miércoles, 10 de julio de 2013

0431. Test de Ling - Daniel Ling - Se sugiere que esta prueba se haga todos los días para revisar el buen funcionamiento del implante coclear o de los auxiliares auditivos de su hijo(a).

"Para tener una óptima audición, todo empieza con revisar diariamente el buen funcionamiento del Implante Coclear o de los Auxiliares Auditivos de su hijo(a), para ello, es necesario realizar la prueba de los seis sonidos del Dr. Ling, así como llevar una periódica y certera calibración. Debemos cerciorarnos de que la calibración realizada sea la adecuada para de esta forma obtener el máximo rendimiento".
Lic. Mirna Armenta Gil - CEAL Centro de Educación Auditiva y de Lenguaje - México


Escuchando con los seis sonidos de Ling
Septiembre 17 de 2010
http://clinicajohntracy.org/

“¿Cómo puedo saber lo que mi hijo oye?” A menudo, los padres de niños pequeños que usan dispositivos auditivos (audífonos o implantes cocleares) se hacen esta pregunta. Los audiólogos y otros proveedores de servicios pueden analizar los resultados de las pruebas, pero las observaciones de los padres también ayudan a detallar cómo un niño se está beneficiando de su dispositivo auditivo.

Una observación que los padres pueden hacer es la prueba de los seis sonidos de Ling. Se sugiere que esta prueba se haga todos los días cuando le ponen al niño sus dispositivos auditivos. Esta evaluación informal, llamada así por el Dr. Ling, puede determinar qué tan consistente un niño está respondiendo al sonido en las frecuencias (tonos) bajas, medias y altas. También indica a qué distancia el niño oye los sonidos del habla.

Cuando los padres hacen la prueba de los seis de Ling a diario inmediatamente ellos pueden saber si hay diferencia en las respuestas del niño debido a cambios en los niveles auditivos o cómo está trabajando el dispositivo auditivo. Si la familia sospecha que hay algún problema, deben mantener un registro escrito que les ayudará para informar sobre los cambios en los aparatos o las habilidades auditivas.

Cómo puede un adulto hacer esta prueba:
-Póngase al mismo nivel del niño.
-Coloque la palma de su mano en sentido horizontal alrededor de 10 centímetros de la boca del hablante para que el niño no pueda ver cuando el adulto habla o qué sonidos vocaliza.
-Pronuncie los seis sonidos en un tono normal de voz.
Sonido. . . . . . Ejemplo del sonido en la palabra
a. . . . . . . . . . .(como en agua)
u . . . . . . . . . . .(como en cuna)
i . . . . . . . . . . . (como en niña)
ch . . . . . . . . . .(como en chango)
s . . . . . . . . . . .(como en sopa)
m . . . . . . . . . .(como en mami)

Hay que tener cuidado de no tener un ritmo mientras que dice estos sonidos. Diga un sonido y después de uno o dos segundos, diga otro y luego cambie la cantidad de tiempo (pero muy corta) antes de que diga otro sonido. Esto es para evitar que se forme un patrón o ritmo donde el niño responda automáticamente, incluso si no ha escuchado el sonido.

Al principio, los adultos pueden modelar cómo el niño debe responder a los sonidos. La respuesta esperada dependerá del nivel de desarrollo del niño, el acceso al sonido y la edad auditiva (el tiempo que se ha beneficiado de un implante coclear o audífono). Hacer esta prueba de forma rápida y brindándole estímulo para escuchar, sin importar la precisión, ayudará al niño a disfrutar de esta tarea y a esperar elogios por hacer el intento.

A un pequeño oyente se le puede enseñar a responder a los sonidos girando su cuerpo o la cabeza y más tarde, señalando a su oreja. A medida que el niño va creciendo, el puede responder a los sonidos dejando caer un bloque (o cualquier otro objeto) en un balde o levantando la mano.

Los niños que están comenzando a vocalizar podrían imitar algunos de los seis sonidos de Ling. Los padres pueden escoger rutinas diarias y juegos donde estos sonidos se puedan usar de manera natural para permitirle al niño que practique oírlos y usarlos. El adulto puede producir un sonido específico, como “ahhh” cuando vuela un avión de juguete o un “mmmm” al revolver con una cuchara. Pausando y esperando después de los sonidos, el adulto le da al niño la oportunidad de imitar lo que ha escuchado. Con tiempo, el niño podría decir estos sonidos espontáneamente.

