sábado, 25 de enero de 2014

0494. Aportes de la Musicoterapia al tratamiento de personas con pérdida auditiva


Aportes de la Musicoterapia al tratamiento de personas con pérdida auditiva
Autor Pedro Tironi 

Con esta nota, queremos cumplir con una doble tarea: por un lado divulgar conocimiento sobre un área de aplicación de la Musicoterapia muy poco difundido entre los desarrollos teóricos en español, el tratamiento de personas con pérdida auditiva; y por el otro, acercarlos a una fuente de conocimiento y difusión de la Musicoterapia de gran valor. Se trata del sitio web de la Asociación de Musicoterapeutas de British Columbia, Canadá. Entre otros, el sitio cuenta con una lista de 21 artículos que desarrollan 21 áreas de aplicación de la Musicoterapia. Entre éstos, lapérdida auditiva.

Para llevar a cabo nuestro cometido, les presentamos una traducción del artículo Pérdidas Auditivas del sitio ante dicho. Si bien el artículo no está muy actualizado, la bibliografía más actual que cita data de 1990, lo recomendamos por su perspectiva integral y cualidad informativa sobre un tema poco estudiado en nuestro medio.

Muchos creen que el impedimento auditivo es la discapacidad sensorial más devastante. Mientras la pérdidas visuales son discapacidades que nos mantienen alejados de las cosas, la deficiencia auditiva es una discapacidad de la comunicación que nos mantienen alejados de las personas (Darrow, 1989). La comunicación es la base de nuestro ser social y cognitivo, sin el cual quedamos aislados del mundo. Por esta razón la clínica musicoterapéutica con personas con impedimento auditivo se ha focalizado en áreas vinculadas a la comunicación: entrenamiento auditivo, producción de habla y desarrollo del lenguaje. A través del trabajo con éstas alteraciones, la Musicoterapia tiene como efecto secundario, una mejoría en la socialización y autoestima.

Para muchos, la Musicoterapia puede parecer poco práctica. Generalmente es debido a un concepto errado de las capacidades para escuchar y apreciar el estímulo musical de las personas con impedimento auditivo. Como señaló Darrow (1989), solo un pequeño porcentaje de individuos con impedimento auditivo no escucha nada. Además, ella sugiere que generalmente la percepción de la música es más accesible para personas con pérdida auditiva que la señal del habla, debido a la variedad de frecuencias e intensidades en que manifiesta. También la música es altamente flexible y puede ser modificada para acomodarse a los niveles de audición, lenguaje, madurez y preferencias musicales de la persona.

Robbins y Robbins (1980) diseñaron un manual comprensivo de recursos y una guía curricular para el trabajo musicoterapéutico con personas con impedimento auditivo, donde abordan a la persona desde una postura que considera la musicalidad como innata a toda persona.Musicalidad se refiere a nuestra sensibilidad y capacidad inherentes para responder directamente a experiencias de variedad y orden rítmico y tonales descritos como “música”. Recalcan que los efectos de la música en el ser humano tiene variadas facetas. Es un medio para la actividad hacia el exterior y para experiencias hacia el interior, y se relaciona directamente con el habla y el lenguaje, comunicación y pensamiento, así como a la expresión corporal y a una amplia variedad de emociones. La Musicoterapia no excluye, sino que abarca y realza la habilitación y desarrollo integral de las personas con impedimento auditivo.

En el trabajo con personas con impedimento auditivo, la Musicoterapia puede:

Favorece el entrenamiento auditivo y expande el uso de la audición residual

Una de las partes integrantes del proceso de habilitación auditiva es el entrenamiento auditivo. Las personas con impedimento auditivo deben aprender a interpretar y atender a los sonidos del entorno, especialmente del habla, y así aumentar su desarrollo social y comunicativo. Así también deben aprender a escuchar, proceso mental y sonoro complejo. El objetivo central del entrenamiento auditivo es desarrollar la audición residual al máximo posible, para lo cual se busca desarrollar una atención al sonido focalizada y analítica, tarea que puede volverse una tediosa y aburrida. En este contexto la música puede transformarse en una poderosa herramienta para motivar y hacer más llevadera la sesión de entrenamiento auditivo.

