miércoles, 5 de octubre de 2016

0748. Audiología pediátrica: La burbuja auditiva



Audiología pediátrica: La burbuja auditiva 

La distancia es clave. La mejor forma de asegurarse de que su hijo puede oírle de forma correcta es situarse a 1,5 m de él cuando le hable. La comunicación a distancias superiores a esta “burbuja auditiva” (área próxima de audición) probablemente hará que pierda partes del mensaje.

En función del grado de pérdida auditiva del niño, la “burbuja auditiva” puede ser mayor o menor a 1,5 metros. Trate de saber a qué distancia su hijo es capaz de oírle con certeza y manténgala.

La voz del padre puede resultarle más fácil de oír y la “burbuja auditiva” será mayor o menor en función de las características vocales del familiar. Es el niño quien debe responderle cuando usted esté dentro de su “burbuja auditiva”.

A medida que crezca, su hijo deberá reconocer las distancias auditivas fundamentales en entornos con varios niveles de ruido. Su hijo deberá aprender a asumir la responsabilidad de adaptarse a distintos oradores y a condiciones auditivas muy diversas.

Los audífonos ofrecen mejores resultados en situaciones auditivas cercanas y silenciosas. Hablarle desde el otro extremo de una habitación o a una distancia desde el exterior resultará frustrante tanto para usted como para su hijo, a menos que realice las adaptaciones necesarias para asegurarse de que capta el mensaje.


Grados de pérdida auditiva

Denominamos hipoacusia al déficit funcional que ocurre cuando un sujeto pierde capacidad auditiva en menor o mayor grado. Es necesario realizar una audiometría para determinar el tipo y la severidad de la pérdida auditiva.

Llamamos umbral auditivo al estímulo sonoro más débil que es capaz de percibir un determinado oído. Cada sujeto tienen su propio umbral de audición, que a su vez puede ser distinto en el oído derecho y en el oído izquierdo.

Pérdida auditiva leve 
 
-No se oyen los sonidos suaves. 
-La comprensión verbal es difícil en entornos con sonidos intensos. 

Pérdida auditiva moderada 
 
-No se oyen los sonidos suaves ni moderadamente intensos.  
-La comprensión verbal es bastante difícil si existe ruido en el ambiente. 

Pérdida auditiva severa 

 -Las conversaciones deben realizarse en un tono alto. 
-Las conversaciones en grupo solo son posibles con mucho esfuerzo.

Pérdida auditiva profunda  
-Se oyen algunos ruidos muy intensos.  
-Sin la ayuda de un audífono, la comunicación se convierte en imposible aunque se haga un gran esfuerzo.

Artículo original:
http://audiosocial.es/

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