sábado, 29 de abril de 2017

0770. Artículo 1: La historia oculta del CITOMEGALOVIRUS: afecta a 1 de cada 200 bebés, pero nadie lo conoce - Artículo 2: ¿Por qué lo llaman TOXOPLASMOSIS cuando quieren decir CITOMEGALOVIRUS? - Artículo 3: La infección por CITOMEGALOVIRUS (CMV)

 Javier Peiro, Sandra de los Ángeles y su hijo Gonzalo en la redacción de Responsabilidad Sociosanitaria. (M.A.)

Artículo 1
La historia oculta del CITOMEGALOVIRUS: 
afecta a 1 de cada 200 bebés, pero nadie lo conoce 
Publicado: 11-12-2016

Sandra de los Ángeles y Javier Peiro oyeron hablar por vez primera del citomegalovirus tras el nacimiento de su tercer hijo, Gonzalo. “Al nacer salió con unas petequias en la cara y tuvimos la suerte de que una de las pediatras que asistían el parto pensó que eso, junto al perímetro cranoencefálico –que tenía una dimensión más pequeña de lo estándar–, podían indicar la presencia del virus”, explica Peiro a Responsabilidad Sociosanitaria. 

Por desgracia, la pediatra no se equivocaba. Gonzalo fue uno de los 2.400 niños que nacen infectados con este virus todos los años en España. Y tuvo la mala suerte de estar entre aquellos en los que la infección crea graves complicaciones: sufrió el ataque del virus entre la semana 26 y 30 de gestación, justo cuando se produce la migración neuronal, lo que le provocó una grave afectación motora. 

Pese a lo desconocido que resulta, el citomegalovirus es el agente infeccioso que con más frecuencia se transmite de madres a hijos; mucho más que, por ejemplo, el zika, que aunque ha acaparado cientos de portadas y titulares solo ha afectado hasta la fecha a menos de cinco bebés nacidos en España. Según apunta el doctor Fernando Baquero, médico del Servicio de Pediatría, Enfermedades Infecciosas y Patología Tropical del Hospital Universitario La Paz de Madrid, uno de cada 200 niños nacen con esta infección y, aunque alrededor del 80% no presentan síntomas, ni siquiera estos están libres de complicaciones.

“La sintomatología es muy diversa”, asegura el doctor a Responsabilidad Sociosanitaria. “Puede haber hepatitis o alteraciones hematológicas, aunque lo más importante es que puede afectar al sistema nervioso central y producir alteraciones en el cerebro. Esto puede producir distintos grados de discapacidad. La mitad de los niños sintomáticos tienen algún tipo de secuelas, ya sea sordera o retraso motor. Además, los que no tienen síntomas, tienen riesgo de todas formas de tener hipoacusia y pueden desarrollar también sordera”.

“NUESTRO PEDIATRA DECÍA QUE ESTÁBAMOS LOCOS”

Pedro Martínez conoció el citomegalovirus tras padecerlo el mismo. “Antes de nacer mi hija Paula tenía dolores de cabeza y no sabía lo que era”, explica a Responsabilidad Sociosanitaria. “Pensaba que podía ser una enfermedad tropical, pero yo no había ido al trópico. Un internista me hizo unos análisis y di positivo en citomegalovirus. Lo primero que me dijo es ‘¿no estará tu mujer embarazada?’ Me dio los análisis y me dijo que fuera de inmediato al ginecólogo. Este, según vio las analíticas, le dijo a mi mujer que abortase”.

Los padres de Paula no podían creer lo que oían y pidieron opinión a otro especialista. “Nuestro pediatra, el que trataba a nuestro hijo mayor, nos dijo que no nos preocupáramos, que eso en principio no era nada, aunque cuando naciera nuestra hija tenían que hacerle unas pruebas, cosa que no hizo”, cuenta Martínez. “Vimos que la niña no estaba bien, pero nuestro pediatra decía que estábamos locos”.

Por suerte, los padres de Paula dieron con otro médico que conocía a fondo las complicaciones que puede acarrear una infección congénita del virus y comprobó que, en efecto, la pequeña tenía un importante retraso madurativo y, además, problemas de audición. 