El habla y la música tienen varias propiedades en común. La percepción auditiva de la música y del habla involucran la habilidad de distinguir la diferencia entre alturas, duraciones, intensidades y timbres entre sonidos, y el modo en el que estos sonidos varían en el tiempo. Estas propiedades ayudan a la capacidad del auditor para interpretar sonidos y otorgarles significado. Estas semejanzas entre música y habla permiten a la Música y a la Musicoterapia proveer una herramienta alternativa y agradable para realzar técnicas de entrenamiento auditivo tradicionales (Darrow, 1989).

Algunos procedimientos musicoterapéuticos pueden ser efectivos para avanzar en los objetivos del entrenamiento auditivo. Objetivos como: atención al sonido y a diferencias entre sonidos, reconocimiento de objetos y eventos a partir de sus sonidos y el uso de la audición para determinar distancia y localización del sonido, pueden ser ejercitados a través de experiencias musicales (Darrow,1989). Más aún, Robbins y Robbins (1980) hallaron que la audición de música adecuada a la persona es asimilada más fácilmente que el habla, y por lo tanto es más indicada para estimular la motivación natural hacia la utilización de la audición residual.

Amir y Schuchman (1985) emplearon un programa de Musicoterapia para desarrollar y mejorar habilidades de atención al sonido musical, al tempo y a la percepción de patrones rítmicos simples, atención a contrastes de intensidad, y reconocimiento y comprensión de patrones de sonidos musicales. La investigación que estudió la efectividad de este programa en individuos con pérdida auditiva profunda, indicó que ciertos aspectos del entrenamiento auditivo pueden ser mejorados a través de un programa sistemático de entrenamiento auditivo en un contexto musical. Específicamente el aspecto que mostró una mejoría significativa, fueron los niveles de discriminación, y las prácticas que desarrollaron los individuos estudiados también fueron generalizadas a los sonidos del entorno. Así también, los investigadores Amir y Schuchman (1985) recomiendan la utilización de la música porque provee una experiencia de aprendizaje diversificada y positiva, reforzando la utilización de modalidades auditivas, facilitando el desarrollo del habla y mejorando la prosodia del lenguaje.

La voz de las personas con impedimento auditivo habitualmente es descrita como torpe y poco natural. Comúnmente estos individuos tienen un feedback interno pobre, necesario para monitorear y ajustar, por ejemplo, la pronunciación de palabras, la inflexión vocal y el ritmo del habla. En consecuencia su habla suele ser poco clara y distorsionada. Las personas con pérdida auditiva tienden a mostrar un habla con menos variaciones de alturas y entonación que personas con audición normal, resultando en un habla monótona. Habitualmente prolongan silabas y/o oraciones y hacen pausas de manera inapropiada. Estos problemas rítmicos y de entonación, por lo general afectan la inteligibilidad del habla.

Técnicas y actividades musicoterapéuticas pueden ayudar efectivamente al desarrollo de estas características prosódicas del habla: ritmo, entonación, velocidad y acentos. Darrow (1989) trata la utilización de la Musicoterapia para la inteligibilidad del habla, entonación vocal, calidad vocal y fluencia en el habla. El proceso de la respiración, los requerimientos rítmicos y de tiempo, y la altura y articulación necesarias para el canto de canciones, proveen una estructura y motivación importante para estas personas. La autora también señala la importancia de un feedback consistente del terapeuta.

Darrow y Starmer (1986) estudiaron los efectos del entrenamiento vocal en la frecuencia fundamental, el rango de frecuencias y la velocidad del habla de infantes con pérdida auditiva. Hablantes con perdida auditiva, tienden a tener una frecuencia fundamental alta y variar poco el rango de alturas, produciendo problemas con la inteligibilidad del habla. Los resultados de este estudio sugieren que un entrenamiento vocal específico y el canto de canciones en tonalidades bajas apropiadas, pueden ayudar a modificar la frecuencia fundamental y rango de alturas del habla de personas con disminución auditiva. Otro estudio de Darrow (1984) apunta al rol de la Musicoterapia en el entrenamiento de la capacidad de respuesta rítmica a la música, de modo de perfeccionar la capacidad de respuesta a los elementos rítmicos de la palabra.

Staum (1987) también utilizó con éxito la notación musical para mejorar la prosodia del habla de personas con impedimento auditivo. Empleó un sistema visual de notación musical elaborado para ayudar a los consultantes a ensamblar palabras o sonidos de palabras -conocidas o no- con la estructura rítmica y de inflexión apropiada. La utilización de este sistema arrojó resultados positivos en el mejoramiento de la prosodia del habla, así como en la generalización y transferencia del aprendizaje.

