sábado, 18 de abril de 2015

0632. Testimonio: Lara Goncevatt - Argentina - Parte I y Parte II

Parte II
Avanzo, avanzo y avanzo
Por: Lara Goncevatt
Publicado: Agosto 04 de 2015

A nueve meses de implantada y siete meses de rehabilitación auditiva, puedo decir que el implante cambió mi vida. Desde el momento de mi encendido, se convirtió para mi en un gran amigo, un compañero de viaje que me abrió la puerta a un nuevo mundo, mundo de fantasías y de descubrimientos, avanzando con pasos agigantados, siempre con mucha curiosidad y alegría. Estoy contentísima porque ya me siento una persona completa, no como antes que me sentía que me faltaba algo, y ese algo era la audición de ambos oídos. Lo mismo me pasa cuando estoy en la calle, en el trabajo o en algún otro lugar, cuando se me agota la batería del implante, de repente me siento tan vacía y muy rara. No puedo seguir hablando sin éste y ya empiezo a extrañarlo enloquecida. En mis años del uso de audifonos y de silencio absoluto, no me quejaba ni tenía problemas, me daba lo mismo!!! ja!.Como cambia todo!!!.
 
Esta segunda etapa tuve lindas y nuevas experiencias, grandes sorpresas, con muchas emociones encontradas, pude escuchar por primera vez el canto de los pajaritos, ( al fin después de unos cuantos meses que tanto esperaba escucharlo!, pues la mayoría de los implantados cuentan que ese es su primer sonido al escucharlo) al principio no entendía de donde venía ese sonido, con la ayuda de mi hija que me dijo que era un pajarito y para mi asombro no podía creerlo. Entre otras cosas, también descubrí nuevos sonidos, que ya los puedo reconocer fácilmente y entenderlos. También sólo para probar un día me animé a hablar por teléfono, aunque todavía me cuesta entender pero lo escuchaba. Lo del teléfono lo tengo que hacer más adelante, según mi fonoaudióloga y tengo que trabajarlo con ella.
 
Como ya estaba decidida a seguir con el tratamiento auditivo y estrenarlo, para que mejorara mi calidad de vida, ya noto lo nítidas y claras que suenan algunas palabras. Mi habla y mi interés en las conversaciones está mejorando a la vez que mi audición.
 
Con los audífonos podía oír en un 40% de los sonidos a mi alrededor. Ahora con el IC calculo que puedo oír en un 85 %. Pero estoy en un 100% mejor, esa es realmente la diferencia que ha significado para mi!!!.
 
Mi trayectoria con el implante es una experiencia maravillosa que me ha cambiado la vida y me ha hecho una persona mucho más feliz con más valor, convicción y confianza tanto conmigo misma como en los demás.
 
Cuando me pusieron mi implante coclear, hubiera aceptado cualquier cosa que me permitiera volver a oír algo, pero no estaba preparada para que fuera tan fantástico.
 
Desde el primer día, todo sonaba tan mecánico, o más bien, la palabra que usamos los implantados, metálico al principio y con el tiempo va tomando más color y forma. Ahora escucho todo tan hermoso y tan increíble!!!.
 
Desde luego, todo un regalo. Cuando me lo pongo, es como ponerse un par de gafas, puedo olvidarme de que lo llevo, igual que el resto de la gente.
 
Solo me doy cuenta de que lo llevo si empiezo a pensar en ello, pero normalmente paso todo el día sin siquiera notarlo. Ponerme un implante coclear es una de esas cosas que desearía haber hecho antes.
 
No dejo de preguntarme a diario, todavía intento entenderlo: Es que tengo una suerte tremenda o es que estas cosas son realmente fantásticas?
 
