viernes, 17 de mayo de 2013

0417. Hiperacusia, cuando el oído es excesivamente sensible

Publicado el 19-12-2012
salud.doctissimo.es



Hiperacusia, cuando el oído es excesivamente sensible

Hay personas a quienes determinados ruidos les resultan insoportables. Ése es uno de los síntomas de la llamada hiperacusia, una disfunción del oído por la cual devienen intolerables sonidos naturales del ambiente. 

La hiperacusia se caracteriza por una hipersensibilidad auditiva que provoca que determinados sonidos, como el del viento o el de un papel que se arruga, se tornen insoportables. Según el grado de sensibilidad y el ambiente en el que se mueve la persona, la alteración puede trastocar enormemente la vida diaria. Sin embargo, existe soluciones. 

Causas de la hiperacusia 

Las causas de la hiperacusia no se han identificado del todo. Se sabe, no obstante, que está producida por lesiones en el nervio auditivo, provocadas a su vez por una exposición prolongada a niveles sonoros muy altos o por una enfermedad. Un traumatismo craneal también puede conllevar hipersensibilidad al ruido. Existen, asimismo, otros elementos desencadenantes: un shock emocional, el estrés postraumático, los problemas de ansiedad, los acúfenos, los problemas cervicales, dentales o del cráneo y, tal vez, determinadas intolerancias alimentarias. “Entre la etiología de la hiperacusia también figura el consumo de drogas”, precisa el doctor Philippe Peignard, médico del Servicio de otorrinolaringología del hospital Europeo Georges-Pompidou de Paris. 

Comprender los síntomas de la hiperacusia 

Son, sobre todo, los ruidos cotidianos los que resultan especialmente molestos a las personas con hiperacusia. Algunas no toleran el nivel sonoro de una conversación normal en un lugar tranquilo (es decir, unos 60 decibelios), el ruido de una aspiradora o, incluso, el canto de los pájaros. La explicación es que el umbral de tolerancia auditiva a determinados tramos de frecuencia es muy bajo. Por ello, y dependiendo de su grado, la hiperacusia puede ser invalidante. “La persona puede vivir una verdadera pesadilla, porque la exposición al ruido le produce migrañas, cansancio, problemas de sueño y estados depresivos. Hay quienes llegan al extremo de no salir de casa, cortando el vínculo con el mundo exterior”, explica Claudia Nyffenegger, responsable del centro de reeducación auditivo Auricula, en la localidad francesa de Saint Laurent d'Aigouze. 

Diagnóstico y tratamiento 

A veces, tras un concierto, es posible sentir dolor de cabeza, pero éste suele mejorar transcurrido un rato. En otras ocasiones, sin embargo, la hipersensibilidad al ruido es contante y duradera y debe ser motivo de consulta. El médico de cabecera, muy probablemente, derivará al paciente a un otorrinolaringólogo, que practicará las pruebas auditivas pertinentes. En función de los resultados el médico puede, bien prescribir un tratamiento, bien derivar a otro especialista. Los medicamentos, antidepresivos, sendotes y ansiolíticos, suelen recetarse en casos de mucha ansiedad; en circunstancias más extremas, cuando la hiperacusia es muy invalidante, es posible recurrir a los neurolépticos. 

“El abordaje terapéutico depende mucho de cada caso. Una persona que sufra hiperacusia como consecuencia del estrés postraumático puede someterse a la técnica EMDR (siglas en inglés de Eye Movement Desensitization and Reprocessing), conocida en español como desensibilización y reproceso por el movimiento de los ojos. El EMDR es un método psicoterapéutico utilizado para aliviar los síntomas propios de los acontecimientos traumáticos, la hiperacusia entre ellos. “El EMDR puede dar resultados interesantes, aunque ello depende del contexto global de la vida del paciente”, agrega Peignard. 

Otras disciplinas también contribuyen a mejorar las manifestaciones físicas que provoca la hiperacusia. Así, la sofrología ayuda a gestionar la ansiedad gracias al control de la respiración, a la descontracción muscular y al trabajo de la mente; el dentista comprueba que no existan problema dentales y el osteópata desbloquea la tensión cervical o craneal, si las hubiera. Otras terapias, como la cognitivo-conductual, también pueden resultar eficaces. 

La reeducación auditiva 

La exposición guiada a determinados ruidos es muy recomendable para los pacientes, pero los métodos para hacerlo varían y son polémicos. “No se ha demostrado, que yo sepa, que la estimulación de algunas frecuencias o de todas las que son audibles sea más eficaz que la exposición a los ruidos de la vida diaria”, estima Peignard. 

El concepto de reeducación auditiva consiste en reacostumbrar al oído al ruido y a los sonidos, jugando con las frecuencias sonoras (incluidas las que producen molestia o dolor) de manera progresiva en términos de intensidad y duración. La reeducación puede efectuarse en los centros especializados y durante un periodo de tiempo que varía según cada caso. “Tras diez días de tratamiento muchos pacientes con hiperacusia ven mejorar su calidad de vida. La reeducación es interesante porque evita tener que tomar medicamentos o utilizar tapones, que mitigan el ruido pero que impiden que el oído se habitúe a él”, puntualiza Nyffenegger. 

En cualquier caso, si crees que puedes sufrir hiperacusia, lo importante es que acudas a un especialista. Éste puede ayudarte a encontrar el tratamiento más adecuado a tu problema. 
D. Bourdet 

http://salud.doctissimo.es/cuerpo-sano/audicion/hiperacusia.html

Si deseas leer "Mi testimonio con la hiperacusia" por: Begoña Martín Palacios... 
http://implantadacoclearfeliz.blogspot.com/2013/04/0391-ejemplo-de-superacion-begona.html

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