Luego de un extenso trabajo con consultantes con impedimento auditivo, Robbins y Robbins (1980) sugieren que la contribución de la Musicoterapia es evidente en el reforzamiento y/o aceleración del aprendizaje y uso general del habla, en una mayor espontaneidad y confianza vocal/verbal, mayor nitidez del habla y libera el uso de los principios de entonación y rítmica.

Realza el desarrollo y educación del lenguaje y mejora las habilidades de comunicación en general

La limitación en la entrada auditiva de niños con disminución auditiva, no solo obstruye su capacidad de escuchar el habla de los otros, sino que también tiene un impacto negativo en el desarrollo de su propio lenguaje. Una exposición auditiva regular al lenguaje provee de información importante acerca del vocabulario, sintaxis, semántica y pragmática del mismo, información que habitualmente es asimilada incidentalmente por el niño. Sin esta exposición, el niño con impedimento auditivo suele experimentar una serie de problemas vinculados al lenguaje. Las dificultades más habituales incluyen un vocabulario reducido y una utilización poco apropiada del mismo, dificultades con el significado de numerosas palabras, menos precisión en estructura y contenido, entre otras.

Además, las dificultades con el uso apropiado del lenguaje aleja al individuo de una comunicación significativa y de la interacción con el entorno. Los problemas del lenguaje también pueden tener un efecto negativo en otras tareas académicas como lectura, escritura y comprensión (Gfeller y Baumann, 1988).

Musicoterapia puede contribuir específicamente en las habilidades de comunicación y en la educación del lenguaje de consultantes con impedimento auditivo. Por ejemplo Gfeller (1990) señala que la riqueza del repertorio de experiencias musicales y de movimientos corporales vividos en Musicoterapia, pueden ser transferidos a palabras habladas y luego escritas. Debido a que especialmente los niños pequeños operan primariamente en un nivel motriz y aprenden a través de una manipulación directa del entorno, y los instrumentos y materiales musicales son fuentes generosos de actividad sensorial y motora; la experiencia multisensorial que ofrece la música es una valiosa herramienta de aprendizaje, la cual eventualmente alcanza a representaciones mentales y simbólicas (Gfeller, 1990). El musicoterapeuta puede proveerle al niño un modelo de lenguaje al catalogar o describir los eventos y secuencias musicales. Debido a que el proceso de rehabilitación del lenguaje puede se difícil, el musicoterapeuta puede convocar a través del diseño de actividades lúdicas y motivadoras. Las actividades musicoterapeutas también pueden proveer la oportunidad de experimentar conceptos del lenguaje en diferentes contextos.

Otras investigaciones también describieron los beneficios de integrar experiencias musicales en la educación artística (Darrow, 1989; Gfeller y Darrow, 1987). No solo aumenta la motivación, sino que también provee un abordaje del aprendizaje multisensorial que puede ayudar al consultante a internalizar el significado de nuevas palabras. Por ejemplo cantar ofrece una intensa oportunidad de escucha y actividad vocal. Aprender canciones puede estimular la práctica de discriminación auditiva, diferenciar e integrar los sonidos, sílabas y pronunciación de las letras (Gfeller y Darrow, 1987). También puede asistir en el desarrollo de vocabulario y proveer experiencias para el estudio de la estructura y semántica de oraciones. La escritura de canciones puede abarcar estos mismos objetivos. Las canciones también pueden ser ventajosas para ejercitar patrones sin caer en la monotonía.

Más allá de la injerencia en el desarrollo del lenguaje y educación de personas con impedimento auditivo, con Musicoterapia se pueden mejorar sus habilidades de comunicación al proveer cierta conciencia e insight de los significados transmitidos a través del “tono de voz”. En la comunicación con otros existen señales importantes, tales como la expresión facial, lenguaje corporal, intensidad dinámica y alturas. Conciencia y sensibilidad al estilo del lenguaje propio y de los demás, es un aspecto que puede ser efectivamente logrado en un encuadre musicoterapéutico. Al estilizar el canto y cantar una canción en un estilo determinado, el individuo puede aprender a usar y a estar atento a estos matices de la comunicación con otros (Gfeller y Darrow, 1987). El canto musical también provee la oportunidad de explorar en la expresión del propio self, ya que la letra y línea melódica juntas, pueden proyectar un grado de emoción mayor que la palabra hablada.