Yo recomendaría a todas las personas que están considerando un implante que no lo piensen más. No lo duden si lo necesitan. Realmente vale la pena. Pueden recuperar la alegría de vivir. Es una intervención sencilla que les cambiará la vida y de la cual nunca se arrepentirán.
Hasta pronto!!!
Lara
Parte I
Testimonio: Lara Goncevatt
Mi experiencia personal, creciendo con
el implante coclear

Publicado: Abril 18 de 2015

He aquí que quiero compartir mi historia para que me conozcan un poco más, ya que he leído a muchos de uds. con sus historias y experiencias fantásticas en torno al implante coclear; así como también para poder ayudar y aconsejar a todas aquellas familias o personas con una pérdida auditiva bastante grande, con audífonos y prótesis auditivas que ya no den de sí y estén a punto de ser sometidos a la cirugía del implante coclear, para aquellas madres/ padres que están dubitativos sobre que hacer con sus niños /as y para aquellas personas que han sido operadas y están confusas y desorientadas en los primeros pasos de este largo proceso de rehabilitación, así como también compartir mi experiencia con aquellos implantados cocleares que ya han pasado por lo mismo y actualmente están sacándole rendimiento al implante.

En primer lugar quiero presentarme, soy Lara Goncevatt, nacida el 19 de julio en Neuquén, Provincia de Neuquén, Patagonia Argentina. Me pusieron este nombre mis padres por la vieja canción de la película Doctor Zivago. Es un nombre ruso de origen griego que significa Alegría y de origen latino Famosa. Cuando nací no se les permitía ponerme este nombre ya que no existía en esa época, con la fuerza e insistente lucha de mis padres lo lograron, no sé como.

Un día, apenas cuando tenía unos 9 meses, a mi abuela se le había caído un jarrón y el ruido era bastante fuerte, yo seguí durmiendo pacíficamente y sin despertarme de mi cuna, por lo que a mi abuela le pareció raro porque no reaccioné en absoluto ante ese estruendoso ruido y para hacer más pruebas o salir de la duda con su alerta permanente trató de llamarme de espaldas o hacerme otros ruidos y tampoco le respondía. De allí le dijo a mi mamá que me hiciera los estudios porque no escuchaba ni respondía a ningún llamado ni sonido. Entremedio tuve una fiebre muy alta que hervía que por ahí afectó a mis oídos.

Me llevaron a Buenos Aires a la atención del dr.? para realizarme los estudios y el diagnóstico fue hipoacusia profunda bilateral. Nunca se supo a ciencia cierta de la causa, si de nacimiento o por la fiebre.

Antes de cumplir el año me colocaron los primeros audífonos, era un aparato que se colgaba en la prenda, lo que se acuerda mi mamá de cuando me los pusieron por primera vez, es que yo me los sacaba y los miraba o jugaba con esos cablecitos. Para no sacármelos me ponían un gorrito en la cabeza.

Al año ya empezaba a hablar y a escuchar... Iba todos los días a una fonoaudióloga. Aún recuerdo lo buena y cariñosa que era conmigo, con ella he aprendido a lo grande en mis primeros años del habla.

No recuerdo cuando me colocaron los audífonos con moldes de silicona insertados en los oídos que salieron años después de mi primer e incómodo aparato micrófono, creo que tendría unos 8 años. La marca era Oticon. Bueno, allí me fui adaptando aunque no me gustaban para nada, porque los moldes extraños me hacían picar y silbar y por vergüenza me los sacaba para que nadie pudiera escuchar esos molestos silbidos. Los guardaba en una cajita. Aguanté como pude, pero los audífonos no daban de sí y ya estaban desgastadillos por sus años y uso. Posteriormente cambié y usé otros audifonos de marca Phonak.



Durante mi infancia seguí siempre con el mismo esfuerzo y constancia, trabajando con varias profesoras, con las cuales he crecido y aprendido lingüística, auditiva y verbalmente con el paso del tiempo, sin dificultades. Llevé toda mi eduación integrada en un colegio público, primario, secundario y universitario. Todos mis amigos eran oyentes y nunca he tenido problema alguno para seguir haciendo como los demás.

