lunes, 10 de febrero de 2014

0511. Reflexión: Hoy quiero decirte una cosa... !no te rindas!


Hoy quiero decirte una cosa... ¡no te rindas!

Querida mía:

¡Tu lo eres! No hay nada en este mundo más importante, más precioso, ni más perfecto que tú. Eres todo aquello que alguna vez necesitarás.

Posees en tu interior la habilidad para crear todo lo que desees ser, tener y experimentar.

¡Eres el poder! ¡Posees el poder! ¡Eres poderosa!

Tus padres, tus amigos, los que te aman y a los que amas, puede que no estén a tu lado para siempre, pero Dios siempre está junto a ti, por ti.

Puede que otros no sean capaces de responder tus preguntas, aliviar tu dolor, dibujar una sonrisa en tu rostro, o llevar paz a tu corazón, pero Dios puede y lo hará.

Puesto que siempre estarás contigo, porque eres tan importante para ti misma, debes saber cómo cuidarte, cómo respetarte y como afirmarte.

Mi plegaria dirigida a ti es que sepas cuán brillante y especial eres.

Mi plegaria es que comprendas que el mundo te está esperando para que desarrolles todo lo que eres, de la manera en que sólo tú eres capaz de hacerlo.

No creas nunca que tienes que explicar quién eres, o defender quién eres, o actuar de formas que agraden a los demás si para hacerlo debes deshonrar a tu Ser.

Limítate a ser quien eres. No careces de nada. Conectas el cielo y la tierra de la manera más sagrada. Tu cuerpo es el templo. Tu corazón es la llave. Celebra siempre la alegría que se encuentra en el templo de tu corazón.

Habrá días, en ocasiones meses o años, en los que no encontrarás sentido a la vida. Habrá ocasiones en las que te sientas terriblemente espantada, horriblemente confundida, y completamente disgustada contigo misma y con tu vida. ¡Es algo completamente normal!

Aquellas de nosotras que ahora somos "chicas mayores" ¡hemos pasado por eso y hemos hecho lo mismo!

También habrá ocasiones en que te sientas incomprendida y sola.

No dejes nunca que estas cosas te obsesionen. Tómate tu tiempo para escuchar a tu corazón, dedica tiempo a tu Ser.

Evita a toda costa la tentación de colocarte en situaciones malsanas, improductivas y falsas simplemente para evitar estar sola con la profundidad de lo que sientes.

La clave se encuentra en saber que no importa qué otras cosas estén pasando en tu vida, tú eres lo primero.

Tú sabes lo que necesitas. Si mantienes una buena relación contigo misma, tendrás todo lo necesario para ponerte a la altura en toda y cada ocasión.

Al irse desplegando los días en el viaje de tu vida, la gente, las situaciones y los obstáculos pueden barrarte el paso. Deja que tu fe sea tu punto de referencia. En cada esquina, en cada callejuela, en cada senda de la vida, habrá un foco de luz, un farol, un faro que te iluminará la senda. No intentes averiguar a dónde te está conduciendo la luz. ¡Limítate a seguirla!

No importa lo que el mundo o la gente diga sobre ti, recuerda siempre que eres una flor delicada y sin embargo resistente.

Tu verdadera esencia crecerá, se desarrollará, y se desplegará como se abren los brillantes pétalos antes de un dondiego bañado por el sol.

Confía siempre en que lo mejor aún está por venir y que tu satisfacción está garantizada.

Eres el regalo especial de Dios al mundo. Eres una estrella brillante y resplandeciente. Cuando mires en tus ojos cada mañana frente al espejo, asegúrate a ti misma:¡Soy esperanza! ¡Soy alegría! ¡Soy libre! ¡Soy feliz! ¡Soy amor! Aún más importante: ¡Soy yo!.

Has sido amada desde el primer momento de tu existencia. Ese amor está dentro de ti. Permite que la divina presencia del amor en tu interior te de forma, te moldee, y dirija tu vida. Escucha a tu voz interior. Piensa, actúa y di la verdad sobre quién eres, porque esa verdad siempre está en consonancia con el amor que está engastado en tu alma. Ésta es la verdad que te guiará hacia una fecunda satisfacción.

Diviértete con la vida. Mantén tu vida sencilla. Recuerda que la niñita de tu interior adora jugar. Juega, ríe y ten siempre al menos un buen amigo con quien almorzar. Trabaja por el gusto de hacerlo, no sólo por dinero. Ama siempre por el gusto de hacerlo, sin temer el dolor.

¡Da lo mejor de ti! ¡Hazlo lo mejor que puedas! ¡Sé lo mejor de ti!

Y si alguna vez hay un día o momento en el que no aciertas a saber qué hacer, ¡levanta las manos hacia el cielo y baila! Los ángeles de Dios serán tu pareja. 

¡Bendita seas, querida mía!    

Por: Kotorisl

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