A modo de válvula de escape, Martínez abrió un blog en el que contaba todas las vicisitudes que encontró para dar a su hija lo que su enfermedad demandaba. Gracias a la página, entró en contacto con multitud de padres que habían tenido el mismo problema. Y todos se hacían la misma pregunta ¿por qué nadie les avisó de que esto podía pasar? 

De este grupo de familias nació Stop Citomegalovirus, una organización cuyo principal objetivo es dar a conocer esta infección, algo para lo que, aseguran, es necesario que el virus se detecte de forma rutinaria en las analíticas a las que se someten todas las mujeres embarazadas, tal como se hace hoy por hoy con agentes infecciosos menos frecuentes como la toxoplasmosis, la rubeola o el VIH. 

SI ES EL VIRUS MÁS FRECUENTE ¿POR QUÉ NO SE HACEN CRIBADOS?

El doctor Baquero, que es una de las personas que más ha estudiado el citomegalovirus en España, es claro al respecto: “Las madres no reciben información porque los propios médicos desconocen esta infección, no tienen claro que es esto”.

En opinión del pediatra, hay varios motivos por los que el virus no está incluido en los programas de cribado rutinario. En primer lugar, asegura, muchos médicos piensan que no tiene sentido detectar la seropositividad de las madres respecto a este virus –esto es, la presencia de anticuerpos específicos para combatirlo– teniendo en cuenta que no hay una vacuna disponible para prevenir la infección y las medidas que hay que tomar para no contagiarse del mismo son muy difíciles de llevar a cabo. 

“Cuando tienes una toxoplasmosis se pueden hacer determinadas cosas, como no cocinar, no comer carne, no tomar verduras sin tratar, no tener contacto con gatos...”, explica Baquero. “El problema del citomegalovirus es que se transmite por la saliva y en la madre es una enfermedad banal, que casi no tiene síntomas”.

La infección se conoce como “la enfermedad del segundo hijo” pues las madres suelen contraerla a través de sus propios hijos mayores, que lo traen de la guardería, donde es extremadamente frecuente. “Es difícil tomar la medidas preventivas porque esto implica no usar cucharas del niño, no besarle en los labios, usar guantes al cambiar los pañales, tener mucha higiene con los juguetes...”, explica el médico. “Son medidas efectivas si las tomas a rajatabla pero son muy difíciles de llevar a la práctica”. 

En el caso de que se detectara que la madre es propensa a sufrir la enfermedad, para saber si el feto ha contraído el virus es necesario practicar una amniocentesis, esto es, examinar si la infección está presente en el líquido amniótico. “Es la única forma de comprobarlo, pero la propia prueba también puede producir abortos en un determinado porcentaje de casos”, explica Baquero. 

En definitiva, explica el médico, hasta la fecha no sirve de gran cosa conocer la presencia del virus y la idea general –que respalda la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO)– es que su cribado solo crearía una angustia innecesaria en las embarazadas y, claro está, un aumento de los abortos por miedo a lo que el virus puede producir, aunque sea en un porcentaje relativamente bajo de casos. 

Esta mentalidad, no obstante, está empezando a cambiar, dada la presión de los afectados y el planteamiento de médicos como Baquero. “Yo creo que el conocimiento de una infección siempre es bueno, para incluir a las pacientes en los ensayos experimentales y saber qué ocurre”, apunta el pediatra. “Es la única forma de saber que el niño ha tenido una infección, porque al nacimiento la gran mayoría de los niños son asintomáticos, y si no sabemos si tienen esto...” De hecho, el cribado serológico se realiza ya en varios hospitales públicos, como La Paz, donde trabaja Baquero, y cada vez en más clínicas privadas.

 
Pedro Martínez junto a su familia. Su hija Paula, a la derecha, acaba de cumplir nueve años. 
(P. M.) 
 
LA ESPERANZA ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE, ANTES VA EL DINERO

En la actualidad se están probando varios tratamientos experimentales como la administración a las madres de gammaglobulina hiperinmune –un suero que contiene anticuerpos específicos contra el citomegalovirus y disminuye la posibilidad de transmitir este al feto– o el uso de retrovirales que parecen disminuir el riesgo de hipoacusia en los niños infectados.

Pero estos tratamientos, al igual que una posible vacuna, tardarán todavía en llegar y, mientras tanto, las familias de los niños afectados tienen que vérselas con multitud de problemas no solo para darle a sus hijos la atención que precisan sino también para saber si quiera qué les está ocurriendo.

