miércoles, 10 de mayo de 2017

0773. Reflexión: Mensaje escrito por Silvana Paganini, orgullosa mamá de Tiago, usuario de un implante coclear en cada oido


Reflexión:
Mensaje escrito por Silvana Paganini, orgullosa mamá de Tiago, usuario de un implante coclear en cada oido...

Cuando nuestros hijos son niños, somos los padres quienes tomamos decisiones por ellos, pero nuestros hijos no quedan por fuera de ello. Vamos teniendo en cuenta a través de su crecimiento aquello que desean, que es lo que quieren para su vida, y ellos se encargan de demostrárnoslo día a día. Y en ese transcurrir diario vamos aprendiendo "juntos" que es lo mejor para ellos.

Y rescato la singularidad de cada niño y cada familia en particular. Para cada padre que atraviesa por primera vez la gran decisión de ofrecerles la posibilidad del implante, no te creas! nos ha llevado a cada uno, muchas lágrimas, incertidumbre, miedos, ansiedades, dado que para nosotros también era un mundo desconocido todo lo referente a ello.

Fuimos asesorándonos, como adultos responsables de la crianza de nuestros hijos, y si bien el saber otorga respaldo, nada se compara a que "ellos" deben pasar por la cirugía. Y eso no deja de ser un acto de gran valentía para cada niño/a, que imprime en sus vidas, no solo a futuro las bondades del implante coclear, sino un gran aprendizaje ante la vida misma. No hay nada más preciado que sostener las experiencias de vida de un niño. -Eso le respondí a una señora que agredía a los padres y participantes, bajo un post de una madre que a viva voz festejaba que había sido exitosa la cirugía de implante coclear de su pequeño hijo y obviamente todos compartíamos su alegría-.

Por primera vez en tantos años, ayer en la escuela, por una soga inoportuna en el patio, se enganchó el implante coclear de Tiago... y puff al suelo fue a parar por más sujetador y precauciones que siempre tomamos.

Mención aparte -que seguramente tendrá reparación- ... Esta mamá, luego de calmar "adultamente a su niño"... lloró desconsoladamente como la madre que soy... justamente por ello. Porque no quedamos nunca fuera de la impotente sensación de saber que nuestro hijo pueda quedar indefenso luego de conocer el mundo de los sonidos, el de su propia voz y la de sus afectos.

Porque entendemos como padres oyentes que somos, que la fuerza del silencio puja por despertar los temores más intrínsecos en nuestros hijos y en nosotros. Y con ese saber sublimado transitamos cada minuto de nuestras vidas.

Mi hijo es sordo, y oralizado gracias a esta fabulosa tecnología que los avances de la ciencia le permitieron conocer y disfrutar, por que también es su derecho. Y también será su derecho sacarse los implantes cocleares y decidir no "oír" más, si algún día así lo desease.

Pero hay algo de lo que jamás habré de arrepentirme, le di todas las posibilidades a mi alcance, le permití ser quien es, le permití desarrollar su lenguaje, su comprensión y comunicación tal cual lo demandó al nacer oyente y por dos años, hasta que la hipoacusia se presentó en su vida.

Si, esta mamá llora... por todo el camino recorrido y el que vendrá, llora por alegría, por cada logro en su vida, por la emoción de conocer su voz, por verlo crecer entre sus pares, por disfrutar su risa, su inmensa felicidad en cada detalle, esta mamá lloró cuando perdió la audición... lloró cuando la recuperó gracias a los implantes cocleares, y llorará si algo atentara contra ello.

Mi hijo me pidió ser Feliz. Y él lo logró.
Te amo Tiago ♥
Mamá

No hay comentarios:

Publicar un comentario