viernes, 5 de junio de 2015

0648. ¿Niños normales?


¿NIÑOS NORMALES?

Cuando supe que mi pequeña era hipoacúsica, que fue mas o menos al año y medio de vida, me cambió la vida. Primero te preguntas, ¿pues qué pasó?, ¿cómo fue?, ¿qué es eso de hipoacusia bilateral profunda?, las preguntas te invaden e incluso en algunos casos provocan conflictos, ¿por qué nunca me dijiste que tenías familiares sordos?, ¿por qué la lleve con ese doctor?, si yo hubiera….. en fin.

El recibir una noticia de esta magnitud no es fácil, recuerdo que mi pequeña a su escasa edad 1 año 10 meses, al verme triste por la noticia tan frívolamente recibida, se paró en mis piernas y con sus manitas me tocó mis mejillas y movió su cabeza como si dijera no, y lo mejor de todo sonrió muy feliz, como diciendo “NO PASA NADA… ¡YO SOY FELIZ!”.

Después siguieron más y más estudios, hasta que lo corroboraron y me comentaron que se trataba de una HIPOACUSIA BILATERAL PROFUNDA.

Mi pequeña, siempre asistía a sus estudios, con una sonrisa que hasta la fecha le caracteriza, cuando le pusieron sus auxiliares auditivos, al principio se sentía rara, pero al explicarle para que servían y lo que hacían ella lo aceptó y vivió con ellos como dos años.

Mi esposo y yo más unidos que nunca, con nuestro duelo (que siempre está presente), lo afrontamos con hechos y acciones, les confieso que de repente no faltaban las lágrimas de mi parte, sin embargo, el informarme y el aprender y defender a mi hija me ocupaban y mi niña era muy feliz.

Recuerdo, que poco tiempo de que me dieron la noticia, nos invitaron a una fiesta y en ella conocimos a una mamá con su hijo con síndrome de Dawn y quien nos recomendó una terapeuta excelente de lenguaje, en la semana acudimos y estuvimos con ella como 1 año, ahí mi hija empezó a aprender de una manera súper rapidísima las señas, lo malo es que se contraponía con la terapia que recibía en OIRA (método auditivo verbal), como verán mi hija, tenía dos terapias en OIRA y dos de señas, además de recibir una de musicoterapia, o sea que llevaba cinco clases a la semana.

Después entramos a Comunicación Humana en el INR, suspendimos SEÑAS y duramos cuatro años, dos con auxiliares y dos implantada en el INR, y a la par llevaba sus terapias en OIRA, musicoterapia, las mismas cinco clases a la semana y en ocasiones tareas de terapias y de la escuela.

Mi hija al cumplir 3 años, la inscribí al Kinder, siempre llegábamos tarde a sus clases, de las cuales recibía diaramente2 hrs en la escuela normoyente. Es decir, que sólo una vez a la semana, estaba en horario corrido de 8:30 a 12:30 en la escuela, esto es, que 4 días a la semana tenía doble o triple maestros.

Cuando ella al fin empezó a hablar, su primer reclamo fue, ¡Cuatro no! Esto es, que cuatro horas de terapia no, ella me decía “¡do mamá!”… ¡po favo!

En el 2013, fuimos dados de baja en el INR, esto permitía que no tuviéramos que pararnos dos días a la semana a las 4:30 am yo y ella a las 5:00 am, su terapia disminuyó a 2 hr. a la semana, una los miércoles y otra los sábados, en horario de 8:00 a 9:00 am. Ahora, su escuela es constante, entra a las 8:00 am (a excepción de los miércoles que entra a las 9:15 am) y su salida es a la 16:00 hrs.

Este cambio un poco más NATURAL de una niña de su edad, a ella le encanta, sus avances en la escuela no son como los de una niña normoyente, sin embargo, son muy representativos, su comunicación se ha incrementado e Integración ni se diga, participa en clase y con seguridad ya empieza a levantar su mano, dos veces a la semana es atendida en servicio USAER, quienes interactúan con su terapeuta para que no se contrapongan.

Mi hija está avanzando en su comprensión, ya lee, suma, resta y multiplica con la tabla de Pitágoras, el avance es tanto, que yo me sorprendo muchísimo, sin embargo, me pregunto ¿qué tan bueno es que nuestros hijos los sometan a una rutina de este tipo?, los niños acuden a sus terapia en muchas ocasiones a regañadientes, dormidos, sin desayunar, con nosotros están todo el tiempo y dejan de convivir con otros niños de su edad que desde mi punto de vista es fundamental para su desarrollo del lenguaje.

Les puedo decir, que mi niña se ha vuelto mucho más independiente, su desarrollo emocional y su sonrisa que le caracteriza es hermosamente más LIBRE y el avance ¡wuau! indescriptible a sus tres años de implantada.

Yo creo que si volviera a empezar, buscaría la mejor opción en terapia auditivo - verbal, mucho más cercana a mi hogar y que sea dos veces a la semana, TRABAJAR EN CASA, EN LA CALLE, EN EL SUPER Y A TODO MOMENTO ¡YO!, hablándole y hablándole, y a ella, la dejaría crecer como una NIÑA NORMAL, que al final, eso es lo que buscamos, que se INTEGREN a la sociedad normoyente y somos NOSOTROS en ocasiones, los que tratamos a nuestros niños como niños anormales, la falta de confianza, sobreprotección, falta de límites y muchas cosas más, hacen que nuestros hijos crezcan en un mundo de consultorios, salones, tareas diversas, presión, tráfico, comidas en el camino e incomodidades en general, ¿y su niñez y libertad?.

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