“Es un poco sálvese quien pueda”, explica Peiro. “En el momento en el que entras en un hospital como La Paz o el 12 de Octubre, donde conocen la problemática, la gente está más controlada; pero hasta que llegas ahí...”

En los casos más graves el virus crea numerosas complicaciones y los niños tienen que recibir multitud de tratamientos a los que no todo el mundo puede hacer frente. El Sistema Nacional de Salud cubre parte de estos, pero, como denuncian los padres, llegan tarde y de forma insuficiente.

“Hay que hacer un sinfín de gestiones burocráticas”, explica De los Angeles. “Hasta que no nos concedieron la discapacidad pasaron 8 meses y fue bastante bien, ahora están tardando un año y medio. Y una vez que te la conceden te ofrecen tres sesiones de fisioterapeuta a la semana de 45 minutos. Estos niños necesitan más. Es que prácticamente no se mueven”.

“Es una pasta”, afirma Martínez con contundencia. Los niños no solo necesitan casi a diario fisioterapia y logopedia, lo que supone entre 500 y 1000 euros al mes, muchos precisan además sillas especiales o audífonos, cuyo coste es inabordable para muchas familias. Además, muchos padres –o, más generalmente, madres– tienen que abandonar sus trabajos para cuidar a sus hijos.

SOLIDARIDAD ANTE LA FALTA DE ALTERNATIVAS

"¿Cuántas familias pueden disponer como poco de 500 euros al mes exclusivamente para esto al margen de todo lo demás?”, se pregunta Peiro. “Nos hemos encontrado con mujeres a las que les ha dejado el marido, están trabajando de limpiadoras, cobran lo poco que cobran y no pueden trabajar más porque entonces no están con el niño... Ves esas cosas y dices, ‘jolín, tengo que hacer algo".

Esta fue la principal motivación con la que nació la Asociación Campeones, que constituyeron los padres de Gonzalo para ayudar a las familias con pocos recursos a las que también había golpeado el citomegalovirus. “Nosotros hemos tenido la gran suerte de poder costear al menos los tratamientos que Gonzalo necesita”, explica su madre. “Y no nos podíamos quedar con los brazos cruzados”.

En solo un año de vida, la asociación ha concedido 11 becas para financiar tratamientos e instrumental terapéutico. Pero se trata solo de un parche a un problema cuya magnitud, insisten los afectados, debería preocupar seriamente a médicos y gestores.

“Lo que decimos como afectados a los médicos es que me gustaría que alguien me hubiera informado”, explica Peiro. Y esto no ocurrirá hasta que el cribado sea obligatorio, un paso decisivo que todos esperan llegue más pronto que tarde.

Artículo:
https://www.responsabilidadsociosanitaria.com/


Médicos y pacientes piden que el examen del citomegalovirus se incluya en el cribado estandar. (iStock)

Artículo 2
¿Por qué lo llaman TOXOPLASMOSIS cuando
quieren decir CITOMEGALOVIRUS?

https://desaludyotrascosas.wordpress.com/
Por: Juan Acosta Díez
Publicado 02 de abril de 2016
 
La semana pasada asistí a una sesión del hospital sobre la toxoplasmosis. La presentación fue muy interesante y novedosa. Entre otras cosas, nuestros compañeros nos hicieron saber que la incidencia de la toxoplasmosis en nuestro medio ha caído hasta ser de menos de un caso entre mil nacimientos. Este descenso se debe, sin duda , a las medidas de prevención. El tema de la toxoplasmosis se ha vuelto tan popular que son los mismos pacientes los que lo abordan antes casi de comenzar la primera visita. A mí me hizo mucha gracia cuando comencé a hacer visitas obstétricas esa insistencia en preguntar por el jamón. La verdad es que da pena dejar a tanta gente sin comer un producto tan sano y delicioso por culpa de una infección tan poco prevalente. Incluso hay voces en el mundo científico que abogan por dejar de buscar el toxoplasma de manera rutinaria en los análisis.

Pero, como en la guerra, muerto un enemigo, siempre aparece otro más temible. No me gustaría que lo que voy a decir ahora hiciera cundir el pánico ni amargarle el día a nadie, pero hoy en día existe una infección que afecta a uno de cada ciento cincuenta recién nacidos y es la primera cuasa de sordera y retraso intelectual: el citomegalovirus (CMV).

