miércoles, 21 de mayo de 2014

0556. Implantes Cocleares: Volver a oír

Implantes cocleares: volver a oir

Implantes Cocleares: Volver a oír

20-05-2014

El implante coclear es un dispositivo de alta tecnología que permite a las personas con sordera severa o profunda algo tan preciado como volver a oír. Se trata de un tratamiento seguro, fiable y eficaz que proporciona al usuario una nueva sensación de audición, mejorando así su calidad de vida.

Este dispositivo electrónico es capaz de sustituir la estimulación electroquímica que se da en la cóclea cuando existe una disfunción de las células ciliadas, convirtiendo los sonidos en series de señales eléctricas que estimulan las fibras nerviosas en la cóclea para permitir el reconocimiento del habla. «los implantes cocleares constan principalmente de dos partes. Una parte (dispositivo interno) se implanta quirúrgicamente dentro del hueso temporal que rodea el oído y que incluye un estimulador-receptor que acepta, decodifica y luego envía una señal eléctrica al cerebro. La segunda es un (dispositivo externo), que consta de un procesador de sonido con una bobina, donde se recibe el sonido, lo convierte en una señal eléctrica y lo envía a la parte interna del implante».
Tal y como detalla Jorge Alfaro, jefe de la unidad de otorrinolaringología de Hospital Quirón Zaragoza. 

Candidatos 

Es importante conocer el proceso al que se somete un paciente candidato a un implante coclear. «Fundamentalmente son tres etapas –explica-, la Primera etapa: la del preimplante, en la que se valora al paciente, a través de unas determinadas pruebas, para decidir su candidatura al implante coclear; la segunda etapa que es la intervención quirúrgica en la que se introducen en la cóclea (estructura situada en el oído interno que contiene al órgano del sentido de la audición) unos electrodos del implante que estimulan las zonas que en condiciones normales recibirían los sonidos; y la tercera etapa en que se coloca y se adapta al paciente el procesador de sonido con la bobina que conecta al implante y que llevará detrás de la oreja».

Para la colocación de implantes es fundamental el trabajo en equipo, ya que, como señala Luis Lassaletta Atienza, otorrinolaringólogo responsable de la unidad de implantes cocleares del servicio de otorrinolaringología de Hospital Universitario Quirón Madrid, «en este tipo de pacientes colaboran otorrinolaringólogos que realizan el diagnóstico, la indicación del implante; un neurólogo que realiza una valoración neurológica y descarta otras patologías; técnicos especialistas que se dedican a programar el implante según las características de cada paciente, así como logopedas y rehabilitadores, que ayudan al paciente a discriminar los sonidos y desarrollar el lenguaje». 

Niños y adultos 

El implante coclear está indicado para personas completamente sordas o que tengan muchas dificultades auditivas, y que además ya se haya desechado el tratamiento con audífonos debido a que no se experimenta ninguna mejoría o evolución. Tanto niños como adultos pueden ser aptos para un implante coclear. 

El implante coclear se utiliza principalmente para dos tipos de pacientes: 

los niños que nacen sordos y que, por tanto, no saben hablar porque nunca han oído; y los adultos que se quedan sordos cuando ya habían adquirido el lenguaje.

En el primero de los casos los niños no saben qué son los sonidos por lo que, tras la colocación del implante, deben aprender a oír y a hablar mediante la rehabilitación logopédica. La detección de la sordera y la intervención tempranas pueden lograr un desarrollo normal del niño, incluso en los casos de hipoacusia severa o profunda, explica el Dr. Lassaletta. 

En el segundo de los casos -apunta el Dr. Alfaro- los adultos que antes del implante escuchaban, deberán aprender de nuevo a comprender estos sonidos que le transmite el implante. 

Sonidos 

Los pacientes que lo reciben no restablecen una audición normal, es decir, reciben sonidos que el implante procesa y son transmitidos al cerebro. El paciente, tras un proceso de aprendizaje, debe comprender, interpretar y relacionar los diferentes sonidos que recibe. 

Tal y como explica el Dr. Jorge Alfaro, «el éxito de los implantes cocleares depende de un amplio espectro de condiciones de cada paciente como pueden ser el estado del nervio auditivo antes de la cirugía, la capacidad mental del propio paciente, el tiempo de sordera, etc…». También varía el tiempo dedicado al proceso de adaptación y «es habitual que los pacientes necesiten programas específicos de rehabilitación de la audición y del lenguaje», concluye el jefe de la unidad de otorrinolaringología de Quirón Zaragoza. 

En los más pequeños y recién nacidos 

Diagnóstico 

A todos los recién nacidos se le realizan pruebas de screening de audición. En algunos lugares son otoemisiones acústicas; en otros, potenciales evocados automáticos. Si en estas pruebas el recién nacido muestra problemas de audición, se les realiza la prueba de potenciales evocados de tronco cerebral para comprobar si existe una sordera profunda. 

En niños en los que se sospeche sordera profunda existe un periodo de prueba en el que se le observará en casa, se le adaptarán audífonos, recibirá rehabilitación logopédica y, si se confirma una sordera profunda, se le colocará un implante coclear lo antes posible, que suele ser entre los 10 meses y el año de vida. 

La edad adecuada para la implantación 

En niños que nacen sordos lo más adecuado es que sean implantados lo antes posible, siempre y cuando estemos seguros de que el bebé sufre una sordera profunda. Existe margen de hasta los dos años. Cuanto antes se haga, los resultados son más tempranos y satisfactorios. 

Proceso de recuperación en los niños 

Cada mes durante los primeros seis meses es necesario una programación del implante. ¿En qué consiste? El implante se conecta a un software para regular los niveles de los diferentes canales de recepción de sonido. Durante este período ha debido empezar también la rehabilitación logopédica que durará años.

Glosario:
LOS PRE-LOCUTIVOS (cuya sordera es de nacimiento o ha aparecido en los primeros años de vida) y por tanto, no tienen huellas auditivas en su cerebro y tampoco han adquirido el Lenguaje de forma natural y espontánea. 

LOS POST-LOCUTIVOS (cuya sordera ha sido posterior al aprendizaje del Lenguaje); es decir, los que han oído antes. 
 

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