Un niño que tiene experiencia auditiva, puede repetir los seis sonidos de Ling tal como se dicen. (Véase el recuadro de sonidos específicos.) Esto indica que no sólo escucha los sonidos, sino que distingue la diferencia entre ellos. Cuando un niño tiene dos aparatos auditivos, los seis de Ling se pueden hacer por separado y en conjunto, dependiendo de la tolerancia del niño a lo largo del chequeo.

Al ayudar al niño para que aprenda a responder, el adulto puede decir los seis sonidos de Ling a una distancia de metro y medio. Después que las respuestas sean constantes por lo menos una semana, los sonidos pueden ser controlados a una nueva distancia aumentando otro metro y medio adicional. En todas las distancias el adulto habla con un volumen de conversación normal. Con el tiempo, los padres tendrán una idea de a qué distancia el sonido es generalmente accesible para un niño y pueden comenzar un poco más lejos para el primer chequeo e irse acercando para que sea una experiencia rápida y placentera para el niño. Con un oyente avanzado, los seis de Ling podrían ser revisados a una distancia de hasta 12 metros.

Los seis de Ling sirven para comprobar los sonidos del habla en diferentes tonos. La /m/ es un sonido de baja frecuencia (tono), la /a/ es un sonido de media frecuencia y la /s/ es un sonido de alta frecuencia. Los sonidos del habla también varían según la persona que está hablando y dentro de las lenguas y dialectos. Un niño que oye los seis sonidos de Ling tiene acceso a los sonidos del lenguaje hablado. Dependiendo de su nivel de audición y dispositivos auditivos, el niño pudiera responder a algunos o ninguno de estos sonidos.

En el audiograma los niveles de audición se indican para cada sonido a una distancia de dos metros cuando son pronunciados por una voz masculina. Si se acerca puede hacer más fácil escuchar. Si reducen la distancia a la mitad, el sonido se incrementa (se hace más fuerte) por 6 decibelios (dB). El sonido de la /o/ en el audiograma a 45 dB sería 51 dB a una distancia de 1 metro, y por lo tanto más fácil de escuchar. Cuando los padres y los profesionales chequean la audición del niño usando los seis de Ling y notan en un audiograma dónde están esos sonidos, esa información puede ayudarles a entender los niveles de audición del niño.

Usando los seis de Ling y la información del audiograma, las familias sabrán cuales sonidos del habla deben practicar con sus hijos escuchándolos y usándolos para desarrollar el lenguaje oral. Los padres pueden compartir sus observaciones con los proveedores de servicios para ayudarles a determinar el apoyo adecuado para su hijo. Los maestros pueden aplicar esta información para crear un ambiente escolar que promueva la capacidad auditiva del niño. Las terapeutas del habla pueden notar cómo sus habilidades auditivas se van desarrollando. Los audiólogos pueden incluir estos resultados al considerar los dispositivos auditivos que serán más útiles. Todos pueden utilizar los seis de Ling como una simple revisión para asegurarse que el niño, con audífonos o implante coclear, puede comenzar su día listo para escuchar.

Con el resultado de los seis sonidos de Ling, los padres pueden responder a estas preguntas:

¿A cuáles sonidos del habla mi hijo responde (detecta)? 

¿Qué sonidos del habla puede mi hijo repetir (discriminación)? 

¿A qué distancia él detecta y /o discrimina los sonidos del habla?

http://clinicajohntracy.org/2010/09/escuchando-seis-de-ling/



Comentarios y aclaraciones sobre este artículo

Una seguidora de este Blog nos escribe esta buenísima idea:

"Al practicar nuestras terapias del lenguaje con nuestros hijos, alumnos o pacientes aconsejo no taparnos los labios con las manos, pues podría ocurrir que ese niño o niña escuche con dificultad lo que le decimos", continúa...

"cuando yo era pequeña y mi madre y yo estábamos practicando en casa; mi madre tapaba sus labios con un colador de cocina con mango o agarradera, o con un bastidor para bordar al que le colocaba una tela de agujeros muy finos y filtrable para que yo pudiera escuchar su voz fácilmente y sin leerle los labios".

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