiembre 2012
Páginas del 36 al 39.

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