Por eso, resulta un poco chocante el empeño en erradicar de la faz de la tierra a los toxoplasmas mientras que hay otros virus que, poco a poco, le han ido sustituyendo en su “acción letal”.

Cuatro conceptos acerca de este mal bicho: lo transmiten sobre todo los niños pequeños en edad escolar, a través de la saliva y otros fluidos corporales. Pero ¡ojo!, la saliva contaminada los mantiene vivos incluso fuera de la boca. Un estudio reciente de los CDC (Center for Disease Control and Prevention), ha demostrado que es capaz de sobrevivir entre una y varias horas en superficies de madera , metal, caucho, plástico o cristal. Si la madre embarazada con un hijo enfermo en la casa, toca cualquier objeto que ha tenido contacto con saliva del niño y se lleva la mano a la boca, puede adquirir la infección.

La enfermedad provocada por el CMV se parece bastante a un proceso gripal corriente, con fiebre, malestar, ganglios en el cuello… Por eso muchas veces pueden pasar desapercibidas y sólo se piensa en ellas cuando repercuten en el feto.

No todos los fetos de madre infectada pasarán también la infección. Y si la pasan, no siempre tendrá consecuencias sobre él. Pero a veces se pueden producir casos de retraso de crecimiento, lesiones cerebrales, atrofia del nervio óptico, calcificaciones hepáticas… Algunos niños afectados pueden nacer aparentemente normales y desarrollar algún déficit meses más tarde.

¿Cuál es el tratamiento para evitar que esto pase?. Por desgracia, hoy por hoy no disponemos de ningún tratamiento eficaz. Se están probando algunos antivíricos en ensayos experimentales pero no han podido demostrar su eficacia. Así que sólo disponemos de medidas de higiene para prevenir el contagio. Esto no quiere decir que las gestantes hayan de huir de los niños pequeños como si fueran apestados. Pero si hay niños con fiebre o con sospecha de CMV en casa, se habrá de evitar el contacto con la saliva del niño y lavarse las manos tras tocar superficies de objetos que ha tocado éste. Especial precaución han de tener las maestras y cuidadoras de guarderías cuando empiecen a darse casos en el centro en el que trabajan. En estos casos se puede llegar a recomendar la baja durante unos días para evitar el contacto con el virus, pero si no fuera así, basta con tener en cuenta los consejos que hemos dado antes.

Como soy consciente de haber provocado una gran preocupación a las madres embarazadas que lean este post, quiero insistir en que las posibilidades de contagio, si se toman precaciones , son mínimas. Sólo un 30-40% de los fetos cuya madre pase la infección, adquirirán el virus, y de estos, sólo un 10% llegarán a tener algún síntoma.

El citomegalovirus es un gran desconocido al que hemos de tener en cuenta. Pero no sirve de nada sacar las cosas de quicio. El mundo está lleno de peligros, cuando cogemos un avión, cuando salimos a la calle… y, sin embargo, cada día nos lanzamos a vivir sin pensar constantemente en lo que nos puede pasar. Por eso quiero que esta información sea leída con calma . En la situación de un posible contacto, se han de tomar las precauciones básicas y comentarlo al ginecólogo que lleve el embarazo para que tome las medidas oportunas. Confiar en el consejo de los profesionales, ese es mi consejo.

https://desaludyotrascosas.wordpress.com/
 
 

Artículo3
La infección por CITOMEGALOVIRUS
(CMV)

La infección por Citomegalovirus (CMV), un miembro de la familia de los virus del herpes, es muy frecuente. 

Los niños se suelen infectar con este virus durante la primera infancia, sobre todo aquellos que van a guarderías, jardines de infancia u otro tipo de centros de preescolar. La infección por CMV muy pocas veces es grave en las personas que, salvo por el hecho de haber contraído la infección, están sanas; generalmente solo provoca síntomas leves, en el caso de provocar alguno. Cuando aparecen síntomas, son parecidos a los de la mononucleosis y solo duran unas pocas semanas.

El CMV representa un problema sobre todo en determinados grupos de personas de alto riesgo, incluyendo:
- bebés cuyas madres se infectan durante el embarazo
- niños o adultos cuyos sistemas inmunitarios han sido debilitados por una enfermedad o tratamiento farmacológico, como los receptores de transplantes de órganos o las personas infectadas por el VIH.

