domingo, 7 de febrero de 2016

0695. Reflexión: ¿Mamá por que soy sordo?- Por: Marcos Lechet

Reflexión:
¿Mamá por que soy sordo?
Por: Marcos Lechet

¿Mamá por que soy sordo? le preguntó de sopetón sin darle tiempo de reaccionar, se quedo un momento que pareció eterno sin saber que contestar, sabía que tarde o temprano debería enfrentarse a esa pregunta pero aún ella misma no estaba preparada para contestarle, sin saber que decir que pudiera entenderlo cuando ella misma no tenía respuestas para darle.

Su mente retrocedió seis años atrás cuando nació, era un niño tan deseado, tan esperado, tan querido y jamás se imaginó lo que le diría el médico tiempo después.

Su hijo es -sordo- creyó que el mundo se le venía encima, a su mente le vino recuerdos de personas sordas que alguna vez había quizás conocido de pasada, personas que se comunicaban entre ellos con las manos y que le llamaba la atención por los gestos que realizaban sin parecer importarles lo que pasara a su alrededor y recordó a Miguel el hijo de la carnicera de su barrio, su compañero de clase y cuyo pupitre estaba junto a la mesa de la profesora para así poder leerle los labios y con ello las explicaciones, sentía un cierto cariño por Miguel, era un chico bonachón, de amplia sonrisa aunque su mirada no podía ocultar un halo de tristeza. Recordó el día que Miguel llamo a la puerta de su casa y le dijo con su voz un tanto diferente a los demás pero entendible ¿vienes conmigo a dar un paseo?.

Y no pudo decirle que no, fueron juntos al parque y Miguel le invito a sentarse en el suelo junto al árbol, bonito sitio le dijo Celia ¿vienes a menudo? Miguel no contestó, se sintió un poco incomoda, no sabía como podía hablar con Miguel, y se dijo a si misma que tenía que haber traído lápiz y papel para poder comunicarse con el, Miguel como adivinando sus pensamientos le cogió suavemente de la barbilla y posando su mirada en ella le dijo, leo tus labios, si me hablas despacio te entenderé, ¿sabes? podemos tener una conversación estupenda.

Fue una tarde increíble, no recordaba haberlo pasado tan bien, Miguel le hizo reír con sus ocurrencias, la llenó de optimismo y le contagió sus ganas de vivir, le hizo darse cuenta que no necesitaba de sus oídos para ser feliz, que la vida quizás sería un poco mas dura para el y eso le hacia quizás esforzarse un poco mas que los demás pero no había ningún obstáculo que no pudiera sortear si le ponía todo el empeño del mundo... y con Miguel aprendió que oír no es escuchar y tampoco ser feliz.

¿Mamá por que soy sordo? de nuevo la pregunta le hizo salir de sus pensamientos, pero esta vez Celia tenía un brillo especial en sus ojos.

Porque tus oídos están malitos- contestó, pero no pasa nada, las personas sordas pueden comunicarse de muchas maneras, en lengua de signos, leyendo los labios, con implante coclear, incluso con todo eso junto, ¿sabes hijo mio? y con esto (señalando su cabecita) y también con esto (señalando su corazón) en esta vida serás todo lo que quieras ser y llegarás a ser feliz.

Marcos lechet

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