Desde los 10 años hasta los 15 asisití a clases de Musicoterapia, me encantaba ir porque además de aprender a escuchar diferentes sonidos, tocaba diversos instrumentos que me eran muy entretenidos. Me gusta mucho la música, desde pequeña siempre me acompañaban esas melodías que danzaban en mi alma. Aún, en el silencio, siempre la escuchaba y la cantaba muy dentro mío. Con la musicoterapeuta, Cristina Muscarsel, he crecido enormemente auditiva, verbal y musicalmente. Actualmente está viviendo en España y sigue dedicando sus clases de música a niños.

Mientras tanto, también iba a otra profesora de sordos e hipoacúsicos, Gabriela Miozzo, quien me ayudó muchísimo también a aprender el lenguaje, a hacer mis tareas de lengua y literatura del secundario, a leer varios libros.

Ellas dos, grandes y capas, fueron los pilares más importantes en todo el proceso de mi vida de audición. Gradualmente iba a la fonoaudióloga Claudia de la Cortina, quién me hacía las audiometrías, me cambiaba los moldes y me hacía una colección de audífonos. En aquellos tiempos ella me habló del implante coclear y en muchas ocasiones trató de convencerme para operarme. Pero la dejaba pasar y no quería saber nada del tema.

Pasé por un período de 10 años que dejé de usar los audífonos, pues me seguían molestando, los moldes me daban alergia y no podía más con los insoportables silbidos.

Al terminar el secundario, me fui un año a La Plata a estudiar Mecánica Dental. Me volví a Neuquén y seguí estudiando la misma carrera en Cipolletti, que queda a unos 5 kms de Neuquén. En la mitad de la carrera me quedé embarazada de mi primer hijo, a la edad de 22 años. A los 3 días de nacido me casé. Seis años después nace mi segunda hija. En los 10 años de matrimonio me dediqué a la vida de mis hijos, aún así sin escuchar nada los disfrutaba. Ser mamá fue lo mejor que me pasó en la vida. Entretanto trabajaba en cortos períodos en varios laboratorios como ayudante de Mecánica Dental.

Después de 10 años de casada me divorcié. Y un buen día, luego de pasar por una etapa dolorosa y dura de separación, me ofrecen un trabajo en un laboratorio dental. Pasados unos meses, por una compañera de ese trabajo me contacto con un mecánico dental que tiene su propio laboratorio que justo en ese momento necesitaba a una ayudante. Después de una entrevista y días de prueba me tomó... y allí me quedé. Desde entonces estoy, hace 9 años, trabajando en el mismo lugar. No se imaginan los ruidos que hay, de todos los aparatos, compresores y motores!! Yo trabajaba tranquilamente, sin escuchar nada. Generalmente paso la mayor parte del tiempo puliendo frente a una pulidora o motor de pulidos, es como una máquina del tiempo que me hace viajar, volar o meditar. Me hace bien y disfruto trabajando.

Hace unos 4 años me reencontré con Gabriela después de muchos años, la profesora de sordos e hipoacúsicos. Me invitó a tomar un café y charlamos de todo un poco, de nuestras vidas. En una de las charlas me empieza a contar de una chica implantada que ella conocía, Paula Cano, que vive en Cipolletti. Como me la quería presentar me lleva hasta su casa. Allí Paula me cuenta de lo que es un implante coclear que yo hasta ese momento desconocía y también me cuenta de su vida como implantada, que estaba feliz. Después me reencuentro muchos años después, mediante el grupo de implantados por internet, a Eluney Jauregui, también de Cipolletti. Nos conocíamos desde pequeñas, compartíamos la misma profesora particular. Ambas son bi implantadas y se conocieron en la rehabilitación con su fonoaudióloga asistiendo a sus sesiones.

Una buena tarde nos juntamos las 3 a tomar mates y me cuentan de sus experiencias, de cómo viven respecto al implante. Se las veía muy felices. Me recomendaron que yo lo hiciera también...