Una vez una persona contrae una infección por CMV, el virus suele permanecer en su cuerpo en estado latente (o inactivo), pero se puede reactivar. Es más probable que el virus se reactive -y provoque una enfermedad grave- en aquellas personas cuyo sistema inmunitario está debilitado por alguna enfermedad.

Síntomas de la infección por CMV

Los síntomas de infección por CMV varían en función de la edad y del estado de salud de la persona infectada y de cómo se haya producido la infección.

Los bebés que nacen infectados generalmente no presentan síntomas de infección por CMV tras el nacimiento, aunque algunos de estos bebés pueden desarrollar problemas auditivos, visuales, neurológicos y evolutivos con el tiempo. En una cantidad reducida de casos, aparecen síntomas desde el nacimiento, los cuales pueden incluir: parto prematuro, tamaño reducido para la edad gestacional, ictericia, hígado y bazo engrosados, microcefalia (cabeza pequeña), convulsiones, erupciones y dificultades para comer. Estos bebés también corren más riesgo de desarrollar problemas auditivos, visuales, neurológicos y evolutivos.

Los recién nacidos también pueden infectarse con el CMV durante o poco después del parto, al atravesar el canal del parto de una madre infectada, al alimentarse con la leche materna de una madre infectada o al recibir una transfusión de sangre donada por una persona infectada. La mayoría de estos bebés no presentan síntomas de infección por CMV, pero un porcentaje reducido de ellos puede desarrollar neumonía u otros síntomas. Los bebés prematuros o los que nacen a término con alguna enfermedad que se infectan poco después de nacer también tienen un riesgo elevado de padecer problemas neurológicos y evolutivos con el tiempo.

A pesar de que las infecciones por CMV que se contraen durante la infancia después del período neonatal no suelen provocar enfermedades importantes ni síntomas graves, algunos bebés y niños pequeños infectados pueden desarrollar neumonía, hepatitis (inflamación del hígado), o erupciones cutáneas.

Los niños mayores o los adolescentes que contraen la infección por CMV pueden presentar síntomas similares a los de las mononucleosis, incluyendo fatiga, dolores musculares, dolor de cabeza, fiebre e hígado y bazo engrosados. Estos síntomas suelen ser leves y generalmente duran solo entre dos y tres semanas.

En las personas que han recibido transplantes de órganos o con sistemas inmunitarios debilitados, el CMV puede provocar infecciones graves. En las personas con SIDA o VIH, la infección por CMV puede afectar a los pulmones, el sistema nervioso, el tubo digestivo y los ojos, pudiendo provocar ceguera.

¿Cuánto duran los síntomas?

En el caso de que lleguen a aparecer síntomas de CMV, su duración dependerá de cómo se ha producido la infección y de la edad y el estado general de salud del paciente. Por ejemplo, una infección prenatal por CMV grave puede provocar problemas evolutivos y dejar secuelas de por vida. Sin embargo, una infección en un adolescente puede durar solo entre dos y tres semanas y no dejar ninguna secuela.

¿Cómo se contagia el CMV?

En EE.UU. aproximadamente el 1% de los bebés contraen la infección por CMV antes del nacer-generalmente solo si la madre se infecta por primera vez con este virus durante el embarazo. Como ya hemos visto, una madre infectada puede transmitir el virus al niño antes, durante y después del parto.

Cualquier persona con una infección por CMV actual o pasada puede contagiar el virus a otra persona, incluso si no presenta síntomas. Pero para que se produzca el contagio se requiere un contacto bastante íntimo; el virus se puede contagiar a través de la saliva, la leche materna, los fluidos vaginales, el semen, la orina y las heces. El virus también puede estar presente en la sangre de las transfusiones y hemoderivados, así como en los órganos transplantados, pudiendo provocar una infección por CMV en los receptores de órganos y de transfusiones sanguíneas.

En la población infantil, el virus se suele contagiar en los centros escolares o preescolares, donde se puede transmitir fácilmente mediante el contacto indirecto, sobre todo a través de juguetes contaminados. Los niños infectados pueden, a su vez, contagiar la infección a otros miembros de su familia. 

Diagnóstico y tratamiento de la infección por CMV

En los casos graves de infección por CMV, los médicos pueden hacer el diagnóstico al detectar el virus en cultivos de muestras de secreciones de la garganta, orina, sangre u otros tejidos o fluidos corporales. A los pacientes también se les suele extraer sangre a distintos intervalos temporales para determinar los niveles de determinados anticuerpos. 