Promueve la socialización, auto-conciencia, satisfacción emocional y aumenta la autoestima

Hay literatura que caracteriza al individuo con impedimento auditivo como alguien con sentimientos de inferioridad y depresión, así como desapegado y aislado (para ver una revisión, véase Galloway y Bean, 1974). Contribuyen con estos sentimientos, una pobre imagen y conciencia de cuerpo, déficits en la comunicación y lenguaje y aislamiento social. Con Musicoterapia se puede proveer una importante vía para abordar estos aspectos y aumentar la autoestima de esta población.

Brick (1973) señaló que la euritmia – el arte del movimiento corporal armónico y expresivo- y actividades musicales proveen a los consultantes de una experiencia placentera, en la cual utilizan sus fuerzas creativas. A cambio, esto ayuda al desarrollo de la autoestima, al orgullo por los logros y cooperación grupal. También Robbins y Robbins (1980) encontraron que las actividades musicales grupales pueden ser modelos efectivos para la inserción social. Intrínsecamente, la experiencia musical provee una recompensa que parece motivar a cooperar a personas resistentes, a los distraídos a concentrarse y a los faltos del expectativas a continuar con sus esfuerzos. Consultantes que usualmente tienen actuaciones deficientes en otras áreas, pueden recibir un apoyo y compensación especial a través de sus logros en la música.

La imagen y conciencia corporal también pueden ser abordados a través de ejercicios de Musicoterapia. Galloway y Bean (1974) encontraron que canciones asociadas a movimientos corporales y movimientos con música son particularmente efectivos. En este sentido, Robbins y Robbins (1980) señalan la importancia de una imagen corporal realista y positiva. Encontraron que las habilidades de movimiento aprendidos a través de experiencias musicales, pueden favorecer significativamente la confianza en uno mismo, la coordinación, la elegancia natural y el sentido del bienestar físico.

Cantar o tocar canciones propias o de otro autor, también puede ofrecer al individuo una oportunidad importante de auto-expresión y satisfacción emocional. Gfeller y Darrow (1987) sugieren que el canto de canciones originales o de otro autor, permite a personas con impedimento auditivo a expresar o ilustrar pensamientos, sentimientos e ideas que pueden ser muy difíciles de producir en formato escrito. Staum (1987) también encontró que ciertas técnicas y procedimientos musicoterapéuticos pueden proveer una destreza funcional que puede ser fácilmente integrada a clases individuales o grupales de música. Al desarrollar una habilidad transferible al exterior del encuadre clínico, posiblemente las personas seremos más capaces de experimentar nuevas situaciones, conocer nuevas personas y encontrarnos trabajando con otras personas en otros grupos. A cambio, esto puede promover un sentido de responsabilidad social, así como reconocimiento, orgullo y estima propia y social.

Bibliografía

Amir, D., & Schuchman, G. (1985). Auditory -training through music with hearing-impaired preschool children. The Volta Review, 87(7), 333-343.

Brick, R. (1973). Eurhythmics: One aspect of audition. The Volta Review, 75(3)155-160.

Darrow, A. (1984). A comparison of rhythmic responsiveness in normal and hearing impaired children and an investigation of the relationship of rhythmic responsiveness to the supra segmental aspects of speech perception. Journal of Music Therapy, 21(2), 48-66.

Darrow, A. (1989). Music therapy in the treatment of the hearing-impaired. Music Therapy Perspectives, 6, 61-70.

Darrow, A., & Starker, G. (1986). The effect of vocal training on the intonation and rate of hearing impaired children’s speech. Journal of Music Therapy, 23(4), 194-201.

Galloway, H., & Bean, M. (1974). The effects of action songs on the development of body-image and body-part identification in hearing-impaired preschool children. Journal of Music Therapy, 11, 125-134.

Gfeller, K. (1990). A cognitive-linguistic approach to language development for the preschool child with hearing impairment: Implications for music therapy practice. Music Therapy Perspectives, 8, 47-51.

Gfeller, K., & Baumann, A. (1988). Assessment procedures for music therapy with hearing impaired children: Language development. Journal of Music Therapy, 25(4), 192-205.

Gfeller, K, & Darrow, A. (1987). Music as a remedial tool in the language education of hearing-impaired children. The Arts in Psychotherapy, 14, 229-235.

Robbins, C., & Robbins, C. (1980). Music for the hearing impaired and other special groups: A resource manual and curriculum guide. St. Louis: MagnaMusic-Baton.

Staum, M. (1987). Music notation to improve the speech prosody of hearing impaired children. Journal of Music Therapy, 24(3), 146-159.

http://www.musicoterapiaonline.com/

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