Pasé dando vueltas y vueltas, pensando que era lo que quería, pues no me era fácil tomar la decisión por miedo o por inseguridad; porque cuando me habían llevado a Buenos Aires de bebé, justo en esa época, hace 40 años, salió la primera operación del implante coclear en el país, el médico que me había evaluado había dicho que no era suficiente para mi caso, ya q sólo había un solo electrodo. Hoy, gracias a la valiosa ciencia y tecnología tan avanzada hay 22 electrodos.

Después de dos años de haberme juntado con las chicas, como para probar y sacarme todas las dudas consulto al médico Martín Pellín, otorrino y especialista en implantes cocleares de Neuquén. Me manda una serie de estudios para ver si podía acceder a la operación. Luego de los resultados exitosos de éstos, me nombró como candidata. En ese mismo momento, tomé la decisión de operarme.

Tras una larga e interminable espera y lucha con la obra social que duró un año para pagar y pedir el implante al exterior, llega a Bs As a mediados de Septiembre del 2014. Cuando me avisaron de Tecnosalud que ya había llegado, me contacté con el médico para fijar la fecha de cirugía. Tuve que esperar un mes más para que la obra social me la autorizara. Otra espera más tediosa....
Y llegó mi gran y esperado día, el 6 de noviembre de 2014 me operan en el oído derecho. Todo fué un éxito. La operación duró 3 horas.



A medida que me fui recuperando y mejorando, al mes y medio me encienden el procesador. En la primera calibración fue tan bajito que casi nada escuchaba, pues había presentado algunos mareos y además el cerebro tenía que procesarlo primero y después el oído. Con los meses y las siguientes calibraciones me fueron subiendo y empecé a escuchar cada vez más. A la par, siempre, trabajando con la rehabilitación, a la cual asisto dos veces por semana. Voy deduciendo casi todas las vocales y algunas palabras.

Ahora ya van 3 meses que se cumplen de mis constantes trabajos y asistencias a la rehabilitación. Cada vez que voy a las sesiones, voy con muchísimas ganas, con mucho entusiasmo, optimismo y mucha fe. Salgo cada día más maravillada y asombrada, tanto yo como la fonoaudióloga, por mi gran y rápido avance, mejorando y notando un mayor rendimiento auditivo.

Sé que me falta un largo camino que recorrer y aprender muchísimo más. Solo disfruto el día a día, lo que me salga naturalmente, sin mayores esfuerzos. Disfruto mucho las voces de mis hijos, de mi familia, de mis amigos y de la gente que me rodea, además de los sonidos que voy aprendiendo a escuchar. Algunos ya los reconozco, como la llave de la puerta cuando entra alguien, el timbre, el teléfono, el agua de la canilla, los ladridos de los perros, la radio, el televisor, los pasos al caminar, el viento, la música, las risas...y un montón de cosas más!

Realmente valió la pena el haber tomado la decisión de operarme, después de tantos años pude romper la barrera del silencio. Estoy pasando por una etapa muy importante y fructífera para mi crecimiento personal, abriendo y entrando a un nuevo y maravilloso mundo de sonidos.

Hasta acá llego, de ahora y en adelante con el implante siempre puesto, escuchando y entrenando, poniendo atención en todo lo que escucho, con una trabajada rehabilitación. Poniendo toda la fuerza de voluntad y toda la esperanza para seguir avanzando cada vez más.

Lo que quiero contarles es que el implante nos puede cambiar un montón la calidad de vida y el escuchar el día a día, yo estoy encantada y me ha venido fenomenal. La diferencia entre el audífono y el implante es muy grande!!. Los audífonos me recordaban al sonido de cinta, de cassette, que sonaban como micrófonos. Pero un implante... es una ferrari, la calidad de sonido de un implante ya es considerable a mp3.

Por primera vez en mi vida creo que por alguna razón he venido a cumplir mi misión en esta vida para recuperar la audición que en la otra vida he perdido...

Siempre estaré agradecida a la vida que me dio el regalo más grande cumpliendo los 40 años.

A mis hijos, a mi mamá, a mis hermanas y familiares, por estar siempre conmigo acompañándome, por todo su apoyo y amor incondicional y por compartir esta nueva etapa con mucha alegría.