Estos anticuerpos son parte de la respuesta del sistema inmunitario a la infección por CMV y pueden indicar la existencia de una infección por CMV activa. A veces se utilizan unas pruebas especiales para detectar el ADN vírico a fin de diagnosticar la infección por CMV.

Actualmente no existe ningún tratamiento específico o recomendado para aquellas personas, por lo demás sanas, que contraen una infección por CMV.

En aquellos pacientes en que la infección por CMV puede poner en peligro la vida, (recién nacidos, receptores de transplantes de órganos y personas que están recibiendo tratamiento para el cáncer o que padecen trastornos inmunitarios como el SIDA), las infecciones graves por CMV se pueden tratar con medicación antiviral administrada por vía intravenosa, generalmente en un marco hospitalario. Los fármacos antivirales administrados por vía oral se pueden utilizar en casa una vez la infección está bajo control y el paciente está estable. Puesto que los medicamentos antivirales pueden tener importantes efectos secundarios, los médicos los utilizan con mucha precaución, sobre todo en la población infantil.

En los receptores de trasplante de médula, se puede administrar la inmunoglobulina anticitomegalovirus (Ig-CMV) y el fármaco antiviral ganciclovir por vía intravenosa para tratar la infección por CMV.

Prevención de la infección por CMV

En la actualidad, no existe ninguna vacuna para prevenir la infección por CMV. 
En aquellas personas que están en contacto con niños regularmente, sobre todo las mujeres embarazadas o las que podrían quedarse embarazadas, lavarse las manos frecuentemente es una medida eficaz para reducir el riesgo de infección al exponerse al CMV. También es importante no compartir utensilios para comer con niños pequeños y evitar dar besos o mantener un contacto íntimo con personas positivas al CMV.

Una madre con infección por CMV no debería dejar de amamantar a su bebé, ya que se considera que las ventajas de la lactancia materna superan los riesgos de contagiar el CMV al bebé, y es poco probable que este último desarrollara síntomas en el caso de que se infectara.

Para aquellos pacientes que corren el riesgo contraer una infección por CMV al recibir un trasplante de órganos, existen medidas preventivas. Y los bancos de sangre aplican procedimientos de cribado y tratamiento de los productos sanguíneos que contribuyen a prevenir el contagio del CMV a través de hemoderivados.

Cuándo llamar al pediatra

Llame al pediatra si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas similares a los de la mononucleosis:
- fiebre que dura varios días
- cansancio inusual o extremo
- dolores musculares
- dolor de cabeza
- Si usted esta embarazada, pregunte a su médico sobre su riesgo de contraer una infección por CMV y cómo puede ayudar a proteger a su bebé en proceso de desarrollo de la infección por CMV antes de que nazca.

Si su hijo se ha sometido a un trasplante de órganos o tiene el VIH, el SIDA, un cáncer o cualquier enfermedad que afecte al sistema inmunitario, corre mayor riesgo de contraer una infección por CMV. Pregúntale al pediatra sobre los signos y síntomas en que usted debería fijarse.

Revisado por: Joel Klein, MD julio de 2009
Ver artículo   http://kidshealth.org/

Nota de Marlene "Felicidad"
Pedro Martínez Díaz y Ana González Pastor han creado en la web:
"Acción Social frente al Citomegalovirus congénito"
https://www.stopcitomegalovirus.org/

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A MI HIJO LE DIAGNOSTICARON CITOMEGALOVIRUS POR LO CUAL LE AFECTO LA AUDICION, LOS DOCTORES ME DIJERON Q EL DAÑO YA LO CAUSO ESTE VIRUS Y Q NO LE CAUSARA MAS DAÑO Q EL VIRUS SIEMPRE VA A ESTAR PRESENTE EN LA SANGRE PERO INACTIVO, MI DUDA ES PUEDE CONTAGIAR A OTRA PERSONA SIEMPRE?????DURANTE TODA SU VIDA???

Felicidad dijo...

Anónimo, te adjunto link de una Página, ingresa allí y puedes hacer tu consulta. Exitos.

"Acción Social frente al Citomegalovirus congénito"
https://www.stopcitomegalovirus.org/

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