A mis primeras amigas implantadas, Paula y Elu, por contarme sus maravillosas historias como personas biónicas, por su apoyo, compañía y por sus empujones para convencerme del implante.

A mis amigos por su acompañamiento, su cariño, su apoyo y amistad.

A mis nuevos hermanos y amigos implantados de diferentes países, por compartir las experiencias, por toda la atención, toda la información necesaria, por la cálida compañía, con conocimiento de causa y de corazón.

Mi filosofía de vida: Nunca es demasiado tarde. No me arrepiento nunca de nada. Cada día es una pequeña y bella vida. Todo es ganancia. Que por probar no se pierde nada.
Saludos cordiales. Hasta la próxima!
LARA

7 comentarios:

oke dijo...

Lara querida, qué lindas palabras, reflejo exacto de tu espíritu puro y alegre. No sabía el significado de tu nombre. Muy bien elegido por tus papás. Gracias por inspirarme, conmoverme y enseñarme. Te mando un fuerte abrazo con mucha admiración, Oke.

Anónimo dijo...

Llena de felicidad, emoción, orgullo y admiración celebro tu triunfo; el triunfo de la voluntad, del espíritu, de la fuerza, de la valentía, de la constancia y el optimismo. He sido feliz testigo y partícipe de cada una de las etapas que describís, y con tu relato reviví con inmensa emoción cada una de ellas. Sos un ejemplo a seguir. Personas como vos hacen del mundo un lugar donde la esperanza y el optimismo aún son posibles... Esto recién empieza. Hay un largo camino por recorrer y muchos logros por alcanzar. ADELANTE! Te amo siempre. Tu hermana mayor, PAZ

Anónimo dijo...

Hola,m que linda historia, me alegro mucho que hayas tenido el valor de seguir peleando para oir, el implante te ayudo asi como el entorno de amigos y familiares que te apoyaron a seguir, adelante, es bueno oir, no me cabe duda, el audifono no te sirvio, y me alegra que el implante te haya dado vida, te felicito, de corazon. Adelante que cada dia que pasa oiras mas cosas por que el cerebro captara siempre nuevos sonidos, nuevas captaciones de todo sentido. TE FELICITO.

Anónimo dijo...

Querida hermana, nuevamente leo con ojos llorosos de emoción y corazón inflamado de orgullo, tu gran relato sobre tus últimos avances en este camino maravilloso que iniciaste hace 9 meses. Qué belleza de ejemplo sos, no sólo para las personas que están pensando en el implante, sino para todos los "normoyentes", quienes a veces no valoramos y damos por sentado lo que a otros les cuesta tanto lograr... Siento plena felicidad con cada logro tuyo. ADELANTE!!! Te amo con todo mi corazón. Tu hermana, PAZ

Anónimo dijo...

Mi hermosa y amada hermana, gracias por compartir conmigo esta felicidad tan inmensa. Y por estar siempre junto a mi, en cada etapa de la vida me has acompañado, y ahora en esta nueva etapa de audición va a ser maravillosa.Con tu compaňia y amor me hace poder seguir adelante. Te amo con todo mi ser!!!!

Anónimo dijo...

Lara, tu testimonio maravilloso y veraz acerca de las bondades del implante coclear es un estimulo constante para nosotros. Siga proclamando hasta que todos los sordos tengan el privilegio de escuchar algo maravilloso y, mas importante, adquirir la identidad y memoria auditiva.
Querida, muchas gracias por compartir tus vivencias como persona implantada
Te amamos,
Nucker

Anónimo dijo...

Que lindo lara!!!!, me emocione,que lindo esto ...¿Tus padres te llamo lara? nombre griego? INCREIBLE,el jarron que desde que te rompio y mas alla de tus años van cumpliendo y eras alegre.ami cuando no escuchaba se cayo un cuadro.y no me sobresalté y ni reaccione ,ese cuadro me invito llamar ARTISTA ,a proponer dibujar un cuadro caido con pinceleadas...
La verdad que linda historia Lara.
camila.

CR

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